Adolfo Rubinstein: "Es un grave problema de salud pública"

El ministro de Salud sostiene que el Estado debe dar una respuesta
El ministro de Salud sostiene que el Estado debe dar una respuesta Fuente: Archivo
María Ayuso
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5 de marzo de 2018  

Tras haberse presentado seis veces sin éxito desde 2005, se espera que en las próximas semanas el Congreso de la Nación trate por primera vez el proyecto para la legalización del aborto, impulsado por la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Adolfo Rubinstein, ministro de Salud de la Nación, celebra el debate y señala que se trata de una de las grandes cuentas pendientes desde el retorno de la democracia.

-Los abortos clandestinos y sus consecuencias, ¿son un problema de salud pública?

-Sí, definitivamente son un grave problema de salud pública, y lo han sido siempre. Lo que estamos viendo con la muerte materna, que es un dato duro y contundente, el más fiable que tenemos, es solo la punta del iceberg: el 17,6% de las muertes maternas producidas en 2016 fueron a causa de abortos. En los últimos años, en la Argentina, hay entre 40.000 y 50.000 abortos inducidos codificados como tales en los hospitales públicos, que representan la mitad de la película: el 50% de las camas. Después, tenés el número de abortos totales que se practican en el país de forma ilegal, que es un número que desconocemos.

-Se habla de unos 500.000 aproximadamente, ¿qué opina de ese número?

-Es de un estudio de 2004 y es una estimación grosera. La verdad es que es un número impreciso y poco confiable. Sin embargo, el problema de salud pública claramente existe y los riesgos en las mujeres que pertenecen a los sectores socioeconómicos más pobres son mayores.

-¿Considera que las políticas de salud, específicamente las referidas a abortos, deberían encararse de forma laica, al igual que sucede con la educación?

-Cuando Francia tomó la decisión de despenalizar el aborto, el presidente de ese momento, Valéry Giscard d'Estaing, que era muy católico, dijo: "Más allá de mis creencias personales y religiosas, vivo en un Estado laico". La Argentina es un Estado laico. La dimensión más importante, más allá de todo el debate que se va a dar en el Congreso y que es muy sano para la sociedad, es que la realidad muestra que se trata de un fuerte problema de salud pública.

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