El golf no tiene edad: Phil Mickelson, el Houdini que también sabe escaparle al tiempo

Phil Mickelson, campeón en México a los 47 años
Phil Mickelson, campeón en México a los 47 años Fuente: AFP
Gastón Saiz
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7 de marzo de 2018  

Recomendación: para comprobar quién es el golfista más popular del PGA Tour conviene entremezclarse en la muchedumbre de fanáticos norteamericanos y seguir bien de cerca a Phil Mickelson . "¡Phiiil, Phiiil!", "¡Come on, Lefty!", se escuchará durante su vuelta, en el tee de salida, a lo largo del fairway, detrás de un búnker, entre los árboles o en el green. El zurdo de San Diego es un ídolo de multitudes que encendió pasiones cuando se quitó el estigma y consiguió su primer Major. Ya se lo tildaba de segundón, pero al adjudicarse el Masters en 2004 ya nada detuvo su crecimiento, hasta que ingresó en el Salón de la Fama, ocho años después.

Con todo, Mickelson sigue alimentando su título bien ganado de "campeón de la gente". No es un bonachón al estilo Ernie Els, aunque desprende un magnetismo que invita a vivarlo, a lo que responderá tomándose la visera e inclinando levemente la cabeza en señal de agradecimiento. La certeza es que su leyenda se prolonga: cuando se lo creía ya fuera de la lucha grande, el domingo se despachó con la victoria en el Club de Golf Chapultepec, uno de los torneos del World Golf Championships. Se trató de una de esas conquistas que ensalzan a una figura por su valor agregado: se impuso a los 47 años y luego de cuatro años y ocho meses sin levantar un trofeo, desde el Abierto Británico de 2013 en Muirfield.

Minutos antes de que emprendiera la ronda final, el público mexicano le reclamó autógrafos y él se detuvo para responderles en un zigzagueante español: "Antes de. nunca antes de, pero voy a firmar después de la ronda", se disculpó. Suficiente para que los fans se ilusionaran con la promesa, que cumplió tras derrotar en el primer hoyo del playoff a Justin Thomas , el jugador del momento en la gira. Mickelson no habrá llegado nunca a ser el N°1 del ranking (fue N°2), tampoco habrá podido equiparar a Tiger Woods en grandes empresas (5 Majors contra 14), pero se robó el corazón de los simpatizantes en los Estados Unidos. Nadie olvida el lugar que guarda a su familia, como cuando decidió retirarse por un tiempo para acompañar a su esposa Amy en su tratamiento contra el cáncer.

Cabe preguntarse a qué se debe esta resurrección de Mickelson. En primer lugar, su triunfo N° 43 en el PGA Tour viene acompañado de buenas sensaciones de juego, ese intangible que tanto valoran los golfistas, además de un estado físico que le hace un guiño. "No siento mis años. Es genial, porque no mucha gente a esta edad puede jugar a este nivel. Empecé a jugar mi mejor golf. Estoy pegando algunos golpes como nunca antes en mi carrera, al igual que mis tiros con el driver, que no son grandiosos pero están en el promedio, que es todo lo que necesito", confesó el zurdo.

Otro punto importante es su optimismo y un hambre de gloria intactos, pese a que tiene el circuito senior a la vuelta de la esquina: "Sabía que mi victoria en el Open Británico 2013 no iba a ser la última. Y esta en México tampoco lo será. Aún me quedan muchos triunfos", augura el jugador en cuya biografía se asegura que empezó a ensayar swings de golf a los 18 meses de vida. Atravesó cuatro años sin los resultados acostumbrados, su declive ya era evidente, por eso tomó una decisión dura pero productiva al fin: a mediados de 2017 rompió el vínculo de 25 años con su caddie Jim "Bones" Mackay. Mickelson confió en su hermano Tim para que le lleve los palos y ya lograron juntos muchas recompensas en el campo. Así, su última consagración podía husmearse: en la temporada 2017-2018 se había ubicado cuatro veces dentro de los seis primeros.

Gracias a su triunfo en México, Mickelson creció en las casas de apuestas con vistas al Masters. La casa inglesa Bet365 lo coloca sexto con 15/1, por detrás de Dustin Johson (8,5/1), Jordan Spieth (10/1), Rory McIlroy (11/1), Justin Thomas (12/1) y Jason Day (13/1).

El festejo en tierra mexicana le cayó a menos de un mes del Masters, que lo vio campeón en tres oportunidades (2004, 2006 y 2010). En su último triunfo en Augusta se observó su versión más divertida y vibrante: la del escapista, la del Gran Houdini que sortea las dificultades más inverosímiles. Cómo no recordar en la vuelta final de 2010 aquel segundo tiro en el par 5 del 13, cuando disparó entre los árboles y dejó la pelota a un poco más de un metro para águila. Es por ese tipo de hazañas que el público ama a Mickelson. El golf volvió a demostrar que no mira el almanaque a la hora de ungir a sus campeones.

En su trayectoria en el PGA Tour jugó 578 torneos y superó 483 cortes clasificatorios, con una ganancia total de 86.737134 dólares desde su primera aparición en el circuito en 1988. En la actual temporada figura 3° en la FedEx Cup, con un monto parcial acumulado de 3.159.197 dólares.

Aquel golpe magistral en el Masters 2010

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