El futuro de Cristina se llama juicio oral

Hernán Cappiello
Hernán Cappiello LA NACION
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5 de marzo de 2018  • 13:52

Cristina Kirchner cambiará su banca legislativa por el banquillo de los acusados y el recinto del Senado por una sala de juicio oral en los tribunales de Comodoro Py 2002. Aunque la mudanza no será inmediata.

Hay tres grandes juicios orales que asoman en el horizonte de la expresidenta: uno es una megacausa por corrupción y otros dos son casos de alto voltaje por decisiones políticas de su gobierno. Los jueces de los tribunales orales temen más a estos últimos que al primero. La expresidenta le teme más al primero que a estos últimos.

La causa que acaba de elevar a juicio el juez federal Claudio Bonadio es la que se inició por la denuncia de Alberto Nisman antes de morir, en lo que la Justicia ya consideró un homicidio. En esta causa Cristina Kirchner está acusada de encubrimiento agravado y va a juicio con Héctor Timerman, Carlos Zannini y Oscar Parrilli, entre otros acusados.

Cristina Kirchner está procesada con prisión preventiva. Este fallo fue dictado por Bonadio y confirmado por la Cámara Federal. Resta que aún se expida la Sala IV de la Cámara de Casación, que tiene este asunto en estudio y se pronunciará este jueves. Probablemente por confirmar todo y allanar el camino al juicio oral.

La expresidenta sigue en libertad solo porque la protegen sus fueros de senadora. El peronismo en el Senado decidió además congelar cualquier debate sobre la posibilidad de quitarle esos fueros para que vaya presa, como pasó con Julio De Vido en la Cámara de Diputados. El Gobierno tampoco quiere azuzar ese debate. Le conviene más tener a Cristina Kirchner libre, controversial y a tiro de desafuero que presa y victimizada.

El caso de encubrimiento, donde está acusada de firmar un pacto con Irán para buscar la impunidad de los iraníes acusados de volar la AMIA, recién está en la etapa inicial de que se sortee un tribunal oral y está lejos de que los jueces le pongan fecha a este proceso, que podría tener lugar recién en 2019.

Los jueces del tribunal oral le temen a este caso porque entienden que se tratará, en última instancia, de determinar si la decisión política de acordar con Irán para mejorar el comercio bilateral se convirtió en un delito de encubrimiento.

Y los que resulten sorteados terminarían por pagar el costo político de una absolución o de un fallo que contraríe el juicio de los medios.

Además, todo se agrava con la palabra AMIA, pues cualquier causa ligada al ataque termina contaminada en los tribunales y sus protagonistas temen ser alcanzados por una suerte de maldición que los acompañará en su carrera judicial.

El caso del dólar futuro comparte estas características: fue una decisión política la que determinó que Cristina Kirchner ordenara comprar dólar en el mercado de futuro a sabiendas de que una devaluación iba a provocar un resultado ruinoso para el Estado. Si esta decisión de política económica es un delito lo deben determinar los jueces del Tribunal Oral Federal Nº 2, que ya tienen el caso en sus manos y aún no le pusieron fecha.

El tercer juicio que se viene, también en 2019, es una megacausa por corrupción donde la expresidenta irá a juicio con sus hijos Máximo y Florencia, los empresarios Lázaro Báez y Cristóbal López y su exministro Julio De Vido. Se la acusa de direccionar la obra pública en beneficio de Báez para convertirlo en millonario y lavar luego parte de ese dinero que retornó a sus arcas mediante alquileres de habitaciones hoteleras (que da forma al caso Hotesur, aún no elevado a juicio) y de departamentos (investigado en el caso Los Sauces, tampoco elevado a juicio todavía).

Esta causa se puede ligar a la ruta del dinero K, donde Báez está preso por lavado de dinero y Cristina Kirchner imputada. Este asunto ya fue elevado a juicio y lo tiene el Tribunal Oral Federal Nº 9, que podría terminar de concentrar a todos estos procesos por corrupción.

El futuro de la expresidenta se llama juicio oral, pero no en lo inmediato. Eso sí: según la conveniencia política de propios y adversarios, llegará en libertad.

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