La historia de la ruptura que cambiará la temporada argentina

Con Las Monjitas (36), derivado del cisma de Alegría y liderado por Ulloa y Caset, nace otro equipo destinado a darles pelea a La Dolfina y Ellerstina; Mannix se fusiona con La Irenita
Con Las Monjitas (36), derivado del cisma de Alegría y liderado por Ulloa y Caset, nace otro equipo destinado a darles pelea a La Dolfina y Ellerstina; Mannix se fusiona con La Irenita Fuente: Archivo
Xavier Prieto Astigarraga
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4 de marzo de 2018  • 00:02

El 21 de octubre último, los palenques de Alegría desbordaban de euforia por uno de los grandes batacazos de las últimas dos décadas: victoria sobre el todopoderoso La Dolfina y pase a la final del Abierto de Hurlingham . El 26 de noviembre, irradiaban desazón: se había escurrido una ventaja de 14-13 en el último chukker y Ellerstina dejaba sin definición de Palermo al equipo. Alrededor de una semana más tarde, la formación Sola-Ulloa-Caset-Mannix se convirtió en historia.

¿Qué pasó en medio? Algo que modificaría el mapa de la próxima Triple Corona, con un nuevo jugador en el tablero. No un polista, sino un jugador externo a la cancha: el colombiano Camilo Bautista, prominente empresario de 61 años, criador de caballos de carrera y patrón de polo, por años ligado a la familia Novillo Astrada patrocinando a La Aguada-Las Monjitas . Bautista ya no quiso ser un actor secundario y decidió meterse de lleno en la temporada, con un equipo importante y 100% suyo: nombre, colores, instalaciones y buena parte de la caballada y de los recursos humanos. Para eso debía contar con excelentes jugadores, que sueltos no abundan. Y se le abrió una oportunidad...

Nadie lo dirá, pero el ambiente sabe que tras aquella frustrante derrota a manos de Ellerstina, Frederick Mannix hizo una oferta menor a sus contratados Sola, Ulloa y Caset, y decidió dejar de alquilar los caballos del quinto elemento, el lesionado Lucas Monteverde. A los profesionales no les gustó la propuesta y el patrón canadiense la mejoró, pero se mantuvo en no rentar esos ejemplares extras. No convenció.

Y apareció en escena un llamado de Marcos Heguy, el manager de Las Monjitas. "¿Qué van a hacer el año que viene?" Con el ex back de Indios Chapaleufú surgía una invitación no necesariamente más onerosa, pero sí más nutrida en cuanto a caballada. Poco tardaron Hilario Ulloa y Guillermo Caset en mudarse al nuevo bando, sumando a Facundo Sola. Demoró algo más la incorporación de Julián De Lusarreta, hombre de Chapaleufú y vinculado con Heguy, pero el back quedó confirmado: el debutante Las Monjitas se constituía con 36 goles de handicap, con solamente La Dolfina (40) y Ellerstina (40) por encima, y un promedio de 30 años de edad entre sus integrantes. Claramente, el tercer equipo de la Triple Corona.

¿Y Alegría? ¿Y Mannix? Sintieron el impacto, pero no se quedaron de brazos cruzados. Al poco tiempo ya tenían alineación nueva, luego de que, según se cuenta, varios interesados invitaran al redituable canadiense a compartir filas. Con Clemente Zavaleta, su manager, como puente, Freddie estableció lazos con La Irenita , el octavo conjunto del ranking de 2017, en el que actúan Clemente (hijo) y Juan Martín (sobrino) Zavaleta. La formación será Juan Martín, Clemente, Matías Mac Donough y Mannix. Alegría-La Irenita presentará 32 goles, y un cuarteto B intentará clasificarse para Hurlingham y Palermo, compuesto por Julian Mannix (hermano menor), Juan Ruiz Guiñazú -quien dejó su lugar a Frederick- y, en principio, Jaime García Huidobro y Lucas James.

Desensambles y ensambles de equipos hubo y habrá muchos; pocos tan llamativos como el desmembramiento de Alegría. En su mejor momento, habiendo tumbado a La Dolfina en Hurlingham y al borde de quebrar a Ellerstina, el conjunto de 35 tantos ("subido" a 38 en diciembre) sacudió con la noticia, difícil de entender a esa altura. "Pasaron algunas cosas... Veíamos que habíamos llegado a un techo en Alegría, no sabíamos si íbamos a seguir progresando. Veíamos algunas cosas difíciles de cambiar, y apareció lo de Las Monjitas, un proyecto que nos gustó mucho desde el principio y con el que vimos un futuro increíble. Nos faltaba un pasito más para ganar un torneo; creemos que con este proyecto podemos progresar a corto plazo. Nos tengo fe para este año", contó a la nacion Caset desde Estados Unidos.

¿Para qué, específicamente, se tiene fe? "Ganar el Abierto. Los cuatro estamos en etapas parecidas de nuestras carreras y todavía ninguno lo ganó. Tenemos hambre de gloria. Y Camilo está superentusiasmado. Nos dijo que iba a apoyarnos en todo lo que necesitáramos para cumplir el objetivo. El tipo es fanático del polo, de los caballos. Antes apoyaba a un equipo; ahora este es su equipo. Eso lo motiva. Va a invertir más, a poner más fichas en caballos, en cría. Quiere tener una escudería de profesionales y caballos para el Abierto", detalló el Nº 3, de 32 años.

Inevitable preguntarle por Mannix, con quien pasó dos temporadas de Triple Corona. "¡Sapo de regreso a 10!", le deseó el patrón después de estar a punto de derrotar a los Pieres en Palermo en la pseudo semifinal de Tortugas 2017. Su anhelo se cumpliría a fin de año, pero Sapo se llevaría el handicap ideal a otra escuadra. El oriundo de Lobos no quiere profundizar en los pormenores, ni "sacar trapitos al sol". Prefirió decir: "Todo bien con Freddie. Habrá pensado que no era lo mejor, pero somos gente grande y quedamos en buenos términos. Siempre voy a estar agradecido a él. Alegría es una organización espectacular, una gran familia, pero tenemos algunas diferencias y tomé una decisión que creí la mejor para mi carrera. Vivo de esto, soy un profesional y decidí pensando en lo mejor para mí y en ganar el Abierto".

Desde Dominicana, Mannix manifestó a la nacion: "Fue inesperado no seguir; los resultados habían sido muy buenos y creo que en un futuro cercano íbamos a cumplir los objetivos". Sabe, claro, que ahora está lejos. Lo admite: "Necesitamos ser realistas y focalizarnos en ganarles a los equipos que están debajo de 40 goles. Por supuesto, nada es imposible". En sus varios párrafos, el hombre de Calgary no se mostró dolido, sino resiliente. Nunca dudó de permanecer con su estructura en la Argentina. "La presión constante ha sido una filosofía mía y me concedió resultados impresionantes. Seguiré entrenándome, comprando y criando caballos y peleando para poner de nuevo a Alegría como un contendiente fuerte. ¡Mi objetivo no ha cambiado y es ganar el Abierto!", escribió.

Más directo fue su manager. "Nadie se peleó con nadie pero fue un golpe duro. Cambiar un equipo que anda, que le ganó a La Dolfina... No termino de entenderlo. Ellos sabrán por qué. El tiempo dirá si les va mejor", se preguntó Zavaleta. Fiel asistente de Mannix -lleva tatuado el isotipo de Alegría-, Corcho vivió el proceso de nacimiento, crecimiento, estancamiento, explosión e implosión del conjunto rosa. "Habíamos llegado a un nivel prácticamente a la par de Ellerstina y La Dolfina, en diez años, bastante pronto. Esto es volver a empezar, desde no tan abajo. Un nuevo desafío, muy lindo. Ellerstina, Las Monjitas y La Dolfina están fuera de alcance; hay que ganarles a los demás. Siempre la peleamos y vamos a seguir. Los Mannix tienen acá campo, cría, remates, el lugar, la casa... Alegría tiene para muchos años en Argentina. Freddie es un argentino más. Tiene mucho amor por el país y ha apostado mucho por él, por la industria del polo", afirmó.

Frederick Mannix cumplió este lunes 34 años. En el sacudón, Bautista y La Irenita ganaron y él perdió. El canadiense tiene edad y potencial polístico (9 tantos) y económico como para conquistar el Argentino Abierto, pero ahora su obsesión tardará más en cumplirse... si algún día se cumpliere. Otro patrón ha intervenido a fondo en el juego, hoy con más chances. Y ante ambos pesos pesados del profesionalismo están Adolfo Cambiaso y compañía, de un lado, y los Pieres, del otro, como favoritos. La patada en el tablero de la Triple Corona está dada; habrá que ver si finalmente logra mover las piezas.

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