Los intelectuales vinculados al Gobierno se pronunciaron en favor de despenalizar el aborto

Entre las 86 firmas hay funcionarios y legisladores de Cambiemos: creen que la interrupción del embarazo debe ser la opción última, pero que el Estado no debe coartar la libre elección de la mujer
Entre las 86 firmas hay funcionarios y legisladores de Cambiemos: creen que la interrupción del embarazo debe ser la opción última, pero que el Estado no debe coartar la libre elección de la mujer Fuente: Archivo - Crédito: Aníbal Greco / LA NACION
Marcelo Veneranda
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7 de marzo de 2018  • 11:38

Con la firma de 86 de sus miembros, entre los que se cuentan funcionarios y referentes de Cambiemos como el ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto , o el consultor Jaime Durán Barba , el Club Político Argentino (CPA) dio a conocer una declaración en favor de la despenalización del aborto .

En el texto, los intelectuales ligados al Gobierno parten del hecho de que la legislación debe adecuarse a una realidad: "Que el aborto es una práctica socialmente vigente en nuestro país, como en casi todo el resto del mundo, y la principal consecuencia de su penalización es poner en riesgo la vida de las mujeres que no pueden acceder a los cuidados necesarios porque no disponen de recursos suficientes".

No por eso desconocen que, aunque se practique en las mejores condiciones sanitarias, el aborto debe ser considerado como "una opción indeseada y última". Pero interpretan que despenalizar el aborto no incentivará a las mujeres a abortar y, en cambio, señalan que "los abortos que de todas formas se producirán serán más seguros".

El resto de la declaración gira en torno a la libertad de elección. Los firmantes sostienen que, así como quienes están en favor de la libre elección no pueden imponer su punto de vista a quienes rechazan el aborto por motivos religiosos o éticos, tampoco debería suceder lo contrario.

Pero, sobre todo, entienden que "no corresponde al Estado coartar el derecho de cada mujer a la libre elección en una cuestión que pone en juego su cuerpo y atañe exclusivamente al ámbito de su intimidad. Y corresponde a todos quienes defendemos la igualdad y los derechos humanos apoyarlas".

Al final de la carta, reafirman la importancia de la educación sexual de mujeres y hombres y la disponibilidad de recursos anticonceptivos provistos por el Estado. "Si hay una seria disposición para poner énfasis en educación y prevención, es muy probable que el número de abortos vaya reduciéndose gradualmente".

La declaración contiene las firmas de algunos de los socios más reconocidos del CPA y de varios funcionarios y legisladores de Cambiemos. Además de Avelluto y Durán Barba, suscriben el documento el jurista Ricardo Gil Lavedra el director del programa Argentina 2030, Eduardo Levy Yeyati; y el secretario de Seguridad Interior, Gerardo Milman.

También lo hacen los diputados nacionales Daniel Lipovetsky (titular de la Comisión de Legislación General, que ordenará el debate en el Congreso), Fabio Quetglas y Facundo Suárez Lastra, además del secretario Parlamentario del Senado de la Nación, Juan Pablo Tunessi y el auditor General de la Nación, Jesús Rodríguez.

A continuación, la declaración completa:

A FAVOR DE LA DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO

En el CPA es constante la discusión sobre temas relevantes para la sociedad y el de la despenalización del aborto es uno de ellos. Como ha sucedido en otros ámbitos sociales, en su seno han salido a luz distintas posiciones sobre el tema.

En ese contexto, un conjunto de miembros del Club favorable a la despenalización decidió hacer pública su postura, dejando en claro que no representa la posición del Club Político Argentino en su conjunto.

No se nos escapa lo delicado del tema y lo difícil que será arribar a un acuerdo mayoritario en el Congreso Nacional, pero esperamos que la cuestión se debata escuchando todas las opiniones y con la seriedad que corresponde.

En primer lugar, porque la legislación debe adecuarse a la realidad. Y esta es que el aborto es una práctica socialmente vigente en nuestro país, como en casi todo el resto del mundo, y la principal consecuencia de su penalización es poner en riesgo la vida de las mujeres que no pueden acceder a los cuidados necesarios porque no disponen de recursos suficientes. Esto coloca a esas mujeres, además, en una injustificable situación de desigualdad frente a aquellas que, en cambio, cuentan con los medios económicos para llevarlo a cabo en condiciones adecuadas para su seguridad.

Está claro que, aun cuando se realice en un ámbito aséptico y con las mejores técnicas, el aborto deja secuelas físicas y emocionales traumáticas. Por lo tanto, debe reconocérselo como una opción indeseada y última. De hecho, nadie abortará porque no sea punible pero, en cambio, los abortos que de todas formas se producirán serán más seguros.

No hay duda de que existen diferentes opiniones sobre la cuestión, todas legítimas. Pero así como quienes estamos a favor de la libre elección no pretendemos imponer nuestro punto de vista a quienes, por cuestión de principios religiosos, éticos o de cualquier otra naturaleza rechazan el aborto, creemos que no se puede imponer el punto de vista contrario a quienes lo aceptamos como un último recurso.

La ciencia tampoco puede establecer cuándo comienza la vida de una persona y debemos aceptar que no es posible que haya una posición unánime ante semejante cuestión.

Por el contrario, no corresponde al Estado coartar el derecho de cada mujer a la libre elección en una cuestión que pone en juego su cuerpo y atañe exclusivamente al ámbito de su intimidad. Y corresponde a todos quienes defendemos la igualdad y los derechos humanos apoyarlas.

Por último, aunque en realidad debe ser preocupación primaria, se apruebe o no la despenalización, es fundamental poner en marcha con un esfuerzo serio la educación sexual, para que mujeres y hombres no solo puedan decidir el momento del embarazo con previo conocimiento, sino que todos puedan disponer, provistos por el Estado, de los distintos recursos anticonceptivos existentes.

Si hay una seria disposición para poner énfasis en educación y prevención, es muy probable que el número de abortos vaya reduciéndose gradualmente.

Carlos Abeledo, Sabrina Ajmechet, Henoch Aguiar, Norberto Agulleiro, Ruth Andrada, Rodolfo Apreda, Raúl Aragón, Paula Atlante, Juan Avalos, Pablo Avelluto, Esteban Bellomo, Lilia Ana Bertoni, Norma Binsztein, Horacio Boneo, Juan D. Braslavsky, María Braun, Mario Burkún, Antonio Camou, Ricardo Carciofi, Julia Castells, Marcelo Cavarozzi, Silvia Cornejo, Celia Corti, María L. Díaz, Julio Dreizzen, Jaime Durán Barba, Mario Elgue, Mario Espada, Graciela Fernández Meijide, Adela Fryd, Lidia Garfunkel, Ricardo Gil Lavedra, Ricardo Hirsch, Victoria Itzcovitz, Mirta Jeifetz, Alejandro Katz, Francis Korn, Juan C. Kozow, Elsa Kraisman, Carlos Kreimer, Aleardo Laría, Lea Levy, Eduardo Levy Yeyati, Daniel Lipovetsky, Rodolfo Lira, Cacho Lotersztain, José L. Machinea, Paula Mahler, Eduardo Marías, Lucas Martín, Roberto Martínez Nogueira, Ricardo Mazzorín, Augusto Meijide, Silvia Mercado, César Merea, Marcelo Milkes, Gerardo Milman, Horacio Moavro, M. Dolores Mora y Araujo, Oscar Muiño, Marcos Novaro, Marta Oyhanarte, Vicente Palermo, Jorge Pazzi, Miguel Pellerano, Martín Piñeiro, Lila Puig, Fabio Quetglas, Luis Rappoport, Alejandro Razé, Jesús Rodríguez, Graciela Römer, Luis Alberto Romero, Guillermo Rozenwurcel, Oscar Salvadores, Vicente Scordamaglia, Alberto Solimano, Juan F. Sommer, Oscar Sperling, Facundo Suárez Lastra, Armando R. Stringhini, David Szyniak, Guillermina Tiramonti, Damián Toschi, Juan P. Tunessi, Norberto C. Villanueva, Leonor Wainer, Laura Waisbrod.

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