Paridad laboral, clave para el desarrollo económico

Silvia Lospennato
Silvia Lospennato PARA LA NACION
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7 de marzo de 2018  

El talento es el factor esencial para el crecimiento y la competitividad de los países, señala el Foro Económico Mundial, al advertir que las políticas en materia de igualdad de género tienen enormes implicancias en sus economías y en el desarrollo mundial. De las cuatro dimensiones en las que se califica a los países en materia de paridad -salud, educación, empoderamiento político y participación económica de las mujeres-, esta es la única en la que no se ven progresos significativos.

Por el contrario, es la brecha de paridad en materia laboral el corazón del problema a resolver y de allí se desprenden un set de políticas, entre las que se destacan el régimen de licencias parentales, las políticas de conciliación laboral, reducción de brecha salarial y promoción de la participación de mujeres en el mercado de trabajo. Según el ranking Women in Works Index 2017, de PwC, si el Reino Unido alcanzara hoy la misma tasa de participación de mujeres en el mercado laboral que Suecia, incrementaría su PBI un 9%. La Argentina ocupa un honroso puesto 34 entre 144 países evaluados, con altos niveles de paridad en materia de acceso a la salud, educación y por la cantidad de mujeres en cargos de decisión política. Pero desciende al puesto 111 cuando se analiza la paridad en términos económicos.

Los datos del Indec revelan que la tasa de participación de mujeres en el mercado de trabajo en nuestro país es del 42,6%, frente al 64,1% de los hombres. Las mujeres ganan en promedio un 27% menos, pero esa brecha se ensancha hasta el 35% en sectores de mayor informalidad y menor capacitación.

Las mujeres son mayoría en sectores con salarios relativos inferiores (98% en empleo doméstico, 77% en enseñanza) y participan poco en los sectores con mayores ingresos (13% en transporte y comunicaciones y 18% en programación e informática). En el empleo público la brecha se explica mayoritariamente por la baja participación de las mujeres en los cargos de alta dirección.

Además de las diferencias salariales, hay otros dos factores que inciden en la brecha salarial: la maternidad y el nivel educativo alcanzado. Aumentar la participación de las mujeres en la economía implica liberar tiempo de las mujeres de las tareas domésticas y mejorar las condiciones de acceso al mercado laboral.

Probablemente sea mucho más eficaz para reducir la brecha salarial una política de blanqueo laboral y la promoción de concursos en el sector público que la obligación de igualar salarios en una pyme.

Hace más de un año que el Gobierno y algunos legisladores trabajamos junto a empresas, organizaciones de la sociedad civil, el BID y el Foro Económico Mundial para diseñar políticas públicas que nos permitan ir cerrando esta brecha en la Argentina. Pero no es la decisión de un gobierno, sino la conciencia colectiva lo que permitirá acelerar estos cambios.

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