Gioja, enojado, casi se queda fuera del acto

Detrás de escena de la ceremonia
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2 de marzo de 2018  

José Luis Gioja estuvo a punto de treparse a una de las vallas desplegadas en los alrededores del Congreso. El diputado del FPV tuvo inconvenientes para ingresar a la Asamblea Legislativa. La policía lo demoró en la esquina de Sarandí y Rivadavia. Un agente joven no lo reconoció y le impidió la entrada. "La cosa se puso pesada", relató el diputado más tarde. Gioja amenazó con saltar el vallado. Al final llegó otro policía que lo identificó.

Los pañuelos verdes de la Cámara baja

El ala derecha del recinto quedó cubierta de verde. Buena parte de los diputados del Frente para la Victoria (FPV) recibieron al Presidente con los pañuelos de la campaña por la legalización del aborto. La encargada de repartirlos fue la camporista Mayra Mendoza. En el otro extremo del recinto, donde se ubica el oficialismo, solo dos diputados se sumaron a la iniciativa: los radicales Fabio Quetglas y Josefina Mendoza.

Un expresidente solo entre los jueces

Eduardo Duhalde fue el único expresidente que aceptó la invitación de participar, además de Adolfo Rodríguez Saá, quien estuvo desde su rol de senador. Lo ubicaron entre los jueces de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti y Elena Highton de Nolasco. A diferencia de Elisa Carrió, que lo evitó, Miguel Pichetto lo saludó y se quedó conversando con él. Otra que lo saludó sonriente y generó sorpresa fue la diputada Graciela Ocaña.

Brazos cruzados del "medio campo" del PJ

En una ceremonia que suele estar cargada de señales, para nadie pasó inadvertido el "medio campo" de senadores peronistas que quedó sentado en primera fila durante todo el discurso de Mauricio Macri. El jefe del Bloque Justicialista, Miguel Pichetto , (Río Negro); Adolfo Rodríguez Saá (PJ-San Luis), y Rodolfo Urtubey (PJ-Salta) quedaron de cara al Presidente durante su discurso. Salvo el salteño, el resto escuchó de brazos cruzados.

El exabrupto de Michetti y Monzó

La vicepresidente Gabriela Michetti se quejó antes de abrir las 136as. sesiones ordinarias en el Congreso porque los legisladores no le hacían caso y no se dio cuenta de que salía en la transmisión oficial. Tras algunos pedidos a los legisladores para que tomaran asiento, la presidenta del Senado protagonizó una insólita perlita al pedirle ayuda a Emilio Monzó, el presidente de la Cámara de Diputados: "Ayudame, boludo. No me dan pelota", dijo.

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