Messi se afina para el Mundial con una racha inédita de goles de tiro libre y una nueva marca: 600 gritos en su carrera

Leo convierte de tiro libre, pero no aburre: cada tanto tiene su matiz
Leo convierte de tiro libre, pero no aburre: cada tanto tiene su matiz Fuente: Archivo
Juan I. Irigoyen
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5 de marzo de 2018  

BARCELONA. - Cuando la nafta empezaba a escasear en los muchachos de Barcelona, apareció, de nuevo, Lionel Messi para salir al rescate. El cuadro azulgrana lleva un trajín de partidos importantes desde que comenzó la temporada, una situación que mantiene en alerta a Ernesto Valverde, también a Jorge Sampaoli. Para Barça la semana tuvo un guión idéntico. Mismo desarrollo, nudo y desenlace; mismo protagonista. El capitán de la Argentina encaminó la goleada ante Girona el sábado pasado, el jueves último selló el empate frente a Las Palmas y, ayer, definió el duelo, seguramente también La Liga, contra Atlético de Madrid. por 1-0 Y siempre de la misma manera: con un gol de tiro libre. Eso sí, cada uno con su matiz. No vaya a ser que se aburra la hinchada.

Ante Girona, engañó a la barrera (lo tiró a ras del suelo). A Leandro Chichizola le buscó su palo. Y a Jan Oblak, un arquero más difícil de batir, tiró de manual: parábola perfecta al poste más lejano del arquero. Un hecho inédito, nadie había gritado tres goles de tiro libre en fila en España en los últimos 30 años.

"¿Si Leo practica los tiros libres?", se preguntó Valverde; "Los practica siempre. Los mete siempre. Pero, la verdad, no le digo cómo los tiene que tirar. Eso te lo garantizo", se respondió. Y no parece mentir el DT de Barcelona. Messi suma 39 goles de tiro libre, 22 de ellos en la Liga (7,59% de efectividad). Cristiano Ronaldo, en cambio, metió 19 (6,17%). "Leo es un jugador diferente. Si se hubiese puesto la camiseta nuestra, hubiésemos ganado nosotros", se lamentó Diego Simeone. "Mala suerte para ellos. Leo está en el Barça. Es el mejor del mundo. Él es el que nos hace ganar partidos. Hay que valorar el trabajo del equipo, pero tener a Messi te da una gran ventaja", le contestó Jordi Alba al técnico argentino.

El gol de Messi al Atlético desde la tribuna y en slow motion - crédito: Albert Jorquera

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Y, en la misma línea que el lateral, opinó Valverde: "No hay uno igual a Messi en el mundo. No sé qué habría pasado si estuviera con Atlético. No me lo quiero imaginar, está con nosotros".

Barça encontró el triunfo en Messi; Simeone, la excusa. No engañó el Cholo, Atlético de Madrid perdió por el Nº10. El problema, para el extécnico de Racing, Estudiantes y River es que el caso no hubiese cambiado demasiado para su equipo sin el factor desequilibrante del rosarino. El cuadro rojiblanco se vistió con su traje más amarrete en el Camp Nou. Mal día para especular.

En juego estaba la Liga; enfrente, el Barcelona de Leo Messi. Despertó muy comedido Atléti. En cuanto el equipo azulgrana superaba la primera línea de presión, los muchachos de Simeone abrigaban bien de cerca a Oblak. ¿Ter Stegen? No decía ni pío. Atlético tiró una sola vez al arco azulgrana en el primer tiempo. Y, aunque carecía de profundidad, Barça merodeaba el área de Atlético. El equipo de Messi contó hasta con 7 córners en la primera media hora. Un dato que cobra mayor relevancia cuando se analiza el historial del conjunto de Madrid: hasta el partido en el Camp Nou le lanzaban una media de 3,7 saques de esquina por partido.

"Nos faltó salir en el primer tiempo como lo hicimos en el segundo", analizó José María Giménez. El central uruguayo apuntó al vestuario, no al banco: "Más que un problema táctico, tuvimos un problema de actitud. Ellos, sin hacer mucho, nos metieron un gol de tiro libre".

Simeone también destacó el trabajo de su equipo después del paso por los vestuarios. "En el segundo tiempo fuimos nosotros", apuntó. Con el tablero en contra y media Liga perdida, el Cholo, finalmente, arriesgó. Tres defensores (Godín, Giménez y Filipe Luis, después reemplazado por Lucas Hernández), cuatro delanteros (a los titulares, Diego Costa y Griezmann, se le sumaron Ángel Correa y Gameiro). Ninguno incomodó a Ter Stegen. Eso sí, el Atlético se aprovechó de la falta de aire de Barça, le robó la pelota e insinuó más peligro del que realmente generó. Simeone no abrió el camino que ya había cerrado Messi. Y Barcelona se fue a dormir a ocho puntos del Atlético, cuando quedan 11 fechas para que la Liga baje el telón.

Messi busca (sobre todo, necesita) cerrar el torneo local español lo antes posible. Tiene un ojo en Rusia, el otro en España.

Antes de su viaje a la Argentina por Navidad, estaba tranquilo con la diferencia de puntos que le había sacado a Atlético. Una distancia que llegó a ser de más 11, después de la goleada a Betis el 21 de enero. Pero Barça se despistó ante Espanyol (1-1), Getafe (0-0) y Las Palmas (1-1) y Atlético le empezó a mostrar la trompa. Griezmann andaba desatado (siete goles en los últimos dos partidos) y Diego Costa con ganas de revancha. Pero no hubo noticias del francés, tampoco del hispano-brasileño, en la casa de Messi, que aprovechó para cazar un nuevo récord, ante su segunda víctima preferida. A Atlético le metió 28 goles; al Madrid, por ejemplo, 25; la lista la lidera Sevilla, que sufrió 29 tantos del azulgrana.

El Nº10 gritó su gol número 600 como profesional, 539 con la camiseta del Barça, 61 con la celeste y blanca. "Es un jugador único", lo elogió Valverde. No hay manera de descentrarlo. Ni las jaulas tácticas de Simeone ni los problemas de su hermano Matías (otra vez detenido tras un incidente en Villa Gesell), alejan a Messi del gol, mucho menos de su objetivo. El capitán de la Argentina está focalizado en llegar fino al Mundial. No quiere repetir los errores de Brasil 2014. Cuando quedan 100 días para Rusia, el Nº10 descansa en el gol. Todavía le queda la Champions (el 14 es la vuelta de los octavos de final ante Chelsea, 1-1 en la ida) y la final de la Copa del Rey. Ya tiene media liga española en el bolsillo.

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