Icarus y La Pasión según San Mateo

Ezequiel Fernández Moores
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7 de marzo de 2018  

La fiesta de los Oscars critica a Donald Trump, a los armamentistas y a los abusadores. Celebra en cambio a sus soldados que "pelean por la libertad en el mundo", como dice en plena ceremonia el actor Wes Studi, ex combatiente de Vietnam. Minutos antes, Hollywood premia a Icarus, el documental que denuncia doping de Estado en Rusia. Aparece el afiche oficial de Icarus. Fondo rojo y, como sombra de un atleta marioneta, el dibujo de la hoz y el martillo. Exultante, Brian Fogel, director, habla con la prensa. Pide primero más seguridad para el médico ruso arrepentido Grigory Rodchenkov, estrella de su documental. Animado, Fogel califica luego de "organización corrupta" al Comité Olímpico Internacional (COI) y exige la renuncia del presidente Thomas Bach porque autorizó la presencia de atletas rusos en los recientes Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang. "Bach -dice Fogel- es un ladrón".

Los Juegos fueron ganados por Noruega. Sus esquiadores de fondo alimentan la cosecha de 39 medallas, récord histórico en Olimpíadas invernales. La cadena NRK cuenta que el equipo noruego arriba a PyeongChang con 6.000 dosis de fármacos contra el asma: 1800 dosis de Symcort, 1200 de Atrovent, 1200 de Alvesco, 360 de Ventolín y 1200 de Airomir. Un documental de la TV sueca SVT cuenta que 42 de los 61 medallistas de los últimos siete Juegos padecen asma. Todos consumidores de Ventolín. Los 9 de Albertville '92, 7 de 8 de Lillehammer '94, 7 de 9 de Nagano '96, 6 de 11 de Salt Lake City 2002, 3 de 4 de Turín 2006, 7 de 9 de Vancouver 2010 y 5 de 11 de Sochi 2014. Un 69 por ciento de asmáticos. La crónica recuerda el último caso del tricampeón olímpico Martin Johnsrud Sundby, positivo por elevadas dosis de salbutamol. No combate su asma con un inhalador de mano, sino con un nebulizador. Sobrepasó la dosis permitida. Fue suspendido por apenas dos meses. Ganó dos oros y una plata en Pyeongchang.

Salbutamol es el mismo fármaco que arrojó un positivo reciente de Chris Froome, cuatro veces campeón del Tour de Francia. El ciclista británico, que sigue compitiendo, alega que consumió más salbutamol que el permitido porque sufrió un ataque de asma en plena Vuelta de España. La crisis no le impidió atacar ese día en los picos de Europa y aplastar al italiano Vincenzo Nibali. Froome sucedió como líder del equipo Sky a Bradley Wiggins, primer campeón británico del Tour en 2012. Ese mismo año Wiggins ganó en los Juegos de Londres. Fue designado Sir. Pero el lunes pasado, tras dos años de estudio, una comisión del Parlamento británico acusó a Wiggins de ganar el Tour de 2012 abusando del consumo autorizado de fármacos. Haciendo trampas gracias a su enfermedad. Wiggins también es asmático.

Deportistas de resistencia y que se entrenan en condiciones climáticas difíciles, como ciclistas y esquiadores, son más proclives al asma, dicen especialistas. Por eso tienen excepciones terapéuticas conocidas como TUE y pueden consumir fármacos que, en otros atletas, sería considerado doping. Pero Wiggins y muchos otros campeones abusaban del TUE y nadie decía nada. Hasta que el grupo ruso Fancy Bears hackeó planillas de la Agencia Mundial Antidoping (WADA). Parece el fin del Sky, el equipo británico capricho del hijo de Rupert Murdoch, que había arribado para limpiar al ciclismo, con cero tolerancia al doping, tras la era de trampas de Lance Armstrong. Despojado por doping de sus siete títulos del Tour, Armstrong, justamente él, es hoy uno de los principales difusores de Icarus. "Puede ayudarnos a denunciar a esta Rusia que se mete en el deporte y en la política global para ganar a cualquier costo", justifica Fogel.

La trampa de Armstrong inspiró a Fogel a doparse en pruebas ciclísticas para desnudar la inutilidad de los controles antidoping. Así comienza Icarus. Hasta que Fogel advierte que el médico que él contrató para asesorarlo vía skype en la trampa, vaya casualidad, nada menos que el jefe del laboratorio de los Juegos invernales ganados por Rusia en Sochi 2014, quiere hablarle de otro tema. Icarus gira entonces hacia Rodchenkov, hoy testigo protegido del FBI. Sus acusaciones sobre doping de Estado calientan la Guerra Fría (falta cada vez menos, pero ayer Gran Bretaña amenazó boicotear el Mundial tras la muerte misteriosa de un ex espía ruso). En una de sus entrevistas más interesantes, Fogel se confiesa indignado con Rusia no solo por el doping, sino por Ucrania y por Vladimir Putin. "Usó el orgullo nacional de los Juegos para atacar a otro país. Vemos que hackearon nuestras elecciones ¿Qué más están dispuestos a hacer? ¿Y qué estamos nosotros dispuestos a aceptar?". Los Oscars no premiaron a The Post. Mi héroe en esa película es Ben Bagdikian, el reportero que finalmente encuentra a la fuente que filtra los Papeles del Pentágono, el desastre de Estados Unidos en Vietnam. "Tratar de ser un reportero de primera clase en un periódico medio norteamericano -escribió Bagdikian en su libro Las Máquinas de la Información- es como intentar interpretar La Pasión según San Mateo, de Bach, con un ukelele. El instrumento es demasiado tosco para la obra, para el público y para el intérprete".

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