"Último Primer Día": el festejo de alumnos de quinto año que preocupa a padres y docentes

La celebración despierta polémica y preocupación por el consumo de alcohol y el estado en el que algunos chicos llegan a la escuela
La celebración despierta polémica y preocupación por el consumo de alcohol y el estado en el que algunos chicos llegan a la escuela Fuente: Archivo
Daniel Santa Cruz
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3 de marzo de 2018  • 13:44

"Es un día que tenemos para festejar, por eso nos juntamos todos y nos vamos a quedar toda la noche cantando, tomando y bailando", le dijo un alumno de sexto año de un colegio de La Plata a la profesora Daniela Leiva Seisdedos. "Nosotros hacemos murga toda la noche en Parque Rivadavia y llevamos pirotecnia. Mis viejos me dejan, pero no podemos tomar alcohol", cuenta a LA NACION Francisco, alumno de una escuela privada de Caballito, mientras sonríe de manera cómplice.

Así se preparan algunos chicos para festejar el UPD (Ultimo Primer Día), una costumbre que comenzó a practicarse no hace mucho en las escuelas secundarias por alumnos del último año de cursada. La celebración despierta polémica y preocupación por el consumo de alcohol y el estado en el que algunos chicos llegan a la escuela.

El año pasado se viralizó un video donde se veía a la rectora de la escuela secundaria Media Nº 3, de Misiones, Susana Marcollini, pedirle a los alumnos de quinto año que no entren a la escuela en mal estado. "¡No puede ser que entren así cuando estamos haciendo el acto de comienzo del ciclo lectivo! Los padres de los alumnos de primer año se llevan a los chicos porque me piden garantías de que ustedes no entren a la escuela. ¿A ustedes les parece que esa es una situación lógica?" suplicaba la docente, intentando llamar a la cordura a los alumnos.

¿Cuándo comenzó la costumbre de celebrar el UPD?

La idea del festejo consiste en reunirse, disfrazarse, llevar aerosoles con espuma y cotillón, y llegar a la escuela el Primer Último Día de clase sin dormir
La idea del festejo consiste en reunirse, disfrazarse, llevar aerosoles con espuma y cotillón, y llegar a la escuela el Primer Último Día de clase sin dormir Fuente: Archivo

Los primeros festejos de UPD comenzaron en el interior, más precisamente en las provincias de Mendoza y San Juan, y rápidamente se extendieron a las escuelas del resto del país, principalmente en las privadas.

La idea del festejo consiste en reunirse, disfrazarse, llevar aerosoles con espuma y cotillón, pintarse la cara y pasar la noche en vela para llegar a la escuela el Primer Último Día de clase sin dormir.

El rito se convirtió en un problema cuando los chicos comenzaron a consumir alcohol, a realizar actos de vandalismo en las casas vecinas, cortar calles y a tirar pirotecnia en plazas y parques, lo que trajo aparejada una serie de quejas del resto de la comunidad.

En los últimos años, los municipios se involucraron para impedir que se desaten disturbios en la vía pública. Este fin de semana en muchas localidades se facilitarán salones de fiesta para las familias, con el fin de que concentren a los alumnos en un solo lugar.

El rito se convirtió en un problema cuando los chicos comenzaron a consumir alcohol
El rito se convirtió en un problema cuando los chicos comenzaron a consumir alcohol Fuente: Archivo

Por ejemplo, este domingo en Paraná se espera que 8000 adolescentes se congreguen en la plaza Le Petit Pisant, ubicada sobre la costanera, en la fiesta del UPD, donde las autoridades repartirán agua mineral, cotillón y hasta contrataron un DJ y un artista de Rap, para que el evento esté controlado. Esta decisión tuvo sus críticas. "Vemos con mucha preocupación cuando el estado, que tiene que velar por todos, convalida esta clase de eventos que generan situaciones de riesgo en los jóvenes", señaló a medios locales Sandra Cislaghi, de la Fundación CRESCER.

Qué hacen las escuelas

"La escuela remite una carta a las familias avisando que existe una nueva moda llamada UPD. A partir de allí se advierte que no podrán ingresar a la escuela aquellos alumnos que no estén en condiciones de hacerlo aplicándose el reglamento de convivencia", dice a LA NACION Leandro Rodríguez, rector de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini. Y aclara: "Si un alumno entra alcoholizado se convoca a la familia a retirarlo y se lo deriva al Departamento de Orientación Estudiante".

Algunas escuelas no permiten entrar a los alumnos que llegan ebrios a clase
Algunas escuelas no permiten entrar a los alumnos que llegan ebrios a clase Fuente: Archivo

Daniela Leiva Seisdedos, profesora en los Colegios San Cayetano y Nuestra Señora de Lourdes de La Plata, señala que "toda la comunidad educativa trabaja para evitar los excesos, tenemos una mirada atenta que sigue los lineamientos que elaboró la Dirección General de Escuelas", y agrega: "Pero hay una realidad y es que muchos papás dicen que sus hijos son grandes, entonces no se hacen presentes, por lo tanto solo vienen los padres de los alumnos que se portan bien".

El consumo de alcohol

"El primer día de clases se incrementa el ingreso por guardia de adolescentes intoxicados con alcohol, en algunos casos traídos por los padres y en otros acudimos por llamados de las escuelas", dice a LA NACION Carlos Damin, Jefe de Toxicología del Hospital Fernández.

Algunos padres, para tener mayor control, optan por ofrecer sus casas para el evento. "Es difícil encontrar padres dispuestos a poner su casa para que los chicos se junten a tomar y salir al colegio tipo murga a las siete de la mañana tirándose papelitos y espuma o polvos de colores en la plaza más cercana", relata Karina, madre de un alumno que egresó el año pasado de un secundario privado en Flores. "Cuando nos tocó, cuatro padres seguimos la murga con el auto en esa recorrida hasta la escuela y les compramos unas cuantas docenas de facturas para que desayunen", agrega.

"Sabiendo el estado en el que iban a llegar los chicos, convenimos con la escuela que los alumnos de quinto no tengan clases ese día, por lo que llegaron con sus disfraces, sacaron fotos y se fueron todos a sus casas a dormir y no hubo desmanes", cuenta Paola C., madre de un alumno de una escuela privada de Ramos Mejía.

Para los especialistas, no hay una real conciencia del problema del consumo de alcohol en adolescentes
Para los especialistas, no hay una real conciencia del problema del consumo de alcohol en adolescentes Fuente: Archivo

"Este último tiempo un grupo de papás acompaña el festejo. El colegio acuerda un horario flexible de entrada, pero no pueden llegar con ropa que no sea adecuada para el ámbito escolar, no se puede ensuciar ni entrar con bebidas alcohólicas. El problema es que ya vienen ebrios y en los colegios hay escaleras. Si eso sucede, los padres los tienen que venir a buscar", dice Leiva Seisdedos

"Cuando nos tocó con nuestro hijo, la ingesta de alcohol fue supervisada por otros padres para que no se descontrolen. Suena mal y reprobable ser cómplice de eso, pero no podemos negar la realidad y si lo van a hacer igual, preferimos asesorarlos y acompañarlos en lugar de prohibir", describe Gustavo H, padre de un alumno del Colegio Nacional de Almirante Brown.

Para los especialistas, esta decisión de "acompañar" el consumo de alcohol no es positiva. "Lo médicos hablamos con los padres e intentamos hacer prevención, pero no suele haber mucha respuesta. Los padres subestiman el consumo del alcohol en los hijos, creen que es solo ese día del año escolar o el último, pero no se dan cuenta que el consumo crece y está instalado, nosotros lo vemos todos los fines de semanas en las guardias hospitalarias donde la demanda de adolescentes alcoholizados se incrementa notoriamente", describe Damin.

"Es importante estimular los hábitos saludables en los padres y en sus hogares. De lo contrario los chicos no saben cómo cuidarse y cuando salen repiten las conducta que viven sus familias que son de poco cuidado", finaliza Damin.

Según relata Flavio Buccino, especialista en educación, "en el UPD no puede faltar el consumo de alcohol, más o menos controlado por los padres. Los docentes también han aceptado el hecho como algo casi inmodificable". Y agrega que las escuelas "hasta plantean estrategias para recibir a los chicos en el UPD con el fin de mitigar los efectos de la noche anterior de jarana y parranda, con desayunos, agua y actividades orientadas a mejorar la condición en la que llegarán los alumnos a clase".

Docentes y padres manifiestan preocupación por el estado en que algunos jóvenes terminan tras este tipo de celebraciones
Docentes y padres manifiestan preocupación por el estado en que algunos jóvenes terminan tras este tipo de celebraciones Fuente: Archivo

No sólo el UPD distrae a los alumnos en su último año del secundario. "Lamentablemente el último año de la secundaria se divide en tramos. Primer Trimestre: Aprobar la presentación del Buzo de Egresados. Segundo Trimestre: Aprobar el viaje a Bariloche. Tercer Trimestre: Fiesta de Egresados. Como resultado al fin del ciclo lectivo encontramos a muchos padres y alumnos llorando porque se llevaron todas las materias, no pueden entrar a la universidad o trabajo y la culpa es de la escuela que no les enseña nada", concluye la profesora Leiva Seisdedos.

"El último año del secundario se ha convertido en una serie consecutiva de ritos de expiración donde me llama la atención la reacción de los adultos", reflexiona Buccino. Y concluye: "Hay un nuevo espacio para ocupar por parte de los adultos. Lo que no deberíamos hacer es renunciar a ocuparlo".

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