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Programa de acogimiento familiar

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9 de marzo de 2018  

Es sumamente auspiciosa la iniciativa del gobierno de la ciudad de Buenos Aires de instrumentar un programa de acogimiento familiar. Ofrecer una alternativa a la institucionalización de niños en situación de riesgo o de abandono convocando a formar una red de familias que puedan brindarles cuidados temporales y acompañarlos en la vinculación o revinculación con sus familias de origen es un desafío que el Estado asume en un rol esencial.

Una primera y fundamental aclaración es distinguir entre el régimen propuesto y la institución de la adopción. No se trata claramente de una etapa previa a esta última, al punto de que los candidatos a postularse no pueden estar inscriptos en el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Ruaga).

Este recaudo es trascendente, pues, en el pasado, en intentos públicos e iniciativas privadas variadas, una de las quejas más generalizadas era la prolongación en el tiempo de esa permanencia de los niños en la familia de acogida, ya fuera porque el juzgado que los derivaba se demoraba o por otras causas.

Los tiempos, a veces extraordinariamente largos, generaban un vínculo tan estrecho entre el chico y los miembros de la familia de acogida que su interrupción implicaba un desgarrón afectivo tanto para el niño como para los miembros de la familia en cuestión. Es más: si bien la acogida en aquel momento no tenía relación alguna con la adopción, era frecuente que surgiera en el seno de la familia la tentación de intentar adoptar al niño con el cual se habían encariñado a lo largo del tiempo. El régimen ahora propuesto prevé que el alojamiento en un grupo familiar alternativo sea por el menor tiempo posible y no mayor a los seis meses. Hoy la adopción requiere la inscripción en el referido Ruaga y este es -precisamente- un requisito que impide que quien ya figure en él pueda inscribirse en el programa de acogimiento.

Partiendo de la base de que todo niño tiene derecho a una vida en familia, la solución prevista frente a las dificultades que plantea la familia de sangre es suministrarle otra mientras se solucionan los problemas.

Para evaluar a los postulantes se trabajará con la Facultad de Psicología, a fin de colaborar con su capacitación y acompañamiento. Se requerirá su inscripción en el Registro de Familias Acogedoras de la Dirección General de Niñez y Adolescencia y está previsto que, una vez aceptada la familia postulante, esta cuente con prestaciones de apoyo para gastos de manutención de los acogidos.

El régimen contempla el alojamiento de un solo niño por familia, salvo que se trate de un grupo de hermanos.

Corresponde extremar los esfuerzos para evitar caer en una peligrosa burocratización del sistema, poniendo el acento en el cumplimiento de los plazos previstos, para evitar los inconvenientes señalados.

La iniciativa merece todo el apoyo y la difusión posibles, pues se trata de proteger a la niñez desvalida y este debiera ser un compromiso del Estado, de la ciudad y de todos nosotros como comunidad.

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