Cinco bastiones japoneses... fuera de Japón

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11 de marzo de 2018  

1. París: la calle del bento

Sainte-Anne, una rue nipona
Sainte-Anne, una rue nipona

La capital francesa no tiene una gran comunidad japonesa (en todo caso, es menos importante que la que vive en Buenos Aires), pero su Maison du Japon es uno los principales focos de difusión de la cultura nipona en Europa. París no tiene una JTown propiamente dicha, pero desde aquella Casa de Japón se puede articular un circuito para descubrir el lado tokiota de la Ciudad Luz. El paseo empieza por los jardines japoneses de la sede de la Unesco y del Museo Albert-Kahn, con su pabellón de té y sus paisajes zen.

Sigue luego por el Museo Guimet, dedicado a las artes de Asia, donde Japón ocupa un lugar privilegiado. Luego viene la parte comercial, con muchas direcciones y negocios que permiten vivir una experiencia completa, incluyendo una panadería, salones de té, centros estéticos y de masajes, tiendas de ropa, decoración, mangas y por supuesto locales de comida y restaurantes. Hasta hay una peluquería japonesa, una papelería que solo vende washi (papel para fabricar objetos), una tienda especializada en medias y otra que solo vende libros de segunda mano en japonés.

Pero París no sería Tokio sin la calle Sainte-Anne (entre el Palais Royal y la avenida de la Ópera), donde se concentra la gastronomía del Sol Naciente. Se la conoce como la calle del ramen y del bento. Hay más de 35 locales a lo largo de un par de cuadras. Además de comer, se puede hacer las compras y llenar su canasta con productos genuinamente japoneses.

2. San Pablo: o mais japonês do mundo

La megalópolis brasileña alberga la mayor comunidad japonesa fuera de Japón y la mayor población de nikkeis -descendientes de nipones- del mundo. Se la estima en más de un millón y medio de personas. La vidriera de aquella corriente migratoria es el distrito de Libertade, considerado como la Japantown paulista. Un torii, la puerta tradicional nipona, hecha de troncos de madera pintados de rojo tal como suele verse en los templos del Sol Naciente, señala la calle principal.

Libertade empezó a convertirse en un barrio oriental en los años 50 y se ha transformado en las décadas siguientes en una atracción turística. Con unos 60.000 habitantes, se la considera también como la mayor comunidad japonesa fuera de Japón. El barrio tiene un carácter propio: linternas en lugar de faroles, carteles con ideogramas y negocios especializados. Hasta las luces para peatones en los cruces de las calles están en japonés, al igual que los diarios y las publicaciones que se venden en los quioscos.

Los turistas, brasileños y extranjeros, acuden en masa en busca de este exotismo o para hacer compras que no se podrían hacer en otra parte, como en la única sucursal sudamericana de Daiso, la famosa cadena de tiendas japonesas donde todo se vende por un par de dólares.

3. San Francisco: el más antiguo

La ciudad californiana no sólo tiene un Chinatown importante
La ciudad californiana no sólo tiene un Chinatown importante

Por lo general los barrios japoneses son mucho menos conocidos que los chinos, incluso en ciudades que tienen ambos, como San Francisco. La gran ciudad liberal del oeste norteamericano cuenta con una de las más antiguas comunidades japonesas fuera del país del Sol Naciente. Junto con la de su vecina San José, se fue formando a lo largo del siglo XIX. Actualmente, la población del JTown es más bien chica pero pudo mantener una fuerte impronta nipona a lo largo de un par de cuadras en torno al Japan Center, un complejo cultural y comercial representado por una pagoda estilizada de cinco techos.

La señalética de las calles está en inglés y japonés, mientras los negocios parecen haber llegado por medio de un desprendimiento directo desde Japón con sus distribuidores de bebidas frías o calientes, sus objetos kawaii (adorables), su librería y por supuesto sus locales de comida, entre los que se cuentan algunos kaiten sushi, donde los platos desfilan sobre un riel del cual se sirve uno mismo. En San Francisco se celebran además dos veces por año festivales que movilizan a la comunidad japonesa: el California Cherry Blossom Festival (en época de sakuras, en abril) y la Nihonmachi Street Fair (en agosto).

4. Toronto: JTown en un solo centro

Toronto, una de las ciudades más étnicamente diversas, también tiene su distrito japonés
Toronto, una de las ciudades más étnicamente diversas, también tiene su distrito japonés

En Canadá viven importantes comunidades de todo Extremo Oriente, especialmente en Vancouver y la costa oeste. Toronto también alberga barrios étnicos como el chino, el coreano, el indio, el tibetano y por supuesto el japonés. La comunidad nipona en Canadá es la quinta del mundo (luego de las de Brasil, Estados Unidos, China y Filipinas). El Pequeño Tokio se encuentra a lo largo de la calle Dundas entre Bay Street y University Avenue. Últimamente muchos negocios se han implantado uno al lado del otro y es posible pasar un día entero sumergido en el espíritu japonés del barrio, desde tiendas de ropa hasta locales de comida. Pero la vidriera más llamativa de la comunidad nipona en la ciudad es J-Town, el centro comercial exclusivamente japonés del barrio de Markham. Nació como un pequeño mercado compartido entre varios comerciantes. Creció hasta convertirse en un complejo de tiendas, restaurantes y bares que cuenta con librería, spa y boutique de cosméticos.

5. Dusseldorf: el distrito industrial

La mayor colonia japonesa de Europa se encuentra en el Reino Unido, pero es en el centro industrial alemán, en el corazón de la Ruhr, donde está la mayor concentración de japoneses del Viejo Mundo. Se estima que unos 11.000 súbditos del emperador Akihito viven allí, donde muchas empresas niponas implantaron su sede europea. En 2010 se censaron más de 400 en Dusseldorf y su región.

A diferencia de otras ciudades, el JTown no forma un enclave en la ciudad aunque hay una mayor proporción de negocios japoneses en torno al hotel Nikko, no muy lejos de la estación de trenes. Además de tiendas especializadas y los infaltables locales de comida y de sushi, la ciudad cuenta con una cámara de comercio, un consulado y una escuela, la Japanische Internationale Schule.

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