Con menos obligaciones, buscan bajar hasta un 20% las expensas

El gobierno porteño enviará un proyecto para espaciar la periodicidad de las desinfecciones y la limpieza de tanques, entre otros
El gobierno porteño enviará un proyecto para espaciar la periodicidad de las desinfecciones y la limpieza de tanques, entre otros Fuente: Archivo - Crédito: Soledad Aznarez
Fernando J. de Aróstegui
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9 de marzo de 2018  • 18:49

Ni una cucaracha circula por el departamento de Roberto Molinari, de 56 años, en Villa Crespo. Así que cuando esta mañana el fumigador toque su timbre para cumplir con el control mensual de plagas fijado por el consorcio, él le abrirá la puerta sin titubeos: su experiencia con el sistema es muy positiva.

Por eso, Molinari recibió con alguna inquietud la noticia sobre el proyecto para que la obligación de fumigar las unidades funcionales deje de ser mensual y pase a ser anual. Este cambio es uno de los 14 que componen un plan diseñado por el gobierno porteño para reducir hasta en un 20% el costo de las expensas.

El proyecto también contempla eliminar la obligación de tener una vivienda para porteros en edificios nuevos y espaciar los controles en el tanque de agua, en los ascensores recién estrenados y en las instalaciones contra incendios. También se suprimirá el libro de datos periódicos que llevan los administradores, entre otras disposiciones que se irán implementando a lo largo del año. Muchas de ellas deberán ser aprobadas en la Legislatura.

Y aunque existe un acuerdo unánime en la necesidad imperiosa de controlar el aumento sostenido que vienen demostrando las expensas, vecinos, especialistas en consorcios y expertos en controles de plagas expresaron algunas inquietudes sobre cómo el proyecto podría afectar la salud y la seguridad de los consorcios.

El plan proyecta eliminar en los edificios nuevos la obligación de construir una vivienda para encargados, prevista por el Código de Edificación para construcciones con más de 15 unidades. Con este cambio, el consorcio podrá ahorrar los gastos de contratación de los servicios de un encargado con vivienda incluida.

Víctor Santa María, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (Suterh), advirtió: "El gremio está atento a cualquier medida que pueda afectar la calidad de vida de los trabajadores". Y agregó que le parece bien que el gobierno trabaje en fórmulas para bajar las expensas.

Por el momento ya fueron implementados dos puntos del plan: la eliminación del libro de datos periódicos que debían llevar las administraciones y del certificado de "edificio seguro". Con estas dos primeras modificaciones, el gobierno calcula que, tomando como referencia promedio a un edificio tipo de diez pisos y 20 unidades funcionales, en Caballito, se ahorran unos $13.000 anuales: $1000 del libro y $12.000 del certificado.

Una vez aplicadas las 14 medidas del plan, a fin de año, el gobierno estima que ese mismo edificio tipo podría ahorrar 4900 pesos al año en expensas: alrededor de una expensa menos anual. Mientras que el ahorro global para ese edificio sería de unos 98.000 pesos.

El año pasado, las expensas aumentaron un 34,7%, según datos de la Dirección de Estadísticas y Censos porteña. Y en los últimos dos años registraron un alza de alrededor del 100%. Estos incrementos provocaron que un 20% de las unidades dejaran de pagar las cuotas.

Algunos puntos de plan, sin embargo, deberán ser aprobados primero por la Legislatura. Por ejemplo, aquellos para convertir en anuales algunos controles que ahora se hacen con mayor periodicidad: hoy el tanque de agua se chequea cada seis meses, las fumigaciones son mensuales y las obleas de las instalaciones de incendio se cambian trimestralmente.

"Un control de plagas anual es poco", consideró Emmanuel Molinari, docente de la Facultad de Veterinaria (UBA) y coordinador de la Escuela de Manejo Integral de Plagas y Ambiente. "Sería más recomendable fijar un control cada dos meses o tres meses", agregó. Sin embargo, aclaró que es imposible determinar una frecuencia universal debido a que cada edificio tiene exigencias de control distintas: "En las construcciones más viejas, con grietas y agujeros, es más fácil que aparezcan insectos".

El proyecto prevé más cambios. Las calderas, que hoy se controlan cada tres meses, pasarían a ser revisadas en función al modelo de cada una. En tanto que la periodicidad en la revisión de los ascensores será determinada en función a su antigüedad y uso, mientras que hoy son controlados una vez por mes sin excepción.

"Las expensas se volvieron impagables para muchos consorcistas, así que celebro que el gobierno estudie el tema. Pero deberían haberle encargado un informe científico al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), para que se certifique que las nuevas medidas dispuestas por el gobierno no afectarán la salud y la seguridad", dijo el abogado Eduardo Awad, especialista en propiedad horizontal.

Trámites

Felipe Miguel, jefe de gabinete del gobierno porteño, afirmó: "Los vecinos que vivimos en departamentos vamos a pagar menos expensas, manteniendo los mismos servicios. Desde la Ciudad estamos impulsando la reducción de trámites, burocracia innecesaria, certificaciones, todas cosas que lo único que hacen es aumentar las expensas. Bajando estos gastos fijos, se reducirán las expensas".

Desde el Gen, el legislador Sergio Abrevaya, que también presentó un proyecto de ley para bajar las expensas, coincidió en algunos puntos de la iniciativa, como espaciar la periodicidad de varios controles, aunque aclaró: "Jorge Triaca [el ministro de Trabajo de la Nación] debe aceptar que los consorcistas participen de las paritarias de los encargados". Y agregó que es necesario un mayor control a los administradores, que los inquilinos puedan asistir a las asambleas y tarifas preferenciales de luz, gas y agua para los consorcios.

La iniciativa provocó reacciones encontradas en algunos vecinos, que celebraron la intención de controlar las expensas aunque expresaron sus reparos sobre algunos puntos. "El proyecto me parece bien si no perjudica la salud y la seguridad", dijo Laura Reguera, de 36 años, vecina de Núñez, y agregó que no está de acuerdo en abaratar costos que afectan a servicios esenciales. En tanto que Carolina Costanzi, de 27 años y vecina de Las Cañitas, consideró: "Hace falta fumigar todos los meses porque Buenos Aires está llena de cucarachas".

En los próximos meses, también se implementará una plataforma llamada Consorcio Participativo, que permitirá controlar todos los gastos del administrador y participar en las decisiones que adopten las asambleas.

El proyecto contempla cambios en la presentación de informes sobre la conservación de frentes y balcones: la verificación solo será obligatoria para las fachadas, mientras que hoy incluye también espacios que no afectan a terceros, como las terrazas. Este punto también deberá pasar por la Legislatura.

Además, el Banco Ciudad ofrecerá una cuenta corriente gratuita a los consorcios, una exigencia legal que no todos cumplen.

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