Los Jaguares perdieron 34-9 ante Hurricanes en el debut como locales en el Super Rugby 2018

Jaguares
Jaguares Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Nespolo
Alejo Miranda
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3 de marzo de 2018  • 11:34

Con una cachetada bochinesca, Beauden Barrett dejó solo a Vincent Aso y así el partido quedó fuera del alcance. El apertura y sus compañeros de los All Blacks Laumape, los Savea y su hermano Jordie se lucieron para que Hurricanes se impusiera 34-9 y les propinara a los Jaguares su tercera derrota en igual cantidad de partidos, redondeando así un inicio de temporada opaco en la temporada 2018 del Super Rugby.

Globalmente fue un buen partido de los Jaguares, que se entregaron a fondo hasta el final, pero está visto que no alcanza ante una potencia como el equipo de Wellington, el mejor de los últimos tres años (subcampeón, campeón y semifinalista, respectivamente). Los errores de los dos primeros partidos volvieron a aflorar para propiciar la diferencia holgada.

La obtención volvió a ser deficitaria, especialmente en el line-out (el scrum fue intermitente pero mejor que ante Lions). Y como ante Stormers en el debut, el mayor problema estuvo en la definición: Jaguares estuvo seis veces a centímetros del in-goal rival y nunca pudo perforar la defensa kiwi. La marcación de los Jaguares fue efectiva en la primera línea de ataque, pero en acciones de juego roto se vieron falencias. Según Sanzaar, la efectividad del tackle fue de sólo el 58%.

"En el primer tiempo tuvimos muchísimo más la pelota pero no marcamos puntos. Después, correr detrás en el marcador se hace más difícil. La defensa es un punto en el que tenemos que seguir mejorando, si bien hubo una evolución", señaló el capitán Pablo Matera a ESPN.

El tercer line-out perdido por parte de Jaguares en los primeros cinco minutos de juego derivó, casi indefectiblemente, en el primer try de Hurricanes. Las oportunidades desperdiciadas también costaron: dos incursiones en las 5 yardas del rival terminaron en pérdidas, además de un scrum-5 a favor que terminó en un penal en contra muy dudoso. Gracias a un try de Laumape, Hurricanes se fue al descanso en ventaja 12-6. El partido todavía estaba a mano en cuanto a lo numérico.

Jaguares tomó la iniciativa al inicio del segundo tiempo y levantó a los 7025 espectadores que estuvieron en Vélez, pero a los 12 minutos el gigante Julian Savea quebró tres tackles de una sola corrida y el try Matt Proctor no sólo silenció al público, sino que además cortó el ímpetu de los argentinos. Luego, la genialidad de Barrett al servirle la conquista a Aso sentenció el partido (26-9). En la última jugada, tras varias oportunidades desperdiciadas, Thomson marcó el 34-9 final.

En su presentación ante su público, el equipo de Mario Ledesma quedó en deuda. Sigue habiendo motivos para confiar en una recuperación: cuando tuvo la pelota, Jaguares logró imponer su rigor físico. Quedan por corregir errores que a esta altura pueden considerarse estructurales. Los próximos dos partidos, también en casa, ofrecen una buena posibilidad de recuperación: Waratahs y Reds, dos australianos. Urge una victoria, pero todavía es mucho lo que los distancia de una alegría en el resultado.

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