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Violencia contra las mujeres: quiénes trabajan en la contención y prevención

Cómo es la tarea que realizan desde las operadoras de la línea 144, que recibieron solo en enero 14.232 llamadas para pedir ayuda, hasta quienes elaboran en el Indec un nuevo registro que tendrá efecto en las políticas públicas
Cómo es la tarea que realizan desde las operadoras de la línea 144, que recibieron solo en enero 14.232 llamadas para pedir ayuda, hasta quienes elaboran en el Indec un nuevo registro que tendrá efecto en las políticas públicas
Paula Urien
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4 de marzo de 2018  

Solo en enero de este año, la línea 144 que brinda información, orientación, asesoramiento y contención para las mujeres en situación de violencia de todo el país y que funciona las 24 horas de manera gratuita, recibió 14.232 llamadas para pedir ayuda (llamaron 4927 personas por primera vez; hubo 2710 casos que ya habían sido registrados y 6595 para solicitar información). Nueve de cada diez llamadas fueron para manifestar violencia psicológica, y siete de cada diez, física. Un 81% denunció violencia doméstica y el 82,7% denunció a su pareja o expareja. El 10% de los casos que se atienden son en el marco de una emergencia, y se comunican con la línea generalmente de noche. En 2017 hubo 391.000 llamados.

Detrás de estos números, hay 160 operadoras, en su mayoría profesionales del ámbito del derecho, la psicología y la acción social que atienden el teléfono y están entrenadas para contener y actuar ante las situaciones más graves, y también para asesorar en los casos en que se requiere información.

Nicole Neiman, Directora Nacional de Protección Integral de Articulación y Acciones Directas del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM) a cargo de la gestión de la línea 144, cuenta que la cantidad de llamadas tuvo un crecimiento muy importante, sobre todo desde la primera marcha Ni Una Menos, en 2015. "La línea se creó en 2012, pero, después de la marcha del 3 de junio de 2015, la línea "explotó", por lo que se solicitó la incorporación de más personas para atenderla". En ese momento eran solo 12.

Los requisitos para trabajar en esta línea son, además de ser profesional, tener experiencia en temática de género. Funciona las 24 horas, todo el año, y "la mayor cantidad de operadoras trabaja durante la mañana y a la tarde, porque es allí donde se concentra la mayor cantidad de llamadas. Es en ese horario donde la mujer se encuentra un rato a solas, sin el agresor", explica Neiman.

En cuanto a las competencias de quienes trabajan, "hay que tener muy afianzado el tema de la escucha y tratar de generar empatía con la persona que está del otro lado de la línea, porque si no se siente cómoda, va a cortar la comunicación".

Justamente la empatía es lo más difícil de lograr, porque "no se pueden ver caras o gestos. Hay que interpretar el timbre de voz y, sobre todo, los silencios o las pausas".

Contener a quien contiene

Estar en contacto con quien llama por teléfono a causa de este tipo de situaciones de violencia no es fácil. "Hay que cuidar a quienes cuidan", dice Neiman. "Se trata de evitar que se conviertan en víctimas secundarias de la violencia. Para esto, hay especialistas que contienen, brindan asistencia psicológica y se ocupan de que no se llegue al extremo del burn out, o la sensación de estar "quemado", por un trabajo del cual es difícil desconectarse al llegar a casa". Esto sucede sobre todo cuando se atienden casos extremos, en los que hay que desplegar distintas herramientas para que la persona pueda salir de esa situación, como armar un bolso con el DNI, salir de la casa para ir a algún centro de atención o esperar a la policía, por ejemplo.

Por eso se trata de un trabajo de 6 horas, 5 días por semana. "Es difícil conseguir gente para trabajar en el horario de 1 a 7 de la mañana", explica la directora del programa. "En los horarios nocturnos baja la cantidad de llamadas, pero aumenta la emergencia por lo que no se puede dejar de atender la línea las 24 horas".

Trabajar ayuda

El hecho de que mujeres jóvenes y vulnerables (aunque la violencia atraviesa todas las edades y situaciones socioeconómicas) no puedan sostenerse a través de su trabajo y dependan de otra persona, en general una pareja, para subsistir, hace que les sea más difícil salir de una situación de violencia.

Los últimos números del Indec hablan de una tasa de desocupación del 8,3%: 9,5% en mujeres, y 7,3 en varones. Pero las mujeres hasta 29 años tienen una tasa de desocupación del 19,5% (15,5% los varones de hasta 29 años).

En el marco del Women 20 (W-20) este es uno de los temas que más preocupan. En el W-20 se reúnen líderes para influir en la agenda de los grupos de toma de decisión del G-20, e incidir en las políticas públicas para incrementar la participación de la mujer en las economías y sociedades de sus países. "Estamos con mesas de diálogo a nivel nacional e internacional en las que uno de los ejes es la concientización de las mujeres ya desde la primaria para que sean protagonistas de su futuro", dice la empresaria Andrea Grobocopatel, una de las líderes del W-20. "Para los grupos vulnerables, donde hay muchas mujeres que son mamás muy jóvenes, debe haber más espacios de cuidado para sus hijos y que tengan la posibilidad de elegir trabajar si quieren hacerlo. Se dice que esto es costoso para los países, pero hay que pensar en lo que se podría generar". Según Grobocopatel, solo una de cada dos mujeres a nivel mundial tiene un ingreso propio, pero cerrar la brecha de género podría aumentar en un 70% el PBI mundial para 2025.

Un nuevo registro

Uno de los pedidos del universo Ni una menos fue la "recopilación y publicación de estadísticas oficiales sobre violencia hacia las mujeres incluyendo los índices de femicidios". En este contexto, pero sin incluir femicidios (porque los datos son captados por el Registro Nacional de Femicidios que elabora la Corte Suprema de la Nación), el Indec presentará el 7 de marzo el Registro Único de Casos de Violencia contra las Mujeres (Rucvm).

Se trata de registrar hechos informados o denunciados por una mujer o por terceros, personalmente o mediante un llamado telefónico en el que la víctima solicita asesoramiento, asistencia, información o presenta una denuncia formal en la policía o inicia una causa judicial.

Quienes trabajan en el Rucvm manifiestan que hay pasión por lo que hacen, porque recopilar información lleva a datos concretos que luego se transforman, o se deberían transformar en políticas públicas.

Laura Rodríguez, quien trabaja en el departamento de Unidad de Género en el Indec y también está frente al Rucvm, cuenta que recorrió casi todo el país para lograr que diferentes entidades, aún aquellas que no están informatizadas, lleven registros adecuados y los envíen al Rucvm. Su experiencia de trabajo en este ámbito, en el que se hicieron talleres para concientizar sobre la problemática de la violencia, es que "todo el equipo trabaja con pasión porque ponemos un granito de arena para visibilizar la situación de muchas mujeres. Nos encontramos con muchos profesionales con la misma intención y entusiasmo por colaborar. Ésta es una cuestión cultural que necesitamos visibilizar, aunque hay que trabajar con varias entidades que no tienen una cultura del registro".

Agrega, para quienes tienen miedo de que su nombre sea revelado, que "los datos que tiene el Indec están bajo secreto estadístico, y además están cifrados".

"Vamos por buen camino. Estamos haciendo un trabajo que desemboca en políticas para tratar y prevenir la violencia contra la mujer. Todo el equipo y los organismos que están colaborando trabajan con el corazón".

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