Champions League: demasiado campeón fue Real Madrid para el millonario aspirante PSG

Real Madrid dejó en el camino a PSG con la autoridad de un campeón y ya está en cuartos de la Champions League
Real Madrid dejó en el camino a PSG con la autoridad de un campeón y ya está en cuartos de la Champions League
Claudio Mauri
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7 de marzo de 2018  • 00:45

Al campeón de la Champions League no hay quien lo mueva, resiste hasta a los emprendimientos económicos más desorbitados que se crearon para intentar voltearlo. Una vez más, el fútbol demostró que el dinero compra más ilusiones que títulos. Está claro que Real Madrid no es un menesteroso ni el prototipo de la humildad, pero lleva largas décadas echando raíces en un fútbol en el que Paris Saint Germain apenas plantó las semillas. Y aunque las riegue y abone con los petrodólares del emir de Qatar, el proceso de crecimiento no se acelera artificialmente.

Real Madrid, el campeón en tres de las últimas cuatro copas, sigue de cosecha, ya está en los cuartos de final tras el triunfo 2-1 en el Parque de los Príncipes, en una serie que empezó a dominar con el 3-1 en el Santiago Bernabéu. Para PSGd queda la aridez de otra eliminación, menos increíble que la del año pasado tras el insólito 6-1 de Barcelona, pero igual de dura porque los 400 millones de euros invertidos en Neymar y Mbappe suenan más desorbitantes al ser insuficientes para superar la barrera de los octavos de final. Estas frustraciones tienen un costo que excede lo económico y se pagan con el puesto de algún profesional responsable: el director técnico vasco Unai Emery seguramente se despedirá a mitad de año, tras ganar una Liga de Francia que tendrá sabor a poco y no servirá de consuelo. Nasser Al-Khelaïfi, propietario y presidente del PSG, en medio de la tristeza, ya dio algunos indicios de que no todo continuará igual: "Es una decepción muy grande, necesitamos pensar cómo mejorar el equipo".

Sin los lesionados Kroos y Modric desde el comienzo, Real Madrid igual funcionó como un fuerza compacta, con orden, carácter y criterio futbolístico. Sin Neymar, convaleciente en Brasil de la operación en el metatarsiano derehco, Paris Saint Germain fue un alma en pena, un equipo sobrepasado por la trascendencia del desafío. Durante las últimas semanas, la dirección del club francés orquestó todo para que el Parque de los Príncipes fuera una caldera. Se les dio lugar a los hinchas más radicales para que saturaran el ambiente con cánticos, tambores y el humo de las bengalas. Hasta el director deportivo del club intentó presionar públicamente al árbitro alemán Brych. A todo esa logística externa, el equipo respondió siendo una heladera dentro del campo, apenas entibiada por el voluntarismo de Ángel Di María, que encabezó varios ataques que no siempre terminó bien.

Así como este proyecto embrionario de PSG no pudo con la histórica robustez de Real Madrid, en el plano individual tampoco hubo cambios en el orden establecido.Con Neymar fuera de combate, el rey a orillas del Sena siguió siendo Cristiano Ronaldo . Un aspirante a sucederlo algún día, Kylian Mbappe (19 años), ayer demostró que deberá correr todavía mucho tiempo para que llegue ese día, si es que ocurre. Tanta juventud no fue sinónimo de atrevimiento y desparpajo, sino de timidez e inmadurez, justo en la noche en que debía dar un paso al frente por la ausencia de Neymar. Que saliera reemplazado a seis minutos del final por el volante defensivo Lass Diarra fue el epitafio para una noche en la que no justificó su cartel de segundo futbolista más caro del mundo. Estuvo siempre apagado, hasta cuando tuvo el gol y Navas le tapó una desinflada definición.

Lejos en la Liga de España y fuera de la Copa del Rey, Real Madrid se energiza, juega con el aplomo del que conoce todos los secretos y al que no hay vicisitud que lo desestabilice. En el balance, pasó lo peor de la serie en el Bernabéu, donde debió revertir una desventaja y consiguió dos goles en los últimos diez minutos, cuando más lo apretaba el PSG.

Aquella noche, las entradas de Asensio y Lucas Vázquez le habían dado aire y profundidad. Ayer, ambos fueron titulares en el 4-4-2 de Zinedine Zidane, que armó un doble pivote con Casemiro y Kovacic muy laborioso en la recuperación, con Vázquez y Asensio por las bandas. Ambos taparon a los laterales rivales (Dani Alves y Yuri) y se desplegaron en ataque. No son individualidades galácticas, pero sí muy productivos y rendidores. Jugadores al servicio del equipo. Entre ellos armaron el primer gol: Asensio le robó una pelota a Dani Alves y Vázquez tiró el centro para el goleador de siempre, el incansable y decisivo Cristiano Ronaldo, que si a principios de año transmitió cierta sequía en la Liga de España, en la Champions es un torrente, una máquina de pulverizar estadísticas. Es el goleador histórico (122) de la competencia, el máximo anotador de la actual (12) y acumula 22 tantos en los 15 partidos disputados desde la ida de los 8os de final, ante Napoli, de la temporada anterior, en cuya recta final atravesó a goles a Bayern Munich, Atlético de Madrid y Juventus.

PSG reflejó su impotencia de varias maneras: una de ellas fue la expulsión de Verratti por protestar. Empató de rebote con un gol de Cavani y Real Madrid le respondió de la misma manera: anotó Casemiro de rebote. Fue demasiado campeón para el millonario aspirante.

Real Madrid dejó en el camino a PSG con la autoridad de un campeón y ya está en cuartos de la Champions League
Real Madrid dejó en el camino a PSG con la autoridad de un campeón y ya está en cuartos de la Champions League Fuente: AP

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