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Sandro, entre el hombre y la estrella

La serie ´Sandro de América´ mostrará al ídolo con sus debates internos. "Fue un rockero", dice Caetano, el director
La serie ´Sandro de América´ mostrará al ídolo con sus debates internos. "Fue un rockero", dice Caetano, el director
Fabiana Scherer
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6 de marzo de 2018  • 18:11

Una de las cosas más coherentes que hice en mi vida fue separar a Sandro de Roberto Sánchez", le confesó más de una vez el gitano a Graciela Guiñazú, la periodista que con la autorización del propio cantante y de Olga Garaventa de Sánchez, su viuda, publicó Sandro de América, el libro que inspiró a la serie homónima que verá la luz a partir de mañana por Telefé.

"Me ofrecieron escribir un libro sobre vos, y lo estoy haciendo, ¿qué te parece?", le preguntó Guiñazú a Sandro en el living de la oficina de Aldo Aresi, su representante, el 24 de febrero de 2004. Él la miró a los ojos, sonrió y le dijo: "Dale para adelante, pero contá la verdad".

Verdad resulta una palabra extraña en el universo del gitano. Mitos y leyendas construyeron y alimentaron la imagen de uno de los mayores ídolos populares, quien, decidido a resguardar su privacidad, construyó un fuerte como hogar al que bautizó Banfield Village.

La idea de filmar Sandro de América, la serie de trece capítulos, surgió de Juan Parodi, productor del proyecto que encontró en el ícono popular la excusa perfecta para sumergirse en el género de las biopics, tan en boga en estos tiempos. El libro de Graciela se transformó en el puntapié inicial, en la biblia que mutaría en guion para contar la vida del artista y del hombre, dos espíritus en un mismo cuerpo.

"Un atorrante tierno, un desfachatado muy respetuoso", definió Roberto Sánchez a Sandro, su criatura, el personaje que Rodolfo Braceli intentaba develar en una entrevista publicada en LA NACION.

"Me sorprendió el llamado de Juan -reconoce Graciela-, sinceramente, al comienzo tenía dudas porque un ídolo despierta miradas tan diferentes. Lo primero que le dije fue que hablara con Olga para que despejara todas sus dudas y le dejara en claro cuál era la verdadera intención de esta historia. Fue un proceso largo, pero aquí estamos".

Cuando el proyecto se dio a conocer y se anunció que el uruguayo Israel Adrián Caetano iba a estar al frente de la serie, la noticia llamó la atención. No por su talento, claro está, sino por el perfil del realizador de títulos como Pizza, birra y faso, Un oso rojo, Tumberos y El marginal, que bien difieren de una biopic dedicada a Sandro. "Justamente lo que me atrajo fue lo diferente de la propuesta -confiesa-. Un desafío que lo tiene todo: recreación de época, música, un ídolo popular y el debate interno del hombre y la estrella. Hablamos de la historia de un tipo que vivió épocas bien diferentes, de un hombre que fue un rockstar y luego un seductor que cantaba baladas. No podía negarme a mostrar sus facetas".

Sandro tuvo más de 50 años de carrera activa y la serie repasará su vida a través de diferentes décadas, con una producción que promete variedad de vestuarios, locaciones y un gran elenco. Tres actores recrean las diferentes etapas del ídolo popular: Agustín Sullivan [adolescencia y juventud], Marco Antonio Caponi [adultez] y Antonio Grimau [los últimos años] fueron los elegidos, tras la polémica salida de Pablo Echarri por considerar que podía dividir la pantalla por su adhesión al kirchnerismo. Al trío protagónico se suman Muriel Santa Ana (Olga Garaventa), Calu Rivero (Silvina), Isabel Macedo (Daniela), Leticia Brédice (madre de Sandro), Jorge Suárez (padre de Sandro), Lali Espósito (Tita Russ), Juana Viale (Mirtha Legrand), China Suárez (Susana Giménez) y Luis Machín (Oscar Anderle).

"Nunca antes había abordado la historia de un hombre que persigue sus sueños y los hace realidad -dice Caetano a LA NACION Revista-. Esta producción me permitió mostrar a un tipo que salió de un lugar ignoto y llegó a un lugar increíble a base de perseverancia y talento. Era hora de que uno de mis personajes triunfara", bromea.

Sumergida por completa en la cocina de la serie, Graciela Guiñazú reconoce que Caetano tiene una manera de mirar a Sandro y a Roberto bien diferente. "Buscó salir de la perfección, de la imitación a la hora de construir al personaje".

Ficción es la palabra clave y la excusa perfecta para que el director se permitiera ciertas licencias. "Cuando encarás una biopic, tenés dos caminos a seguir: ser fiel a los hechos y datos o ser fiel al espíritu del personaje en cuestión. Yo busqué seguir a su espíritu, lo que lo movía, lo que lo motivaba. La imitación y la perfección me aburren. Preferí indagar más en sus búsquedas, en sus dudas".

Guiñazú remite en su libro la conversación que el artista tuvo con Jorge Bocacci, en su programa de Radio del Plata: "En un momento de mi carrera no supe quién era quién. Me he llevado mal con Sandro hasta que lo comprendí, porque a veces yo quería ser Roberto y Sandro no me dejaba".

Que se tratase de un ídolo popular fue otro de los condimentos que sedujo al realizador uruguayo. "A un ídolo popular en la Argentina lo tenés que medir tanto por sus detractores como por sus admiradores -reflexiona-. Por mucho tiempo a él lo descalificaron por ser popular desde el lugar del esnobismo. Y que Sandro sufriera esa crítica desde la mirada de la intelectualidad pone al personaje en un lugar maravilloso para explorar. La vida de Roberto y de Sandro tiene muchos atractivos si uno lo ve con cierta perspectiva. Pensar en todo lo mítico que hay a su alrededor, en su popularidad, en sus pasiones y en su éxito. Me interesó esta idea de que fue un tipo que se hizo solo y que estaba dispuesto a triunfar".

Recordaba Roberto un consejo de su padre: "No importa lo que hagas, ni a qué te dediques, pero tenés que ser el mejor. Si se te ocurre ser barrendero, ¡no puede existir una cuadra mejor barrida que la tuya! Tratá de ser siempre el primero en lo que sea".

En las páginas de Sandro de América, la autora se permite abordar las metamorfosis del cantante, las que lo ayudaron a sortear sus crisis personales y profesionales, las que lo llevaron a pasar de ser un artista grasa o cursi a un músico de culto, revalorizado por el mundillo del rock, el mismo que durante un buen tiempo le supo dar la espalda, a pesar de sus inicios. "Es un patrimonio de la cultura argentina, que trascendió fronteras -apunta Guiñazú-. Es hora de derribar prejuicios".

Israel Adrián Caetano asumió uno de sus mayores desafíos, el de dirigir una biopic dedicada a un ídolo popular. Se propuso escapar de la imitación e indagar en sus búsquedas, en sus dudas, en su espíritu. FOTO: gentileza Telefe
Israel Adrián Caetano asumió uno de sus mayores desafíos, el de dirigir una biopic dedicada a un ídolo popular. Se propuso escapar de la imitación e indagar en sus búsquedas, en sus dudas, en su espíritu. FOTO: gentileza Telefe

A LO ELVIS, PRIMEROS PASOS

Sandro nació en un local llamado Recreo San Andrés. Detalla el libro: "El dueño me propuso: 'Pibe, elegí un seudónimo y debutás este fin de semana'. No lo pensé demasiado, elegí el nombre que mi mamá había querido ponerme cuando nací, pero que no le permitieron en el Registro Civil. 'Presénteme como Sandro', le dije y aunque parezca mentira ese día sentí que mis sueños empezaban a hacerse realidad".

Muchos lo recuerdan por sus canciones románticas, las baladas con las que enloqueció a miles de mujeres. Pero Sandro fue uno de los primeros impulsores del rock, primero con Los caniches de Oklahoma con los que grabó el single Comiendo rosquitas calientes en el Puente Alsina hasta llegar a Los de fuego, la primera banda con la que alcanzó cierta popularidad gracias al movimiento de sus caderas y al ritmo de covers de Elvis, Buddy Holly, los Beatles y los Rolling Stones. "Fue un rockero, no hay duda de eso -aclara Caetano-, podemos decir que fue el tipo que trajo el rock a América Latina." Sandro y Los de Fuego surgieron oficialmente como número relleno en un festival rockero, en el Luna Park en 1962.

Tras varios castings, Agustín Sullivan [27] resultó el elegido para poner el cuerpo al Sandro joven. El actor que se formó con Nora Moseinco transitará el inicio de la fama, el éxito y los amores, recorrerá su vida de los 16 años hasta los 30 y pico. "Sandro hubo, hay y habrá uno solo -aclara Agustín-. Estudié todo lo suyo al detalle, cómo se paraba, su manera de mirar, de cantar, conozco cada movimiento de su cuerpo. Me preparé para mostrar que podía ser Sandro. Pero no. Caetano me pidió que no lo imitara, que lo construyera. Trabajé sobre el personaje sobre su esencia, su energía. Fue un trabajo muy enriquecedor. Buscamos por sobre todo mostrar a este pibe que comienza a cumplir sus sueños, a toparse con el éxito. Hice mi propio Sandro, mi propio Roberto".

La voz de Sánchez en la biopic de Guiñazú: "Yo no estaba preparado como ser humano para bancarme todo ese éxito. Apenas había cumplido la mayoría de edad tuve mi primer auto sport convertible que era una locura. Tenía plata en el bolsillo, un coche de primera y las mujeres me corrían, ¿quién me paraba?".

Asumir el desafío y la responsabilidad de interpretar al ídolo marcó un antes y después en la vida de Sullivan. "Soy feliz. No solo es un antes y un después en mi faceta de actor, sino que me marcó en lo personal. Descubrí a un luchador, a un hombre que lo hizo todo para lograr lo que quería y lo consiguió sin traicionarse, sin dejar de lado sus valores".

Intentar ser lo más fiel posible con el universo creado por Sandro/Roberto fue uno de los objetivos de Caetano, en una serie que recrea una vida que por momentos parece mirada desde adentro y en otros instantes, desde afuera. "Es lo rico de la ficción -especula el cineasta-, lo que te permite asumir ciertos vuelos creativos para mostrar ese nivel de popularidad que viene acompaña de una gran soledad y que a su vez alimenta al mito mismo. Hablamos de un hombre que le tenía fobia a la gente, pero que necesitaba de esas personas que lo idolatraban".

"Soy un ermitaño -decía el cantante-, no salgo porque no me gusta ser uno de esos artistas histéricos que no se bancan que los vayan a saludar a la mesa del restaurante. La gente no tiene la culpa y por eso elijo no ir. Además, me siento muy bien con la gente que me rodea, con la gente que me eligió como ser humano".

En los encuentros que mantuvo con Olga, su viuda, Caetano traspasó las puertas del búnker y descubrió el imperio de un hombre que supo ser el primer latinoamericano en tocar en el mítico Madison Square Garden. El 11 de abril de 1970, Cacho Fontana anunciaba desde el imponente escenario que el show de esa noche sería el primer recital que vía satélite brindada un cantante en el mundo entero. A los 24 años, y tal como explica Graciela Guiñazú, "Sandro había logrado hacerse oír desde Nueva York hacia todo el continente. No había dudas, era el ídolo de América. Aquel pibe de Valentín Alsina había conquistado el mundo. Se lo propuso y lo logró. Pensá que se hizo el pasaporte en 1965, cuando no tenía perspectiva de viajar a ninguna parte; solo para tenerlo listo".

Agustín Sullivan interpreta a Sandro en sus inicios
Agustín Sullivan interpreta a Sandro en sus inicios Fuente: LA NACION - Crédito: Juan Pablo Soler

Marco Antonio Caponi. Foto: gentileza Telefe
Marco Antonio Caponi. Foto: gentileza Telefe

En más de 50 años de carrera activa, el gitano atravesó diferentes etapas, crisis, amores. "Podría haber hecho el doble de capítulos -confiesa Caetano-, todos los que lo conocieron tienen una historia que contar. Intenté mostrar esos cambios, esas crisis, esos sueños y también sus miedos. Es un personaje infinito".

El 4 de enero de 2010, a los 64 años, Roberto Sánchez falleció en Mendoza, después de una larga lucha y de un doble trasplante cardiopulmonar que había recibido meses antes. El tiempo pasa, pero no su vigencia. El esperado estreno de la serie, la reedición ampliada de El fuego eterno (Aguilar), la biografía de Mariano del Mazo; la remasterización de sus películas, el relanzamiento de la biopic de Guiñazú y la reciente aparición de Sandro dúos, disco que rescató la voz de Sandro de las cintas originales para que distintos artistas locales e internacionales pudieran cumplir así el sueño de cantar junto al ídolo de América, dan cuenta de un fenómeno que se mantiene y que sigue sumando seguidores. En Spotify, por ejemplo, es uno de los artistas más buscados. "Hace muy poco encontramos en Banfield las latas originales de Tú me enloqueces, la película que dirigió y protagonizó al lado de Susana Giménez. En Londres se está haciendo el trabajo de remasterización. La idea es preparar un reestreno importante en los próximos meses -anticipa Guiñazú-. Con Olga siempre decimos que es maravilloso todo lo que sigue ocurriendo a su alrededor".

"Yo soy Roberto Sánchez y hago de Sandro como si hiciera de Batman".

Antonio Grimau interpreta al ídolo popular en su última etapa. Foto: Gentileza Telefe
Antonio Grimau interpreta al ídolo popular en su última etapa. Foto: Gentileza Telefe

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