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Locas por el orden: las herederas de Marie Kondo

Las organizadoras de espacios se multiplican en la Web y ahora también dictan talleres prácticos que desbordan de asistentes
Las organizadoras de espacios se multiplican en la Web y ahora también dictan talleres prácticos que desbordan de asistentes Crédito: AFV
Natalí Ini
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3 de marzo de 2018  

Sus seguidoras le piden fotos, dicen que sus consejos les cambiaron la vida y que se sienten más livianas. No se trata de una conferencista de autoayuda sino de una gurú del orden: Brenda Haines. En sus workshops "Vivir organizado es posible" a los que asisten más de 60 mujeres, el mantra que se repite es que todos podemos ordenar, que es difícil pero necesario. Sus seguidoras asienten y toman nota. Brenda hace demostraciones de cómo doblar, cómo acomodar, cómo planchar mientras todas filman con los celulares.

El fenómeno de la organización se hizo popular hace dos años en la Argentina, en Estados Unidos existe hace 20 y en Brasil hace 10. En nuestro país es algo nuevo, pero rápidamente se instaló en las redes sociales: los manuales del orden ya tienen su lugar en las librerías y hasta se incluyó una sección de este tema en un programa de TV. Las organizadoras se volvieron estrellas, van a todos lados con su rotuladora, los contenedores y ponen todo en su lugar.

La masividad de esta tendencia vino de la mano de Marie Kondo, autora de los best sellers La magia del orden y La felicidad del orden, que se hizo famosa por sus métodos para doblar la ropa, pero también por dar a conocer un estilo de vida japonés en el que cada objeto que habite nuestra casa debe hacernos felices. Hoy es una empresaria exitosa que da seminarios para quienes quieran certificarse en el método KonMari, y Netflix está preparando la serie documental sobre su vida.

Casi todas las cuentas de Instagram de organizadoras argentinas que brindan el servicio difunden técnicas de organización del hogar o de los espacios de trabajo. Algunas reconocen la influencia del método de Marie Kondo y otras no tanto. Es común ver fotos de antes y después de un servicio de organización o ver bolsas de todo lo que descartó una persona. También transmiten en vivo los workshops. Los tips van desde cómo acomodar la ropa en contenedores de plástico hasta cómo decidir que un objeto se queda o se va. La cuenta de Instagram de Brenda, @tuespacioorganizado, supera los 90.000 seguidores, su libro agotó su primera edición en 15 días. Ella forma parte de esta tribu de organizadoras que a través de fotos, posteos, videos e Instagram Stories muestran cómo organizar tu casa, optimizar el espacio del placard, de las alacenas, del freezer, rotular cada contenedor y colgar la ropa en el tender para saltear el planchado.

Carolina Duek, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Conicet, trabaja temas de consumos culturales y redes sociales, y considera que Instagram y la cantidad de seguidores de estas cuentas son una apariencia de masividad, los que contratan son sectores medios altos, los seguidores estarían más cercanos a un consumo aspiracional. "Sin embargo, el método que proponen es efectivo y como en todos estos fenómenos, el rol de las redes sociales es crucial porque hay una mirada estética sobre los espacios y una tendencia que discute falsamente con el consumismo: pareciera que si vos ordenás tu casa de manera racional y te desprendés de objetos estás siendo menos consumista".

Brenda no se guarda ningún secreto, prende la cámara de su celular en todas las casas que visita, muestra el antes y el después. "Tuve que aprender a usar Instagram de cero. La llegada que me dieron las redes fue impresionante y hoy me encanta que todas puedan ver e inspirarse con mi trabajo diario", dice Brenda, diseñadora de interiores que durante muchos años trabajó en decoración de vidrieras comerciales hasta que arrancó con este servicio.

Ingrid Hajnal ( @theorganizationwiz) hace Instagram Stories todos los días, con consejos sobre limpieza, orden y cocina. También tiene una sección en el programa Pura vida, que se emite por la TV Pública. Ella es economista y trabajó 10 años en una multinacional. Sus amigos la invitaban para que les ordenara los placares y cuando tuvo a sus hijos, pasaba más tiempo en su casa probando distintas técnicas. Hasta que su marido le dijo que en la casa ya no había nada más para ordenar. Ahí le cayó la ficha de que podía hacer de su hobby un servicio y cobrar por ello. "Lo que me gusta mostrar en mi Instagram, más allá de dar consejos prácticos, es que la buena organización te permite optimizar tiempo y eso significa poder hacer un programa con tus hijos, llevarlos a sus actividades o tener una salida de pareja". Actualmente, Ingrid hace pocas organizaciones en viviendas, se dedica más bien a la capacitación profesional y a la difusión de sus métodos.

¿Cuestión de género?

Todas las organizadoras coinciden en que la gran mayoría de sus seguidores y clientes son mujeres. Para Carolina Duek, estos movimientos no hablan de la desigualdad de género. "No digo que sea una apología a la ausencia de la mirada de género, pero no es casual que las organizadoras, las clientas y seguidoras sean mujeres. Los hombres están invisibilizados y el tema de la desigualdad también".

En la Argentina hay una sola organizadora que hizo el seminario del método KonMari en Estados Unidos y que está pronta a certificarse. Se llama Estefanía Fryd ( @elartedeorganizarok) y hace pocos días volvió del seminario en San Francisco, donde tiene base la compañía de la japonesa y donde vive Marie Kondo. Para ser admitida, Estefanía tuvo que enviar fotos de la organización de cada rincón de su casa y de cómo estaba doblada la ropa. No es un seminario para principiantes, es necesario ya haber puesto en práctica el método. " La magia del orden me cambió la vida, más allá de que mi casa está organizada, modificó mi estilo de vida. Lo que Marie Kondo dice sobre dejar en tu hogar los objetos que te hacen feliz se transpola a otros ámbitos: hago planes que me hacen feliz, me junto con gente que me hace feliz y así", dice Estefanía, que está en proceso de obtener el título oficial de consultora KonMari. Todavía faltan algunas etapas: organizar 10 casas, enviar fotos y un informe que reúna todas estas experiencias y después un examen online. Estefanía decidió hacer el curso porque sabía que era una manera de diferenciarse y ofrecer un servicio de mayor calidad. "Aparte, me gusta que se reconozca que muchas de las técnicas y los preceptos que se difunden nos llegaron por Marie Kondo", dice.

El fenómeno de las organizadoras tiene un negocio detrás de cada una de ellas. Venden los contenedores, las tablitas para doblar prolijo, organizadores de maquillaje y de tapas de ollas. Hacen una curaduría, seleccionan lo que ya saben que funciona y dan buenas ideas sobre cómo adaptarlo a cada espacio. Todas ellas tienen su tienda online y su stand en los workshops. Algunos son productos importados, otros nacionales. En comercios como Colombraro, donde se venden productos de plástico para el hogar, los vendedores cuentan que se registró un aumento en las ventas de los contenedores que usan las organizadoras.

El COO de KonMari Media Inc, Kazuma Yamauchi, suele decirles a los asistentes del seminario su teoría acerca de por qué Marie Kondo funciona, por qué es exitoso el método y por qué prendió en países tan distintos. En su opinión, es porque materializa una manera de ser y sentir, es la conexión con lo que cada uno desea, con lo que a cada uno lo hace feliz: cómo vivir y con qué objetos.

Tips para la organización

1 El uso del contenedor

Sirve para contener y duplicar el espacio. Una pila vertical de remeras o jeans dura un suspiro, y una horizontal dentro de un contenedor, para siempre. También permite unificar, categorizar y encontrar todo más rápido.

2 Los enemigos del orden en el placard

La silla donde tiramos toda la ropa que nos sacamos: te condiciona a usar lo mismo que el día anterior y a no ordenar. Lo mismo las perchas de mala calidad, que marcan la ropa o hacen que se deslice y caiga.

3 Armar nido

Así les llamo a esas cosas que se acumulan en los rincones, muchas veces en los espacios muertos: entre el sillón y la pared, entre el lavarropas y la pared, en el pasillo, al costado de la cama, en el lavadero. Es culpa de "Dejalo ahí, después vemos".

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