Hongos frescos o secos: cómo usarlos para cocinar

Crédito: Latinstock
Hay muchas variedades, cada una ofrece una posibilidad distinta para explorar su sabor y aprovechar sus nutrientes
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9 de marzo de 2018  • 13:58

Champiñones

Son apreciados por su suave sabor, ternura y versatilidad para adaptarse a muchas recetas. Cortalos finitos y comelos en una ensalada con espinaca cruda y 100 g de queso parmesano rallado. O saltealos en una sartén y usalos para relleno de una tarta o sobre una tostada de pan con queso azul.

Precio: 200 g a $45.

Gírgolas

Tienen textura suave, pero son de carne firme, tierna y sabrosa. Su alto valor nutricional las convierte en aliadas de la salud y de la dieta, ya que también son bajas en calorías. Son un buen sustituto de la carne y se las puede cocinar a la plancha o a la parrilla, hacer milanesas o agregar en tortillas y tartas. Son geniales para un omelette con queso parmesano rallado, cebolla y ajo salteados y queso brie.

Precio: 200 g a $55.

Shiitakes

Son de origen asiático, tienen un sabor amaderado, pero más amable que los secos, y al cocinarlos quedan carnosos. Tienen propiedades antioxidantes. Podés hacer un wok fácil, salteándolos con cebolla, zanahorias y morrones en tiras, brócoli, chauchas, brotes de soja y un chorrito de salsa de soja.

Precio: 200 g a $90.

Morillas

Crecen en la Patagonia, debajo del árbol ciprés, y, por ser tan sofisticadas, también son más caras. Se recomienda, luego de hidratarlas, cocinarlas 20 o 30 minutos, ya que crudas pueden ser tóxicas. Podés hacer una salsa, dorando dos dientes de ajo y una cebolla y sumando 4-5 morillas hidratadas en vino blanco y 200 cc de crema.

Precio: 100 g a $450.

Ostra

También se las conoce como hongos ostra, no solo por su forma, sino también por tener un ligero sabor a ese fruto de mar. Y se las puede pasar por el mortero hasta convertirlas en polvo y usarlas como condimento. También podés hacer un paté, procesando los hongos hidratados con un puñado de castañas activadas (en agua por 3 horas).

Precio: 20 g a $50.

Fungus negro

Son de origen asiático y tienen sabor suave y textura crujiente, similar a la de un alga. Para hacer una sopa, podés hervir un litro de caldo, sumar un puñado de fungus negro y dejar cocinar unos minutos. Después, sumar 100 g de fideos de arroz, cocinar 5 minutos y agregarle salsa de soja y unas gotas de aceite de sésamo.

Precio: 100 g a $90.

Hongos de pino

Después de hidratarlos en agua caliente o caldo, perfuman cualquier plato y le dan un sabor intenso y ahumado, bien amaderado. Hay que tener en cuenta que su sabor invade mucho, por eso es mejor no mezclarlos con otros ingredientes fuertes. Quedan muy bien en empanaditas, rellenándolas con un puñado de hongos hidratados y queso en hebras.

Precio: 100 g a $75.

Portobellos

Son una variedad del cremini, que es como un champiñón de sombrerito oscuro, pero con más tiempo de maduración, por lo que su tamaño es más grande y su sabor es intenso al paladar. Son ideales para hamburguesas, marinándolos durante 15 minutos con salsa de soja, un chorrito de oliva, sal y pimienta. Llevar a una plancha caliente o parrilla y dorar de ambos lados. Se les puede gratinar queso azul encima

Precio: 200 g a $45.

Por Agustina Martínez Alcorta.

Agradecemos a Jipy Fondos y Hongos Porto por su colaboración en esta nota.

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