A cinco años de su muerte, la crisis sin fondo no hace mella en la imagen de Chávez

Alrededor del 60% de la población tiene una valoración positiva del líder; Maduro intenta sacar su rédito y le rinde culto
Alrededor del 60% de la población tiene una valoración positiva del líder; Maduro intenta sacar su rédito y le rinde culto Crédito: Presidencia venezolana
Daniel Lozano
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5 de marzo de 2018  

CARACAS.- Se cumple el primer lustro de su "siembra" y Hugo Chávez sigue produciendo milagros en medio del culto semirreligioso a su mito. El último milagro no tiene parangón en política: entre el 50% y el 60% de los venezolanos encuestados por Datanálisis mantienen el respaldo a su figura después de muerto, pese a que el 91% de la población percibe la situación del país como mala o muy mala.

Venezuela sufre la mayor crisis económica, social y política en dos siglos, una tragedia nacional en la que su sucesor, Nicolás Maduro, conserva a duras penas una popularidad de entre 22% y 25% pese a ser un fiel continuador de sus políticas y acciones, incluso más chavista que el propio Chávez en varios de los capítulos del ejercicio de su poder.

El chavismo conmemorará desde hoy la partida "física" de su gran líder con todo tipo de homenajes en el Cuartel de la Montaña, el lugar donde reposan sus restos, el mismo al que acudió el primer mandatario la semana pasada para presentarle al comandante supremo el Plan de la Patria, con el que pretende gobernar entre 2019 y 2024.

Seguidores, disidentes de la revolución e incluso opositores se hacen la misma pregunta: ¿cómo estaría hoy Venezuela si Chávez estuviera vivo? "Estaría igual", contesta contundente Piero Trepiccione, politólogo perteneciente al think tank de los jesuitas.

"El origen de todo esto es el modelo de políticas públicas. Pero como él murió, no asumió la responsabilidad, en el imaginario colectivo se lo exculpa. La gente no lo ve como culpable y lo asocia con la bonanza", añade el pensador.

Una bonanza que empujó a la revolución a invertir miles de millones en la campaña para reelegir a su líder en 2012 cuando ya estaba condenado a muerte por el cáncer. Días aquellos en los que el otro candidato, el opositor Henrique Capriles, se sorprendía al ver cómo la gente le recibía en los barrios con un vaso de whisky en la mano. Un despilfarro público denunciado en su día por Jorge Giordani, vicepresidente económico de la época y gurú marxista del comandante, arrinconado posteriormente por Maduro. El inicio de la gran quiebra sobre la base del modelo chavista: control de precios y cambio, expropiaciones, caída de la producción, gestión militar, ataques constantes a la iniciativa privada...

"Más del 60% de las importaciones de ese año fueron fantasma para robarse los dólares, 25.000 millones de dólares birlados al país", resume Trepiccione a LA NACION, recogiendo las denuncias previas de chavistas disidentes y del Parlamento.

"El precio del barril de petróleo fue un factor fundamental para el populismo revolucionario de Chávez. Con Maduro la caída del precio del petróleo dejó al descubierto el modelo arcaico y primitivo", describe el economista Jesús Casique.

"Una de las grandes fallas de la disidencia política es no haber sido capaz de explicar que el desastre del madurismo es producto del legado del comandante. Mientras estuvo vivo, la bonanza petrolera permitió ocultar la magnitud del desastre económico y social que se estaba gestando", disecciona el científico José Rafael López Padrino. "A Maduro le ha tocado el tiempo de las vacas flacas y por ello las costuras de la crisis se palpan con mayor claridad", concluye.

En la precampaña del "hijo de Chávez" menudean los guiños al "mesías de los pobres", desde los eslóganes hasta las canciones, aunque Maduro sea más de salsa que Chávez, amante de la música tradicional llanera. Hasta en la iconografía es fácil identificar los paralelismos entre las parejas Lenin/Stalin y Chávez/Maduro.

Pero el actual proceso electoral encierra el lanzamiento de un partido plenamente madurista, Somos Venezuela, nacido como una estructura del Estado y convertido en partido por orden presidencial, frente al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), creado por Chávez desde el original Movimiento Quinta República.

"Vamos a participar en todas las actividades conmemorativas por la siembra del comandante", quiso ayer dejar muy claro Delcy Rodríguez, líder de Somos Venezuela por encargo del primer mandatario.

"El nuevo partido es producto de la lucha de Maduro contra Diosdado Cabello, que aunque no la vemos públicamente es muy real y dura. Cabello ha saboteado gestión y acuerdos, su trinchera militar le da mucho poder", cuestiona Trepiccione.

El último toma y daca se produjo en torno a la disolución de la Asamblea Nacional, propuesta por Cabello, que incluía el adelanto de los comicios parlamentarios para el día de las presidenciales. Nada se sabe hoy de esas elecciones.

Maduro busca apoyo en el alba

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, recibe hoy a sus aliados del ALBA en medio de cuestionamientos de Estados Unidos, la Unión Europea y varios países de América Latina a las elecciones presidenciales del próximo 20 de mayo. Maduro será anfitrión de la XIV Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), mientras aumenta la presión internacional ante su pretensión de ser reelegido hasta 2025 en los comicios anticipados. Washington y el Grupo de Lima (integrado por 14 países latinoamericanos, entre ellos la Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú) consideran que los comicios están viciados por falta de garantías y por la inhabilitación de los principales líderes opositores: Leopoldo López, en prisión domiciliaria, y Henrique Capriles.

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