Sub 35: Santiago Artemis, el diseñador fetiche de las celebridades

José Totah
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11 de marzo de 2018  

Artemis planea un reality show y viajará a Ushuaia, su tierra natal, para realizar un desfile. "Vivo viajando y volver a casa va a ser fuerte", afirma
Artemis planea un reality show y viajará a Ushuaia, su tierra natal, para realizar un desfile. "Vivo viajando y volver a casa va a ser fuerte", afirma Fuente: LA NACION - Crédito: Martín Lucesole

Hay un nene de cuatro años en una casa del centro de Ushuaia, mirando El show de Xuxa. No le presta tanta atención a lo que dice o hace la conductora brasileña sino a cómo están vestidas ella y sus porristas, las paquitas: botas bucaneras blancas hasta arriba de la rodilla, shorts de tiro alto, galeras y chaquetas marciales con hombreras y flecos. Es 1996 y Santiago Artemis ni siquiera sigue el programa en vivo -que terminó en 1993-, sino una repetición de la época dorada de Xuxa, pero lo que ve en la pantalla alcanza para fascinarlo y, quizás, marcarlo de por vida. Hoy, Artemis, como se lo conoce a secas en el mundo de la moda, espera su turno para ser fotografiado en un estudio de Palermo. Sentado muy prolijo en un sillón, semiabducido por el celular, lleva traje plateado intergaláctico -¿un señor Spock fashion?- y anteojos símil Diana de Invasión extraterrestre, otro hit televisivo con impacto generacional. "Me encantaba Diana y siempre me interesó la estética de Xuxa, las bucaneras, el set de la nave espacial y todo un universo kitsch muy ochentas que me inspira mucho a la hora de diseñar", explica.

Artemis tiene 25 años y es uno de los diseñadores más exitosos de las redes, con seguidores famosos en el exterior que se obsesionan con sus creaciones, inspiradas en el drama, la exageración y lo teatral. Entre sus hitos, tenía solo 18 años cuando vistió a la cantante Katy Perry para una de sus giras mundiales (luego se sumó Britney Spears) y se convirtió en fetiche de actrices, it girls y celebrities de acá, desde Cande Tinelli hasta Lali Espósito, Valeria Mazza, Griselda Siciliani y Guillermina Valdés. Obviamente, también la terminó vistiendo a Xuxa, en una especie de sueño del pibe realizado, cuando viajó a Río de Janeiro y, con lágrimas en los ojos, le mostró sus bocetos. Otros hitos de su carrera: participar en el London Fashion Week y ser finalista en 2016 del Remix Vogue Talents, en Milán. Además, Artemis viene de abrir su propio local en Palermo, llamado Vurda, y está craneando un reality show. "Va a ser sobre mi vida laburando", anticipa el nuevo enfant terrible de la moda argenta.

"No me gustan las cosas depuradas, pero sí la elegancia y la calidad. Algo tengo muy claro: si la gente no responde, si no hay ruido, entonces estamos mal", dice Artemis. Y alcanza verlo caminar por la calle o pispear las fotos que sube a las redes sociales para entender el desparpajo que lo ampara: con un gigantesco tapado amarillo furioso en Euro Disney; con look de gobernanta inglesa, de enterito negro y corte taza posando frente a una heladera; con aires a joven soviet paseando por París; con camisa escocesa, botas negras hasta los muslos desnudos y gorrito con visera; con sobretodo a lo Clark Gable y cintura de avispa en Salzburgo; con vestido floreado y sombrero rosa en la Muralla china. En su Instagram lo aclara muy bien: "No hay tiempo para la vergüenza".

-Viendo cómo escandalizan algunos de tus diseños, da para pensar que el resto de la moda argentina es para vos aburridísima. ¿Es así?

-No diría que es aburrida. Lo que pasa es que algunos acá piensan que la moda es un sistema de reglas, que tenés que seguir tendencias, lo que se viene, los colores, y yo no lo veo así. Es cierto que hay parámetros, y la calidad es uno de ellos, pero la moda la hace uno. Hay que tener identidad, introducir elementos que no hubieras imaginado y no ser tan follower. No estoy hablando de ser original, porque al final todo es un recicle, sino de desafiar las normas. Y que, pese a todo, haya un orden dentro de la locura. Si es estético, funciona.

-¿Por qué te eligen?

-Me eligen porque ven un golpe de aire fresco y nuevas ideas. No es que haya falta de talento en el mundo de la moda argentina, pero somos demasiado clásicos. Si de repente la gente ve a un chico que se pone tacos, que viaja por el mundo y no le importa nada, que busca telas, va a desfiles y está despojado de cualquier prejuicio. Creo que todo eso da ganas de apostar a lo que hago.

-Aunque no te interese tanto pensar en tendencias, ¿igual podrías definir qué es lo que viene?

-En este momento la moda está rozando el grotesco en cuanto a lo antiestético. Esto de las marcas que lanzan ropa que es directamente fea, pero que tiene un atractivo. Hay mucho de no norm is the new norm (la no-norma es la nueva norma): por ejemplo, los varones que se ponen zapatillas deportivas horribles con pantalón de vestir. Ahí está el chiste, pero creo que va a pasar pronto y que mucha gente que se compra esa ropa ahora la va a odiar en dos o tres años.

-¿Y te gusta este momento de lo feo-atractivo?

-Prefiero otros períodos. Pienso en diez años atrás, cuando la moda era algo idealizado, las modelos eran inalcanzables y perfectas, con ese aire ruso tan distante. La moda, en sí, era un ideal.

-¿Qué tiene que haber sí o sí en el guardarropas de un hombre y una mujer?

-Lo primero es un buen pantalón de tiro alto pinzado y una blusa. Para mí, no hay nada mas estético que una mujer con un tiro alto Cigarette y una linda blusa. También, un blazer con hombreras, un trench, un saco, un abrigo de calidad, zapatos caros. Y siempre un sombrero a mano.

-Cuando llegaste de Ushuaia, tu ciudad, a Buenos Aires, ¿te llamó la atención cómo se vestía la gente?

-Me acuerdo que vivía en un monoambiente, en Florida y Viamonte, y me sorprendió que nadie se vistiera raro. Pensé que me iba a encontrar gente recanchera y al final no encontré a nadie. Era yo, de lejos, el más extravagante.

  • 1992. Nace el 7 de septiembre, en Ushuaia (tiene 25 años)
  • 2009. A los 17 años se instala en Buenos Aires, para estudiar Diseño de Indumentaria en la UBA
  • 2017. Presenta su colección de invierno en el Hipódromo de Palermo e inaugura Vurda

Producción: Dolores Saavedra

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