Diego Soñora, el pionero en la MLS: "Cambió la forma de ver el fútbol"

Diego Soñora, el primer argentino en la MLS
Diego Soñora, el primer argentino en la MLS
Agustín Monguillot
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2 de marzo de 2018  • 00:05

Diego Soñora puede decir con orgullo que fue "el primero". Jugando de volante o de lateral por derecha, Chiche jugó siete años en Boca y ganó seis títulos. Su llegada a la MLS se dio en 1996, cuando Carlos Bilardo asumió la dirección técnica y lo declaró prescindible. En ese momento la liga recién arrancaba y Soñora fue convencido por Cacho Córdoba (el ex Boca jugó en los Estados Unidos antes de que se creara la MLS) para ir a FC Dallas, donde era parte del cuerpo técnico. También pasó por Metro Stars, Washington DC y Tampa Bay Mutiny. Jugó cuatro temporadas y ganó dos títulos.

"Me dijo que iba a explotar y no se equivocó. Yo había cumplido un ciclo en Boca, fue una decisión difícil y la tomé. Como premio, Boca me dio la posibilidad de irme sin cobrarme el pase. Y me fui", recuerda Soñora, que fue entrenador de las inferiores de la entidad xeneize.

-¿Cómo eran esos primeros momentos de la MLS?

-Todo distinto. Imaginate pasar del mundo Boca, donde era tremenda la presión, a la MLS. Los primeros tiempos fueron duros porque habían convocado mucha gente porque la liga era nueva, además de que no tenía eso que uno vivía en el fútbol argentino. Después te vas acostumbrando y te gusta. La relajación también sirve en algún momento.

-¿Lo tomaste como un buen cierre para tu carrera?

-No tanto porque era joven, tenía 27 años. Son decisiones que si las tengo que tomar hoy, no hubiera ido porque estaba para mucho más. Se dio todo muy de golpe y, siendo el cuatro de Boca y habiendo jugado en la selección argentina, no tenía muchos lugares para ir. Fue hace 20 años. Hoy llueven las opciones.

-¿Hubo alguna situación que te haya llamado la atención?

-Era una liga de promoción y cuando llegamos no se concentraba. Nos convocaban a todos los futbolistas en un restaurant y de ahí salíamos a la cancha. Nos citaban una hora antes para firmar autógrafos con 42 grados de calor. ¡Una cosa de locos! No era normal pero bueno, era lo que salió y después fue creciendo de a poquito. Creció, creció...

-¿Qué diferencias encontrás con esta MLS?

-Tres cosas. Los equipos tienen sede propia, cuando antes alquilaban; la asistencia era de 10 mil personas y hoy es de 30 mil. Y la tercera es que la MLS tenía cuatro o cinco futbolistas de renombre que estaban grandes y llegaban para promocionar la liga, mientras que ahora traen pibes jóvenes e importantes de clubes para promocionarlos y después venderlos. Cambiaron la forma de trabajar y de ver el fútbol.

-Y la Argentina es su máximo proveedor...

-(Se ríe) El fútbol argentino es uno de los más competitivos. No hay ninguna duda. El jugador argentino rinde en todos lados. El caso de Barco es relevante: con 18 años, pusieron todo ese dinero y no tengas dudas de que en un año lo van a vender a Europa y van a triplicar su valor.

-¿Los Estados Unidos está empezando a ser visto como un trampolín?

-Está apostando a eso. Otra cosa es que la calidad de vida es tremenda y el dinero es importante. Mucho no tenés que pensar. ¿Que es competitivo? Sí, lo es. ¿Qué error le encuentro? Que empieza en marzo, termina en octubre y estás cinco meses parado. Cuando me pasó, tuve la suerte de que volvía y Boca me dejaba entrenar. Por eso zafaba.

-Tu hijo Joel es estadounidense, jugó los mundiales Sub 17 y Sub 20 y llegó a Talleres de Córdoba en enero. ¿Siguen en contacto?

-Siempre me preguntan cómo le está yendo. No tengo dudas de que en cuanto empiece a jugar va a ser convocado. Lo están esperando.

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