Cinco claves para entender cómo se gestó y qué puede pasar en la cumbre entre Trump y Kim Jong-un

El anuncio de la cumbre significa un gran avance diplomático para una historia de disputas entre ambos países
El anuncio de la cumbre significa un gran avance diplomático para una historia de disputas entre ambos países Fuente: Reuters - Crédito: Archivo
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9 de marzo de 2018  • 11:27

SEÚL.- El sorpresivo anuncio de una cumbre entre el presidente norteamericano, Donald Trump , y el líder norcoreano, Kim Jong Un , es el último y más impresionante avance diplomático registrado en la crisis de la península coreana.

Estados Unidos y Corea del Norte, con sus respectivos aliados, se enfrentaron en la Guerra de Corea (1950-1953), que culminó con un armisticio sin que nunca se firmara un acuerdo de paz.

La reunión tendría lugar a fines de mayo
La reunión tendría lugar a fines de mayo Fuente: AFP

¿Dónde tendrá lugar la cumbre?

Por el momento, Seúl afirmó que la reunión tendrá lugar en mayo, aunque la Casa Blanca aclaró que el lugar y el momento aún deben definirse.

Aunque es muy improbable, si se celebrara en Pyongyang Kim podría aprovechar la ocasión para montar un gran espectáculo, pero en este caso Estados Unidos correría el riesgo de parecer que está allí para expresarle su respeto.

La Zona Desmilitarizada que divide las dos Coreas, donde está previsto que se reúnan Kim y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, a finales de abril, es el lugar más probable, ya que ofrece un acceso fácil para ambas partes y garantías de seguridad.

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Otros lugares neutrales y con menos peso simbólico podrían Pekín o Ginebra, al ser Suiza un país conocido para Kim, dado que estudió allí. En este caso, los tres actores deberían coordinar con el país anfitrión.

Esta opción implicaría que ambos viajen, y Kim no ha salido de Corea del Norte desde que heredó el poder de su padre, en 2011.

Para Pyongyang, un desplazamiento de Kim a Seúl es impensable y a Washington menos aún. Pero, por otro lado, nadie hubiera podido predecir hace tres meses que la hermana de Kim visitaría Corea del Sur, como lo hizo en los recientes Juegos Olímpicos de Invierno.

La sede de la ONU en Nueva York, un terreno en el que Trump sería el local, implicaría que Kim viajara a territorio estadounidense.

Los acontecimientos avanzaron tan rápido y llegaron tan lejos que ninguna opción puede ser descartada sin más.

¿Cómo se preparará Trump?

El anuncio en la Casa Blanca se produjo casi 24 horas después de que el secretario de Estado, Rex Tillerson, dijera que Estados Unidos "estaba lejos de negociar" con Corea del Norte.

Los diplomáticos de Pyongyang son conocidos por ser duros y arteros. Un experto los describió como "muy maquiavélicos".

Pero con la llegada al poder de Trump, el Departamento de Estado ha perdido muchos especialistas en Corea y todavía tiene que nombrar a su embajador en Seúl.

El delegado especial de Estados Unidos en asuntos de Corea del Norte, Joseph Yun, se jubiló la semana pasada y no hubo un trabajo diplomático que habitualmente antecede a una cumbre.

"Las cumbres habitualmente se producen al final de una larga serie de negociaciones de bajo nivel, en las cuales se liman los detalles", contó Robert Kelly, profesor asociado en la Universidad Nacional de Pusan, en Corea del Sur.

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¿Cómo se llevarían en un encuentro cara a cara?

Los dos líderes son personas radicalmente diferentes, pero en algunos aspectos se parecen.

Kim fue ungido para heredar el poder de su padre y fue criado para ello. Trump, por su parte, es el presidente estadounidense cuya elección fue más sorpresiva, tras una carrera como hombre de negocios y estrella de la televisión.

Kim tiene más experiencia en el gobierno, lleva más de seis años como líder de su país, y espera poder gobernar durante décadas, por lo que piensa en el largo plazo y no le interesan los titulares del día siguiente, ya que controla los medios de comunicación.

Pero ambos hombres valoran la lealtad personal y tienen a miembros cercanos de su familia como asesores de confianza.

El año pasado se enfrascaron en un intercambio de insultos y amenazas, en el que Trump denigró a Kim al llamarlo "Little Rocket Man" ("Pequeño hombre cohete", en referencia a los lanzamientos de misiles) y después lo amenazó al prometer "fuego y furia" sobre Pyongyang.

Kim no se quedó atrás y calificó a Trump de "trastornado mental".

Pero el magnate es conocido por sus súbitos cambios de opinión y en noviembre lanzó en Twitter: "Yo intenté con tanta fuerza ser su amigo y quizás algún día lo consiga".

¿Cuál es el papel de Corea del Sur?

Sorprendentemente, todos los anuncios clave de los últimos días han salido de Corea del Sur. El presidente surcoreano, Moon Jae-in , que según algunos estaría detrás del acercamiento de los dos líderes, reflejó hoy la esperanza y alivio que sienten muchos tras el anuncio de la reunión. Para Moon, un dirigente de corte progresista, el encuentro será un "hito histórico" que pondrá la desnuclearización de la península coreana "realmente en marcha"

Fueron sus enviados los que revelaron la disposición de Corea del Norte a poner en la mesa de negociación el tema nuclear, en la Casa Blanca, sin la presencia de ningún funcionario estadounidense.

En los primeros meses de la presidencia de Trump, el mandatario se centró en China, para intentar que fuera Pekín quien influenciara a su vecino y desarrolló un vínculo muy estrecho con Japón y con su primer ministro, Shinzo Abe.

Tras los temores iniciales por los celos en Seúl, que fueron reforzados por las críticas contra su presidente, ahora el líder surcoreano mostró que aprovechó la oportunidad que le brindaron los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Pyeongchang, el mes pasado, cuando se encontró con la hermana de Kim.

¿Cómo reaccionará China?

Durante décadas, Pekín ha sido el aliado clave de Pyongyang: protector, principal fuente de comercio y de ayuda. Sin embargo, la relación se debilitó en los últimos años.

Kim no viajó a Pekín para expresarle sus respeto al presidente Xi Jinping y Pekín comienza a estar cada vez más frustrado con el comportamiento de su vecino, al mostrar su disposición a aplicar sanciones contra Pyongyang e, incluso, a reforzarlas.

Al mismo tiempo, Pekín teme que un colapso del régimen de Pyongyang envía a miles de refugiados a su territorio y también disfruta imaginando a tropas estadounidenses estacionadas en una Corea unificada.

De todas formas, China urgió durante años para que se retome el diálogo a seis bandas y esta semana Pekín celebró el anunció de Seúl.

Cualquier acuerdo que lleve a una reducción de las tropas estadounidenses en Corea del Sur también implicaría implícitamente el equilibrio de poder a favor de Pekín, en una región que China ve cada vez más como su patio trasero.

Agencia AFP y AP

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