El director de la exitosa Las acacias vuelve al cine con Invisible, un film sobre el aborto

Después de ser premiado en Cannes y San Sebastián por su anterior film, Pablo Giorgelli estrenó su nueva película, que le llevó cinco años de trabajo y que aborda una problemática sin obviedades
Después de ser premiado en Cannes y San Sebastián por su anterior film, Pablo Giorgelli estrenó su nueva película, que le llevó cinco años de trabajo y que aborda una problemática sin obviedades Crédito: Victoria Gesualdi / AFV
Alejandro Lingenti
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10 de marzo de 2018  

Todo fue cuadrando para que Invisible se estrenara en un momento que pinta muy favorable para una película así. La discusión por la despenalización del aborto está en plena ebullición en la Argentina y es uno de los temas que circulan en el segundo largometraje de Pablo Giorgelli, quien se presentó en sociedad con Las acacias, un film independiente que ganó premios en todo el mundo (Cannes, San Sebastián, Londres, Oslo, Bombay y Lima, entre otros lugares) y despertó una lógica curiosidad por la continuación de su carrera cinematográfica.

Giorgelli se tomó su tiempo para volver a escena: trabajó mucho durante cinco años y, con la colaboración clave de María Laura Gargarella, en la escritura del guion de Invisible; vio a muchas jovencitas que se postularon para el papel de Ely, la atribulada protagonista de la película, y finalmente, cuando supo luego de alguna duda inicial de Mora Arenillas, estableció con ella un vínculo que, con el resultado a la vista, potenció el rendimiento de la actriz, sobrio y muy preciso.

"A mí me gusta tener una relación cercana con los actores con los que trabajo. No podría laburar cómodo si esa relación fuera distante -cuenta el director de esta película, que se estrena este jueves-. Con Mora hicimos juntos un proceso de un año y medio para fortalecer ese vínculo. Fuimos a pasear a La Boca, que es donde se desarrolla la historia de la película. Visitamos a mi mamá, que vive en el departamento que está pegado al que usamos para el rodaje, en un monoblock del barrio. Tomamos mate, charlamos de música... Y cuando ya lo creí oportuno, le dije: 'Esta escena me preocupa, ensayémosla'. Fue una buena estrategia, porque Mora está genial. La película no sería lo que es sin ella".

Mora es hija de un conocido actor (Fabián Arenillas) y debutó en cine con un papel en Por un tiempo (2014), dirigida por Gustavo Garzón. En Invisible interpreta con mucha solvencia a una chica que se aburre inocultablemente en la escuela y en su trabajo en una veterinaria, pero además debe tolerar la depresión continua de una madre que vive encerrada en su modesto departamento. Inesperadamente queda embarazada, y ese hecho empieza a reconfigurar su mapa vital.

La historia parece pensada para este presente de discusión abierta sobre el aborto que divide a la sociedad argentina. Pero Giorgelli tenía terminado el guion mucho antes, no hubo cálculo ni premeditación para el lanzamiento de Invisible. "Yo quería estrenar inmediatamente después de la presentación en el Festival de Venecia, donde hicimos tres funciones a sala llena en cines de 1700 butacas -aclara-. Pero no conseguimos sala, después el estreno en Brasil en noviembre, la proyección en el Festival de Mar del Plata y acá estamos, saliendo justo en este marco y nada menos que el Día Internacional de la Mujer".

Con el estreno en Brasil ya había pasado algo parecido. Una comisión especial de la Cámara de Diputados de Brasil estaba aprobando una enmienda constitucional que propone la prohibición del aborto, incluso en caso de violación, justo en el momento en el que llegaba a los cines Invisible, una coproducción entre ese país, Argentina, Uruguay, Alemania y Francia. "Es un tema que está muy presente en toda América Latina, una asignatura pendiente -remarca Giorgelli-. Y en todos lados produce divisiones. Pero es rigurosamente cierto que nunca planeé hacer una película sobre el aborto. Yo tenía ganas de hacer una película sobre la adolescencia. Y de alguna manera el fondo de la cuestión es ese. El aborto es un eslabón más de la cadena: también entran en juego la condición social de la protagonista, la ciudad y la época. Y sobre todo la relación de Ely con su madre [Mara Bestelli], que es un personaje que cuando apareció en la etapa de escritura del guion me organizó la película".

Uno de los aciertos más notables de Invisible es, a tono con uno de los múltiples significados del título que la propia película dispara, el alejamiento voluntario de la opinión del director sobre lo que le ocurre a su protagonista. "Lo último que quería hacer era una película militante, más allá de que yo tengo mi posición: estoy a favor del aborto seguro, legal y gratuito garantizado por el Estado -asevera Giorgelli-. La película se completa con la mirada del que la ve. Las acacias era, en ese sentido, una película menos abierta. Y ahí fue fundamental el trabajo de Mora: ella entendió a la perfección que no había que verbalizar el conflicto. Todo le pasa por el cuerpo, no aparece en palabras. Es una actriz tremenda que se dio cuenta muy rápido del tono que exigía esta película". Cuando Mora se entera de que está embarazada, debe recurrir a la ayuda de su amante ocasional (el personaje de Diego Cremonesi), y de hecho la obtiene. Es una colaboración fría y distante, es cierto, pero no una renuncia completa a hacerse cargo del tema. Sin embargo, hubo algunas polémicas en torno de ese suceso de la historia: "Alguna gente me recriminó cómo la película trata la reacción de ese personaje -admite Giorgelli-. Casi todas mujeres. A mí me parece que ese personaje acompaña a Ely todo lo que puede, desde su realidad y sus capacidades. Es una discusión sana, de todos modos. La que siempre pone el cuerpo en estos casos es la mujer, eso está claro. Los hombres tienen un rol, pero también ciertos límites, por más amorosa que sea la relación. Un hombre puede acompañar a la mujer de la mejor manera posible, pero el cuerpo es el de ellas".

Tres películas sobre el aborto

  • El secreto de Vera Drake (2004), de Mike Leigh: ambientada en la Londres de la década del 50 (todavía el aborto era ilegal, pero en 1967 se aprobó una enmienda que permite la interrupción voluntaria del embarazo hasta las veinticuatro semanas de gestación), tiene como protagonista a una mujer que ayuda, en secreto y desinteresadamente, a jóvenes que desean interrumpir sus embarazos no deseados. Cuando su familia finalmente se entera, empiezan los problemas para ella.
  • La joven vida de Juno (2007), de Jason Reitman: escrita por la bloguera estadounidense Diablo Cody (premiada con un Oscar por este guion), esta película desató críticas de todos los sectores interesados en el tema. Juno (Ellen Page) es una adolescente sensible, pícara y rebelde que queda embarazada sin planificarlo y decide abortar, pero luego se arrepiente y resuelve tener el bebé y darlo en adopción.
  • 4 meses, 3 semanas, 2 días (2007), de Cristian Mungiu: una estudiante embarazada de más de cuatro meses decide abortar. Todo es sórdido e incómodo en la película. La soledad de la protagonista, conmovedora. El padre se desentiende del tema y solo hay una amiga que la acompaña. Generó mucha polémica, pero ganó la Palma de Oro y el premio de Fipresci en el Festival de Cannes. "No creo que el aborto sea un asunto solo femenino. Creo que es un asunto humano y ya está -dijo el director rumano-. No se puede prohibir, pero tampoco tomárselo a la ligera".

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