Natalia Lafourcade: "Jamás me imaginé cantando en los Oscar"

La cantante mexicana, nuevo ícono de la cultura latina, fue la encargada de cantar en la ceremonia el tema
La cantante mexicana, nuevo ícono de la cultura latina, fue la encargada de cantar en la ceremonia el tema
Gabriel Plaza
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5 de marzo de 2018  • 00:38

Los proyectos discográficos Mujer divina (Homenaje a Agustín Lara) y Hasta la raíz (que obtuvo un Grammy al mejor álbum de rock latino y cinco Grammy latinos) convirtieron a la artista pop Natalia Lafourcade en una referente contemporánea de la cultura mexicana. Sus últimos dos volúmenes de Musas: Un homenaje al folclore latinoamericano en manos de Los Macorinos, no hicieron más que reafirmar ese lugar de referencia de Natalia Lafourcade en como un nuevo ícono latino: el sencillo de "Tu sí sabes quererme" tuvo 22 millones de reproducciones en Spotify. No es casual que la joven artista, inspirada en la sabiduría de Chavela Vargas y Violeta Parra, recibió la invitación de los estudios Pixar para cantar en vivo en la ceremonia de los premios Oscar. La mexicana interpretó junto a Miguel la parte en castellano del tema "Remember me" de la película Coco, que ganó mejor canción original. "Para mí fue emocionante recibir la invitación y nunca imaginé que tendría la oportunidad de cantar esta canción en el escenario de los Oscar. Jamás me lo imaginé", cuenta desde Los Angeles la artista mexicana.

Natalia Lafourcade sobre Coco:

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-¿Tuvo una connotación especial para vos ser una representante mexicana en una gala americana?

-Me siento muy orgullosa. Mas allá de tomármelo de forma personal y saber que es muy especial estar en el escenario de los premios Oscar , siento que fui en representación de México con una película que habla de nuestra tradición, de la celebración y el tributo a los días de los muertos, que es algo que tiene que ver con nuestra cultura, nuestra manera de ser y vivir. Es una película que abarca muchos temas que hoy en día son importantes resaltar, como los valores de no olvidar nuestro árbol genealógico y de donde venimos. También está esta conexión entre esos dos mundos de la vida y la muerte, y como estos seres que son olvidados se mueren realmente cuando no se los recuerdan. Todos los valores a nivel humano que se cuentan en la historia y todo lo que va pasando en el desarrollo de la historia es padrísimo. A mí me da mucho orgullo formar parte de esta gran pieza.

Miguel y Natalia Lafourcade -

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-Todo esto se da en el contexto particular del constante ataque del gobierno de Donald Trump hacia el pueblo mexicano y su postura dura frente a la inmigración latina. ¿Cómo te sentís con eso?

-Pienso que este es un momento muy fuerte. Históricamente están pasando cosas entre Estados Unidos, México y los latinoamericanos. La inmigración, el racismo, la parte política es muy agresiva con los mexicanos y los latinoamericanos en general. Entonces de repente que una película mexicana tenga tanto reconocimiento en unas premiaciones como los Oscar, como en muchas otras premiaciones donde fue reconocida, habla de que realmente estamos en un momento que hay que promover la reconciliación en todos los sentidos. Esto es cultural. Histórico. Nosotros formamos parte de esta historia. Es así. Nos toca poner nuestro lugar y nombre en alto. A mí esta participación me dio la oportunidad de poner un pequeño granito a esta gran pieza musical y de arte y de historia que es la película.

-Por un lado, sos una privilegiada al poder cantar la canción en español. Algo que Jorge Drexler no pudo hacer en su momento. ¿Todavía hay una mirada sesgada hacia lo latino en la Academia o pensás que eso está cambiando?

-Pasa una cosa interesante. Mientras hablamos de la discriminación y la mirada sesgada de lo latino, hay una realidad que se impone. Indudablemente el cine en México está cambiando y está dando un salto brutal. Algo que me conmueve mucho es ver como el arte y en particular el cine tiene esta capacidad de conectar a la gente. Imagínate que una película como Coco rompió récords en lugares muy lejanos a México. En países donde su cultura está totalmente alejada de la nuestra, pero al final es una película que rescata la cosa más preciada que tenemos que es la vida y la relación con la muerte y nuestros seres queridos. Muestra como vivimos, morimos y recordamos a todos aquellos que ya pasaron por la vida y se fueron. Es una película que te hace valorar tantas cosas que por eso logra romper las fronteras del lenguaje y el género. No importa si eres mexicano, argentino, peruano, colombiano o gringo. Te conecta con lo más importante que es la esencia de lo que somos como humanidad. Ver que una película como Coco se abre paso en los Oscar o como personas como Guillermo del Toro, Gonzalez Iñarritu, Alfonso Cuarón, incluso Jorge Drexler se abrieron paso en estas premiaciones, me hace tener esperanza que la historia pueda cambiar y que esa mirada hacia lo latino sea distinta y que nosotros podamos cambiar esa historia. Se trata de abrir los ojos, el corazón y permitirnos ver lo que está pasando en todos los lugares sin dividir, sino abrazar lo que está sucediendo. Y pienso que la Academia está teniendo que abrir ese paso y nosotros nos estamos abriendo ese paso. A pulso y a prueba estamos demostrando que hay mucho talento en América Latina.

-En tus últimos discos tuviste un reencuentro con el legado musical de América Latina. ¿Te sentís parte de una generación de artistas pop que están redescubriendo en la raíz folclórica la identidad de su música?

-Nunca imaginé que estos proyectos - Mujer divina (tributo a Agustín Lara), Hasta la raíz y Musas junto a Los Macorinos- iban a coincidir con este momento. El acercamiento a este concepto vino de una inquietud personal que tenía que ver con crear un fundamento firme para mí misma, que me permitiera construir una artista de la cual me sintiera orgullosa. Una artista que fuera honesta, coherente con lo que pienso, con lo que siento, con lo que me gusta, y como pararme a dar la cara en un escenario. Estar donde estoy y dedicarme a esto es entregar la vida. Entregas el noventa por ciento de tu tiempo. Eventualmente, me di cuenta que si iba a hacer esto de pararme en un escenario y cantar tenía que ser con algo que me hiciera sentir real. De repente, me empecé a interiorizar en estos autores que admiro y coquetear con el folclore y estos géneros. Buscar a personajes como Los Macorinos, que de alguna manera estaban olvidados y hacer algo con ellos. Traerlos de vuelta, es como traer de vuelta ese espíritu que tienen porque han vivido muchas cosas en el mundo de la música tocando con artistas maravillosas. Nunca imaginé que esta inquietud personal fuese universal. Pienso que así como yo estoy pasando por este momento de reflexión, encontrando todo aquello que me hace sentir orgullosa de lo que soy y que me da una identidad, que me hace pararme firme frente a la vida, todos tenemos esta inquietud. Hoy en día todos queremos saber que podemos sentirnos orgullosos de lo nuestro y que tenemos algo interesante y bueno para dar. Somos muchos los que estamos en esa búsqueda. Así como hay muchas cosas negativas en el mundo, uno quiere compensar esa negatividad. Uno quiere encontrar esa manera de dar algo bueno.

-¿Hubo un momento en que empezó todo ese proceso de búsqueda, donde dejaste de ser una artista pop para empezar a arrimarte a ese Olimpo de mujeres como Chavela Vargas, Violeta Parra o Chabuca Granda sin dejar de ser contemporánea?

-Si pudiera en un segundo ver mi vida en veinte años hacia adelante me gustaría voltear y saber que pude hacer un camino a mi manera. Dentro de mi propia búsqueda y mi propio viaje en esto, pero conectado con aspectos que todas estas artistas tuvieron en su momento. Son artistas que trascendieron y que marcaron algo importante. No solo a nivel musical, sino social, histórico y cultural también. No son artistas que solamente cantaban. Eso es lo que yo quiero hacer. Esa es mi búsqueda. La música tiene un poder brutal. Por supuesto, la música nos puede hacer bailar, reír, emocionarnos, pero hasta ahora lo que he podido probar con la música que he hecho es la posibilidad de alcanzar casi casi como otros espacios que no te imaginas ni siquiera que existen. Soy adicta a esa sensación de llegar a ese lugar en la música.

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