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Te contamos todo sobre la campaña #NoalaObesidadInfantil

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Deborah Maniowicz
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9 de marzo de 2018  • 00:00

Hace unas semanas la cocinera Jessica Lekerman lanzó en sus redes sociales una campaña para que la gente tome consciencia sobre la obesidad infantil y ofrezca a sus hijos comida saludable. En pocos días el hashtag se volvió viral y cientos de familias empezaron a compartir las fotos de sus platos, viandas escolares y snaks.

¿Cuál es el porcentaje de obesidad infantil en Argentina?

Según el Ministerio de Salud de la Nación en niños es del 30% en sobrepeso y 6% en obesidad. Ocupamos el primer puesto de obesidad infantil de Latinoamérica y el cuarto de consumo de azúcar a nivel mundial.

¿Cómo surgió la cruzada #NoalaObesidadInfantil ?

Estaba leyendo una nota en lanacion.com (data de 2017) y vi que Argentina ocupaba el puesto número 1 de todo Latinoamérica de Obesidad Infantil. Después de leer ese artículo A partir de leer ese artículo, investigué, consulté fuentes, hablé con médicos y confirmé la información. Incluso el Ministerio Salud de la Nación y la OMS compartían la información. Entré en shock. Desde 1999 me dedico e intereso por la alimentación saludable y hasta soy activa en escuelas y comedores pero se ve que esto se me pasó, no lo vi.

Después de escuchar y entender lo delicado que era el tema, entendí que debía decirlo y alertar a todos. No armé ninguna estrategia, no respondo a ningún medio ni represento a ninguna entidad pero si yo, que estoy todo el día en contacto con la alimentación, no tenía consciencia de esta cifra pensé que a mucha gente le pasaría lo mismo. Así fue que el 15 de febrero posteé en mi cuenta de Instagram una foto con mi hija de 5 años, contando lo que había leído y sentía al respecto. Así nació la cruzada #NoalaObesidadInfantil.

¿Qué te propusiste?

Generar conciencia, dar ideas, tips, información. Todo desde un lugar muy humilde. La idea es que todos los que lean la consigna se hagan cargo de lo que está pasando. Les hablé a los que son padres como yo, a algunos educadores, a los seguidores de las redes. Sé que no tengo tanta voz pero sí mucha fuerza de voluntad. Creo en las alianzas y en el boca en boca. Además, por primera vez sentí que las redes sociales podían servir para algo más profundo.

En la medida de lo posible, quiero que entandamos que debemos luchar por los derechos de los niños, que salgamos de una zona de confort y profundicemos qué queremos como sociedad.

Si mi granito de arena aporta algo es suficiente. Si mi energía contagia alcanza. Me abro a trabajar con quienes quieran ayudarme en esto, sea una persona, una entidad, una asociación, una fundación o el propio Ministerio o Gobierno.

¿Qué es lo que más te preocupa de cómo comen los chicos?

Lo naturalizado que tienen la comida envasada, los ultra procesados, las gaseosas. Es tan normal que preocupa porque todo eso los aleja de la comida en su estado real.

¿A qué nos puede llevar esto?

Una sociedad que tiene estos índices de obesidad infantil lleva a generaciones de adultos con altísimas predisposiciones a enfermedades (coronarias, hipertensión, diabetes y tantas más). Si el niño obeso está en esas condiciones por malnutrición, tendrá menor rendimiento físico y mental. Estamos frente a una epidemia. Esto lleva a menor calidad y tiempo de vida.

¿Los hábitos saludables se crean en casa?

Absolutamente, pero cuando el niño comienza a sociabilizar los factores externos inciden.

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¿Qué rol juega la escuela? En la sala de mi hija las madres nos morimos porque pongan fruta y casi siempre desayunan galletitas o pan.

Desde mi punto de vista, y sin contar excepciones, el colegio es el segundo espacio de peso educativo -el primero debería ser la casa-. Lo que el colegio avala o da, un niño lo ve como que “esta bien”. Piensa: “si en el colegio me dan x cosa o está la opción de consumir x por qué estaría mal”. Acaso, ¿no les decimos y enseñamos que confíen en el colegio? Es allí a donde los enviamos para educarlos.

Los niños pasan muchas horas en el colegio. Para algunos, incluso, sus comidas se basan (exceptuando la cena) en lo que les dan en los comedores escolares, por ende, el rol de la escuela es crucial. No pueden seguir mirando para otro lado. Deben hacerse cargo. Hay leyes concretas, pero incluso como educadores deberían hacerlo, sugiriendo, enseñando y hasta debería haber materias para aprender a cocinar, para que tengan herramientas. Deberían saber leer etiquetas y por qué algunos alimentos los catalogamos de “malos"” Una posible estrategia -y el primero en odiarme es el colegio de mi hija- es unirse los padres (pacíficamente y con coherencia). Inmiscuirse en el tema y exigir. Así como el colegio me exige o pide ayuda cuando un niño esta mal o flojo en una materia y dice que “hay que incentivarlo o ayudarlo en casa”, pues bien: yo les pido encarecidamente lo mismo a ellos, que ayuden a dignificar y defender los derechos primarios de los niños.

¿Y el Estado?

El estado sin duda debe accionar y ser partícipe activo. Leyes inmediatas que mejoren el etiquetado y rotulado de alimentos, regulación en kioscos saludables y en comedores escolares. También debería haber leyes que apliquen aranceles a las publicidades de alimentos ultra procesados dirigidas a niños. También faltan campañas de concientización. ¡No hay tiempo, los necesitamos ya!

¿Cómo debería ser el desayuno de un nene antes de ir al jardín?

Se dice que es la comida más importante del día (“que hay que desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo”), que con la panza llena se piensa mejor, etc. Pero también hay que reconocer las necesidades de los niños, en su forma de ser. No es contradictorio lo que digo, en la generación de hábitos a veces podemos encontrar a un niño dispuesto a comerse un súper desayuno, otros que por pereza, sueño o metabolismo no quieren ingerir comidas pesadas o en cantidad. Yo creo que se puede ofrecer frutas -cortadas o en jugo-, una rebana de pan preferible integral y sin aditivos, palta, mermeladas, arepas, cereales de calidad y la infusión que les agrade. Mi hija por ejemplo toma te. Creo que un niño si come sano puede comer de todo, sin restricciones. El problema está en que nos fuimos al otro extremo, a lo ultra procesado y empaquetado y nos alejamos de lo casero, de la comida real.

¿Qué opciones de snack saludable recomendás llevar?

No creo en lo restrictivo, menos en la “alimentación de niños” pero sin duda: fruta, fruta, fruta en primer plano. Después: galletas caseras, mix de frutos secos, frutas disecadas, muffins, magdalenas, barritas caseras, rollitos de queso, crakers de arroz, palitos o scons de queso, pepitas, sandwichitos, cherrys, huevo, etc. Todo en porciones adecuadas.

¿Nos compartís una receta?

Galletas energéticas con o sin relleno.

.Foto de Eduardo Torres para Cocina con Onda
.Foto de Eduardo Torres para Cocina con Onda

Ingredientes: 2 huevos / 3 cucharadas de miel soperas /6 cucharadas de aceite neutro /6 cucharadas de harina integral o premezcla apta celiacos / 6 cucharadas de avena (si sos celíaco, reemplazar por almendra molidas o harina de almendras) / 6 cdas de azúcar mascabo o una cdita de stevia / Gotas de extracto de vainilla / 25 cucharadas de semillas de lino / 6 cucharadas de semillas de girasol

Procedimiento: 1) Mezclá todos los ingredientes bien. Con una cuchara, dispone bolitas sobre una placa de horno con silpat o papel manteca. Aplástalas para darle forma de galleta. 2) Cociná 5 minutos de cada lado en horno a 170ºC. Se ponen crocantes y son un snack ideal. Se pueden moler las semillas para los más pequeños. Respecto a las medidas lo más importante es que uses la misma cuchara para todo. Sin rellenar son un éxito, pero también son ideales para hacer alfajores con manteca de almendras o de maní.

¿Todo lo que se compra en los kioscos no es saludable o hay opciones piolas?

Hay opciones, cada vez y de a poco más. Es cuestión de investigar y entender etiquetado.

Ya que tenés a cargo la cocina de Mooi te pregunto ¿Qué pasa con la oferta gastronómica para chicos? Siempre es patitas, fideos, milanesa con papas fritas y no mucho más ¿Qué deberían ofrecer los restaurantes?

De todo, está genial el menú de niños pero salvando casos o dietas especiales o edades prematuras no hay restricción al paladar de un niño, podría comer de todo en su justa medida, variado, balanceado y real.

¡Gracias!

¿Qué les pareció esta cruzada? Se pueden sumar en las redes usando el # ¿Ustedes se preocupan para darle a sus hijos una alimentación saludable y equilibrada? Las espero en Instagram y Facebook .

Debbie

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