Cuándo comienza la vida y otras 6 preguntas que marcarán el debate sobre el aborto

Los argumentos a favor y en contra de la despenalización
Los argumentos a favor y en contra de la despenalización Fuente: Archivo
Evangelina Himitian
Soledad Vallejos
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6 de marzo de 2018  • 15:32

El proyecto para legalizar el aborto se presentó con la firma de 71 diputados en el Congreso . Aunque es la séptima vez que se presenta en doce años, ahora, como nunca antes promete un debate profundo y postergado, tanto en el recinto como a nivel social. Incluso la Iglesia católica pidió un debate integral sobre el aborto, "sin violencia ni agresiones". LA NACION consultó a cuatro de los referentes que impulsan las posiciones más antagónicas del debate, para comenzar a reflexionar sobre algunos de los argumentos más repetidos. Mario Sebastiani, obstetra del Hospital Italiano y autor del libro "Aborto legal y seguro", de editorial Paidós"; Alejandro Geyer, coordinador de la Marcha por la Vida; Mabel Bianco, directora de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) y la dirigente del MST y enfermera universitaria, Vilma Ripoll, contestaron siete preguntas que adelantan la discusión social sobre el aborto. No hay posiciones intermedias. Por ahora, el debate sigue siendo blanco o negro.

-¿El aborto es un debate ético, ontológico, científico o religioso?

Mario Sebastiani: Todos ellos como debate académico, y ninguno tiene más jerarquía que el otro. En todo caso, el religioso es privado y su único argumento es que va en contra de la palabra de Dios. Lo cual es muy personal. De hecho, en los comités de bioética no suelen estar presentes los ministros de las iglesias, a menos que lleven un conocimiento distinto al teológico

Alejandro Geyer: En primer lugar, es un tema humano: hay un niño, una madre y un padre. Es también ético, científico, religioso y político, porque responde a los planes para detener el aumento de la población. También es económico, ya que la ayuda de dinero a los países subdesarrollados depende de que voten la ley del aborto.

Vilma Ripoll: Es todo eso y más, pero antes que todo es un debate de salud pública, del derecho democrático a decidir, de derechos humanos, y también de justicia social, ya que la gran mayoría de las que en nuestro país mueren por aborto séptico son las mujeres pobres y jóvenes.

Mabel Bianco: Es un debate de salud pública y de derechos humanos.

-¿Cuándo comienza la vida?

Sebastiani: La vida de un nuevo individuo comienza cuando se forma una nueva célula, con 46 cromosomas. La religión adjudica un alma en cada nueva vida humana y esto tiene que ver con la fe de cada persona, por lo tanto, corresponde a la órbita privada.

Geyer: Desde el momento de la concepción según dicen Jerome Lejeune, padre de la genética y descubridor de la causa del Síndrome de Down y el doctor Bernard Nathanson. (Médico estadounidense, que después de ser un destacado abortista, se convirtió en militante pro-vida. Fue uno de los fundadores de la asociación nacional para la derogación de las leyes de aborto en su país)

Ripoll: Ese es un debate no saldado, ya que hay múltiples miradas: científica, filosófica, religiosa, jurídica y política. Por eso, lo que debe reconocer el Congreso es el derecho a las mujeres u otras personas gestantes, a decidir si prosiguen o no con un embarazo no deseado y garantizar el aborto gratuito y seguro en el sistema de salud.

Bianco: La discusión es cuándo comienza la persona humana. Con las células ya hay vida pero un feto no es una persona hasta que nace y empieza a tener derechos como tal.

Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo

-¿Un embrión es una persona?

Sebastiani: Esto no tiene una respuesta científica. Quien quiera manipular la respuesta está cometiendo un acto impropio. Es un concepto filosófico que no tiene definición taxativa y admite distintas miradas.

Geyer: Sí. Es una persona con ADN.

Ripoll: No lo es biológica, ni socialmente e igualar embrión a persona es muy perverso. Menos aún es un niño por nacer: es un embrión hasta los 60 días y un feto inmaduro hasta los seis meses. Incluso el derecho vigente sólo reconoce que hay persona después del nacimiento. Y si está totalmente separada del cuerpo de la madre.

Bianco: No. El Código Civil reconoce que tiene derechos a partir de nacer. (Artículo 19: "La existencia de la persona humana comienza con la concepción". Artículo 21: "Los derechos y obligaciones del concebido o implantado en la mujer quedan irrevocablemente adquiridos si nace con vida. Si no nace con vida, se considera que la persona nunca existió").

Entrevista completa a la médica Mabel Bianco

25:24
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-¿Con el aborto s e interrumpe un embarazo o se mata una persona?

Sebastiani: Se interrumpe un embarazo. Ni las leyes actuales consideran que sea equiparable a un asesinato, dado que los fetos no tienen derechos similares a los nacidos

Geyer: Interrumpir significa que después se puede continuar. Abortar es matar a una persona.

Ripoll: Sólo se interrumpe un embarazo. Allí no hay ninguna persona, ni por ende, asesinato alguno. Y además no cualquier embarazo sino uno no deseado, rechazado. Si el sistema capitalista y patriarcal nos impone a las mujeres la maternidad obligatoria, lo mínimo que esta democracia nos debe es el derecho básico a decir que no.

Bianco: Se interrumpe un embarazo y así lo considera el Código Penal. El aborto no se penaliza como un homicidio.

-¿Qué diferencia un aborto a la semana 12, a la 16 y a la 20?

Sebastiani:-Las complicaciones médicas y la estructura cada vez más diferenciada de lo que será en un futuro un recién nacido.

Geyer: Nada. Siempre es matar.

Ripoll: No mucho. En el primer trimestre, cuando el feto mide menos de 6 cm, la práctica del aborto es de muy bajo riesgo. Por ejemplo, en los Estados Unidos el aborto es libre hasta la semana 12, en Francia y Alemania hasta la 14, en Suecia hasta la 18 y en Gran Bretaña y Holanda hasta la 24. En algunos países, por razones de salud, los plazos aumentan.

Bianco: Las diferencias son en grado de desarrollo del embrión. Todos son inviables en estas semanas. Hasta el séptimo mes, no pueden o es muy difícil que puedan vivir fuera de vientre materno. El aborto, hasta la semana 12, es menos riesgo para la madre.

-¿El aborto es una cuestión de salud pública?

Sebastiani: Los tres principales argumentos para impulsar la ley de aborto son: enfermedad, ya que se estima que se realizan más de 50.000 internaciones por año, por complicaciones del aborto; muertes maternas y clandestinidad. En vez de que la Salud Pública le ofrezca a la mujer condiciones seguras para la interrupción del embarazo, el sistema la desprotege, la abandona y solamente se ocupa de resolver, casi siempre tardíamente, las complicaciones.

Geyer: Es una cuestión de vida. Y esa vida, como tal, tiene derecho a seguir. La salud pública está para curar, sanar y cuidar la vida de todos los concebidos. Debe destinar fondos para evitar la muerte y no para provocarla.

Ripoll: Sí. Sigue siendo la primera causa de muerte materna. Este número cae a cero en los países donde se legalizó el aborto. En Argentina hay casi tantos abortos por año como partos, pero hasta ahora la única política pública para el aborto es mantenerlo ilegal. Además de muertes, el aborto provoca unas 60.000 internaciones hospitalarias al año y deja miles de secuelas.

Bianco: Si, porque se mueren mujeres por complicaciones de abortos inseguros. El 80% de esas muertes, o más se evitarían con la legalización. Esos embarazos ocurrieron porque falló el sistema de salud en prevenirlos, con información y provisión de métodos anticonceptivos. La salud pública debería asegurar maternidad segura y atención adecuada si la mujer no quiere seguir adelante con ese embarazo.

-¿El aborto pone en jaque la vida en sociedad?

Sebastiani: No puede ser que sea tan difícil despenalizar el aborto y en cambio sea tan fácil seguir como estamos. Si lo planteamos en estos términos, vamos a una contienda donde no hay empate. O gana la despenalización o gana el no. ¿Y quién gana cuando gana el no? ¿El Papa y los obispos? No sé. Pero seguro que no ganan ni las mujeres ni los embriones. Las creencias de las personas son respetables. Los funcionarios que gestionan no pueden llevar sus creencias a la política pública sino las evidencias. Deberían preguntarse qué ocurrió en los países que despenalizaron el aborto. La evidencia muestra que desapareció la enfermedad y la muerte materna y que en la práctica disminuyeron la cantidad de abortos.

Geyer: El aborto mata un bebe. Hace mal a la madre y al padre. Aumenta el riesgo de suicidio en mujeres que abortaron. Cuando la ley lo permite, aumentan los abortos. Permite discriminar a los malformados o con enfermedades congénitas. En los países que legalizaron el aborto no nacen niños con síndrome de Down, porque son abortados. Eso es una sociedad muy enferma.

Ripoll: Lo mismo decían años atrás los retrógrados contra el derecho al divorcio o al matrimonio igualitario. Por el contrario, el aborto desnuda la hipocresía de tolerarlo sólo como negocio privado. Aborto en nuestra sociedad hay: lo que falta es legalizarlo. Lo que sí cuestiona el aborto es la opresión a la mujer.

Bianco: No, porque no obliga a nadie a abortar si no quiere o lo necesita. En cambio, permite salvar y garantizar vida saludable a mujeres y niños, ya que los hijos no planificados mueren más en primer año de vida.

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