Sin Moyano y Barrionuevo, se construye la nueva CGT

Los viejos líderes serían aislados en la nueva central obrera que diseñan "los Gordos", entre otros sectores sindicales
Los viejos líderes serían aislados en la nueva central obrera que diseñan "los Gordos", entre otros sectores sindicales Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi
Nicolás Balinotti
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6 de marzo de 2018  • 16:17

Con la CGT quebrada y el triunvirato de mando desautorizado, un numeroso grupo de sindicatos construye el perfil de la nueva central obrera a espaldas de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo.

Si bien habrá mañana un encuentro clave en el diseño de la nueva CGT, la disolución del actual consejo directivo no será sencilla y podría demorar meses. En los pasillos sindicales barruntan que la reunificación podría concretarse entre mayo y junio, antes del Mundial de fútbol, un punto en el calendario que nada tiene que ver con los gremios pero que comienza a ser una suerte de bisagra en la trastienda política.

Impulsan el aislamiento de Moyano el sector de "los Gordos" (grandes gremios de servicios), los "independientes" (estatales de UPCN y Aysa y la Uocra), los principales sindicatos del transporte, el Moviento de Acción Sindical, cuyo referente es el taxista Omar Viviani, y el puñado de gremios que forma parte de las 62 Organizaciones Peronistas y que está hoy alineado con el Gobierno.

No es casual que el encuentro de mañana se desarrolle en el Sindicato del Gas. Oscar Mangone, el anfitrión, es uno de los dirigentes gremiales más escuchados por Jorge Triaca . El sindicalista hasta cuenta con poder propio en el Ministerio de Trabajo: el jefe de gabinete del organismo, Ernesto Leguizamón, fue abogado de su gremio antes de asumir en la función pública.

Atentos al ajederez sindical, los Moyano ya preparan su salida. Lo ratificó Pablo Moyano al reconocer que Camioneros no participará del rearmado de la CGT, al que vinculó directamente a maniobras del Gobierno. "Que pongan a Triaca de secretario general", ironizó el todavía número tres de la central obrera en declaraciones radiales.

El paso que aún resta confirmarse en el moyanismo es la renuncia de Juan Carlos Schmid como el representante del sector en el triunvirato de mando. Schmid no está dispuesto a dinamitar los puentes con el resto de los sindicatos y explora una salida acordada con Héctor Daer y Carlos Acuña, los otros dos jefes de un comando que está debilitado y con fecha de vencimiento.

A diferencia de los Moyano, Barrionuevo se resigna por ahora a dar por hecho el nuevo escenario. "En la próxima reunión de consejo directivo habría que ratificar al triunvirato hasta el final de su mandato", dijo el gastronómico a LA NACION.

Pero la mayoría coincide en que no es viable llamar hoy a una reunión de consejo directivo sin antes haber consensos sobre los pasos a seguir. "Podemos terminar con un tiro en los pies y empeorar todavía más la situación", graficó un referente de "los Gordos".

Entre los asistentes al gremio del gas surgen otras coincidencias, además de aislar a Moyano y barajar de nuevo en lo relativo a la conducción de la CGT. Hay un amplio sector que está dispuesto a romper la alianza que se tejió el año pasado con los movimientos sociales para empujar la ley de emergencia social. Tampoco quieren saber nada con la izquierda sindical.

Las diferencias surgirán de manera inevitable. Brotarán a medida que avancen los encuentros. Viviani, por ejemplo, ya condicionó el respaldo de su sector a que haya un liderazgo único en la nueva CGT. "Si quieren hacer un triunvirato, nos vamos. No sirve. La ides es reunir al 80 por ciento del movimiento obrero", dijo el jefe de los taxistas a LA NACION.

La baraja de candidatos no está aún configurada. Tampoco se definirá en lo de Mangone. Pero de cada sector se vislumbran algunos referentes, aunque son hoy puras especulaciones. Se echaron a correr los nombres de Héctor Daer, por "los Gordos" y de Sergio Sassia, de la Unión Ferroviaria. También el de Guillermo Moser, de Luz y Fuerza.

No dieron todavía su aval al nuevo rearmado el Smata ni la UOM. "Tenemos que formar parte todos de la CGT, los Moyano también", dijo el mecánico Ricardo Pignanelli. La misma postura tiene el metalúrgico Antonio Caló.

Mientras se espera la confirmación de la salida de Camioneros de la CGT, Pablo Moyano ratificó la hoja de ruta que había adelantado el año pasado: construir una corriente similar al legendario Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA), que su padre lideró en los años de Carlos Menem presidente. Sería un frente con sesgo opositor que incluirá a gremios, organizaciones sociales y entidades empresarias afectadas por las políticas de la gestión de Macri.

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