Danza de la lluvia

Diego Angeli
Diego Angeli PARA LA NACION
El domingo cambiará la temperatura y se anuncian probables lluvias, ¿llegarán?
El domingo cambiará la temperatura y se anuncian probables lluvias, ¿llegarán?
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8 de marzo de 2018  • 00:34

Jueves; el mejor verano

Si las variables atmosféricas de hoy fuesen las frecuentes desde diciembre hasta marzo, no existiríamos los detractores estivales. Apenas fresco en el arranque después de haber dormido bien por la agradable temperatura nocturna, cielo mayormente limpio, un sol que pica un poquito menos que en enero, caluroso pero no sofocante, si así fuera el verano realmente podría entender cómo tiene tantos adeptos.

Para hoy se estima una temperatura punta de 30°C, mostrando un mercurio mucho más animado tras la llegada de viento desde el norte El próximo pulso frío se espera para el domingo, hasta entonces la temperatura irá gradualmente en ascenso.

Viernes: cálido y soleado

Para mañana sigue el aporte de aire cálido por lo que habilita a la máxima a subir un grado más. Sigue el buen tiempo en la ciudad, con cielo algo nublado y sin viento fuerte. La temperatura punta se estima en 31°C con buenas condiciones meteorológicas por la noche. Hacia el cierre del día podrán dormir o salir tranquilos y disfrutar de un ambiente templado con 23°C. Otra agradable jornada de final de verano.

Sábado: sol y pileta

Se acaba la promoción de sol y calor así que aprovechen el día porque será la última jornada en hilera con estas características. El principal dato a la hora de planificar alguna actividad al aire libre para el fin de semana es que el sábado tendrá mejores condiciones meteorológicas. Se prevé un día con poca nubosidad en la primera parte, veleta en norte y 32°C vespertinos. Atención los que vuelvan tarde porque se espera una entrada de aire frío nocturna, especialmente a la medianoche. Esto haría cambiar el semblante nocturno con nubes de lluvia bien cargadas que podrían cubrir completamente nuestro cielo. Los que salgan, llevar abrigo por las ráfagas frías de la vuelta.

Domingo: la lluvia se juega su chance

Toda la atención dominical se centra en las primeras horas del día. Desde la medianoche hasta el amanecer se abre un ventana de inestabilidad que nos permite ilusionarnos con alguna lluvia que revierta la sequía. Sinceramente lo que empezó como una expectativa de una madrugada de tormentas fue degradándose en una llovizna. El arranque dominical va rumbo a convertirse en otro fiasco y cada actualización entrega menos acumulados. Por suerte en las zonas agrícolas los pluviómetros se muestran menos pesimistas. La estimación oficial, hasta el momento, es que el domingo no llovería. Solo nos queda la danza de la lluvia.

Como invocar a la lluvia

Para muchas culturas precolombinas la naturaleza reflejaba el humor de los dioses. Ellos no creían en el bien o el mal, como nosotros lo concebimos. Y la meteorología mostraba eso, la voluntad de su deidad que no siempre tenía que ser misericordioso y que tampoco debía darles demasiadas explicaciones por su ensañamiento.

La lluvia tenia su propio Dios. O, lo que sería mas correcto, le reconocían a la lluvia su divinidad implícita. Esa deidad era Tláloc.

La historia nos lleva hasta el lago Texcoco, donde primitivos aztecas empezaron a forjar la leyenda. Desde allí extendió su fama hacia medio continente.

Primero Tláloc se casó con Xochiquétzal, Diosa de la belleza, pero un tal Tezcatlipoca la raptó. Después pegó onda con Matlalcueye, y tuvo una hija llamada Huixtocíhuatl, todo esto según la cosmología tlaxcalteca. Cuentan que cansado de pronunciar nombres tan largos quiso hacerse egipcio, quienes tenían a Ra como figura del momento. Pensaba en las horas de tiempo libre que le quedarían por no tener que nombrar a sus familiares.

Pero se quedó porque los sacrificios que hacían en su nombre realmente le gustaban. Uno de ellos era el Atlcahualo. Miles de miembros de la tribu se concentraban en tierra sagrada y, a modo de tributo por todos los recursos naturales que habían usado y toda la tierra que habían habitado, sacrificaban un niño. Los impuestos se volverían más crueles con el paso de los siglos.

Tláloc era tan capo que tenía su propio reino celestial. En el límite oeste del universo construyó el Tlalocan. Era un paraíso VIP donde iban los agricultores y también los muertos tras un temporal. Desde allí salía el fluido mágico que llegaría como lluvia hacia los cultivos de los aborígenes.

Para transportar las precipitaciones a cada aldea, Tláloc se diversificaba en muchos enanitos llamados Tlaloques. Esta suerte de Oompa Loompas llevaban la lluvia en una vasija. Los truenos significaban que la había roto para iniciar la tormenta. El Tlaloque encargado de llevar el agua a América del Sur era Tomiyauhtecuhtli, que en lengua náhuatl significa "el señor de las espigas". Era el que se ocupaba de interceder ante Tláloc y por eso recibía algunas ofrendas menores a modo de dádivas.

Para revertir el actual déficit hídrico no intenten invocar a Tomiyauhtecuhtli repitiendo su nombre tres veces frente al espejo. En realidad, no sabemos qué puede pasar porque nadie pudo lograrlo en toda la historia de la humanidad.

Nos vemos la semana que viene. ¡Hasta el próximo episodio!

@JopoAngeli

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