Alex Kapranos

El líder de Franz Ferdinand busca el sonido del futuro
Diego Mancusi
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6 de marzo de 2018  • 15:49

Pasar por casa le hace bien a Alex Kapranos. "Tocar en Glasgow, con nuestros amigos y nuestras familias en el público, fue alucinante", dice. Dos días antes de la charla se había presentado en el O2 Academy de su ciudad natal con Franz Ferdinand y la vuelta al barrio le había cambiado el semblante: "Estoy de buen humor desde ese momento".

Tampoco es que le falten motivos para estar feliz: acaba de editar con su banda Always Ascending, su quinto disco, y la gira que lo está llevando por toda Europa es un sold out tras otro. Lo que pasa es que viene en plan de cambios: por primera vez en su carrera no está a su lado el guitarrista Nick McCarthy, socio fundador que se fue del grupo el año pasado para ocuparse de su familia y de otros proyectos y fue reemplazado por sus "paisanos" Dino Bardot y Julian Corrie. En ese contexto, un poco de familiaridad siempre es reconfortante.

Llegaron dos músicos a reemplazar a Nick. Los dos son de Glasgow. ¿Qué tiene que tener alguien para tocar en Franz Ferdinand que sólo se encuentra ahí?

Siempre es bueno para nosotros estar con gente de Glasgow porque es nuestra casa. Además compartimos referencias culturales, el sentido del humor -que es bastante peculiar- y creo que trabajar con gente que lo entienda está bueno. Además son tipos que conocemos: yo conozco a Dino desde hace mucho, y a Julian nos lo recomendaron amigos cercanos. Franz Ferdinand es una banda de Glasgow, así que sus miembros son de Glasgow.

¿Fue distinto componer esta vez, sabiendo que no era Nick quien iba a interpretar eso que escribías?

Sí. Creo que el hecho de que Nick se fuera de la banda fue uno de las mejores cosas que nos podrían haber pasado, porque nos abrió a explorar sonidos que no conocíamos, a tocar de formas en las que no habíamos tocado. Nos sentimos sin restricciones y es una experiencia muy disfrutable, así que tenés razón.

Como banda de rock crecieron apoyándose mucho en las guitarras. ¿Requiere una cuota extra de confianza cambiar el foco a los sintetizadores en un quinto disco?

Hay guitarras y sintetizadores en este disco. Cuando empecé a tocar con la banda desarrollé una manera de tocar la guitarra en la que no estaba imitando a otros guitarristas. Si te fijás en los riffs de "Michael", o en cómo toqué en "Take Me Out" o en "Dark of the Matinee", yo intentaba copiar los patrones de sintetizadores programados. En este disco llevamos eso un poco más allá. Siempre hubo sintetizadores en nuestros discos, pero la diferencia es que no están programados: siempre están tocados por seres humanos. Y en éste se siente más la crudeza, porque es el sonido que lográs cuando tocás en un mismo cuarto todos juntos. Este disco lo grabamos en seis días. Ensayamos mucho antes, entramos al estudio y lo tocamos. Hicimos todos en dos, tres tomas. La idea era que escucharas el sonido de cuatro personas tocando en una misma habitación juntas. Y sí, podía haber baterías electrónicas entre las baterías reales, y podía haber sintetizadores entre las guitarras o los pianos, pero todo está tocado por la banda. Lo que queríamos lograr era el sonido del futuro. No me refiero al futuro de dos mil años para adelante: un sonido que no hubiéramos escuchado todavía. Un disco que no sonara a uno de Franz Ferdinand del pasado o del presente o de ninguna otra banda. Grabamos con esa crudeza, de la misma forma en que Howlin' Wolf grababa con su banda en algún estudio en el 53.

"Nosotros escuchábamos trap y dijimos '¿qué pasaría con esos patrones programados si un baterista lo tocara?'. Y por supuesto no suena parecido al trap cuando lo toca un baterista, pero tampoco suena parecido a nada que nosotros hayamos tocado antes."

Donde más se ve eso es en "Huck and Jim", un experimento de... ¿trap orgánico?

Ja, ¡es eso! Cuando intentás tocar algo nuevo en música, siempre combinás cosas que hicieron otros alrededor tuyo de una manera que no se haya escuchado antes. Eso es el rock n' roll en sí mismo: música hillbilly combinada con blues para hacer algo nuevo. Nosotros escuchábamos trap y dijimos "¿qué pasaría con esos patrones programados si un baterista lo tocara?". Y por supuesto no suena parecido al trap cuando lo toca un baterista, pero tampoco suena parecido a nada que nosotros hayamos tocado antes. Y a la vez sigue siendo Franz Ferdinand porque es Paul y tiene su personalidad.

"Huck and Jim" está basada en Huckleberry Finn, el libro de Mark Twain que hace poco sacaron de las escuelas en Estados Unidos...

[Interrumpe] ¿De verdad? ¡No sabía eso!

Sí, van a retirar varios libros por usar términos racistas. ¿Qué creés que se van a perder los chicos por este acto de corrección política?

Es un tema muy complicado. Entiendo por qué la gente no quiere ver esa palabra [se refiere a "nigger", un epíteto racista hacia los afroamericanos que se usa mucho en el libro], porque es un término muy intensamente ofensivo. Cuando lees Huckleberry Finn otra vez, es shockeante ver que se usa tan libremente. Pero igual, es muy bueno leer ese libro otra vez porque te recuerda qué es la historia americana. Es un gran libro para entender qué es Estados Unidos. La primera vez que lo lees pensás en Huck como un aventurero, pero cuando lo lees con ojos adultos entendés que era un chico de 14 años con un padre abusador borracho que lo golpeaba. Es lo que en Estados Unidos se le dice "basura blanca". Y Jim es un afroamericano esclavo huyendo de su ama. Y están esos estafadores llamados Duke y King, y Estados Unidos tiene una larga historia de caer ante trucos de estafadores por confianza. Si ves la situación de Estados Unidos en este momento, con el presidente que tienen... tenés que leer sobre los trucos que hay en ese libro. Es el mismo personaje. Es una lástima que se elimine de la currícula, pero entiendo por qué lo hacen.

Cuando salió su primer disco, el hype era meteórico: pasaron de "el secreto mejor guardado" a "superestrellas" en un par de meses. ¿Cómo se vive eso desde adentro?

Creo que lo mejor que podés hacer en una situación como esa es mantener el sentido del humor y apreciar el absurdo. Se aplica a casi todo en la vida: no te tomes a vos mismo muy seriamente.

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