Una década de cine del bueno, con la Linterna Mágica

Función exclusiva para niños, en el Konex
Función exclusiva para niños, en el Konex Crédito: C. C. Konex
Juan Garff
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10 de marzo de 2018  

Luz, cámara, acción... Medio millar de chicos de entre 6 y 12 años se reúnen periódicamente a lo largo del año para ingresar en el universo cinematográfico. El cineclub infantil Linterna Mágica, que abre hoy su décima temporada en Ciudad Cultural Konex, ofrece a sus participantes una experiencia cultural colectiva, un sentimiento de pertenencia grupal, que facilita el acercamiento emotivo a las películas. Ante la multiplicación de plataformas que permiten el acceso individual a los productos audiovisuales, se propone allí una vía de aproximación al cine, una sensibilización ante la imagen claramente distinta y complementaria. Todos los sábados, a las 15.30. Los chicos pueden visitar el cineclub en una sesión aislada, pero la idea es hacerse miembro por la temporada. "La membresía, de bajo costo, genera un hábito de ir al cine, lo que no deja de ser interesante en el contexto actual de ver películas en casa por Netflix o en el teléfono celular", explica Ilan Brandeburg, director de Linterna Mágica en Buenos Aires. Los que se quedan fuera son los padres: llevan a los chicos, pero no entran a la sala. Linterna Mágica funciona también en forma gratuita en la Casa de la Cultura de la villa 21-24.

Las películas proyectadas a lo largo de las nueve sesiones de la temporada son aptas para todo público, pero no necesariamente del género infantil. Como ocurre con Tiempos modernos, de Charles Chaplin, que inaugura hoy el ciclo con musicalización original en vivo. Se alternan films del cine mudo con películas más modernas o totalmente contemporáneas, producciones populares como E.T., el extraterrestre con otras de cinematografías emergentes como la coreana. "Y tienen que ser buenas obras fílmicas", puntualiza Brandenburg.

Siendo este un criterio subjetivo, se elabora la programación en cotejo con la experiencia internacional. Linterna Mágica es una iniciativa nacida en Suiza, donde se desarrolla en una treintena de ciudades, y se ha propagado a doce países. En la Argentina existe otra sede en Córdoba. "Mantenemos contacto constante con Suiza y España sobre los contenidos y la forma de presentarlos, qué funciona y cómo. Hay programación que se prueba primero en la Argentina y después en Francia o en Angola, por ejemplo, o al revés", dice el director. "Ser parte del cineclub es un proceso que arranca ya una semana antes de la función, cuando los chicos reciben la revista de Linterna Mágica en la casa. Recién ahí empiezan a conocer el mundo de la película que verán en la próxima fecha. La publicación les transmite algunos conceptos cinematográficos que se desprenden del film, algo de la historia y de quiénes la hicieron. Cuando llegan a la sala los recibe nuestra presentadora, que hace subir a algunos chicos al escenario para repasar lo anticipado por la revista", explica Brandenburg. Junto a los actores Maia Menajovsky y Mariano Bassi se desarrollará luego una breve obra, que puede tener que ver con lo que trata la película o con algún concepto cinematográfico vinculado a la misma, como por ejemplo la técnica del stop motion o la cultura del país de origen. Eso dura unos 20 minutos y ahí arranca la película.

La película en sí toca siempre alguna emoción básica. Hace reír, soñar o llorar o bien da un poco de miedo. "No hay un debate posterior, porque la idea es que enseñamos previamente conceptos para poder apreciar el film y que eso nos ayude a abrir emociones", señala Brandenburg. "Un debate a posteriori podría encerrar esas emociones en conceptos, lo que puede ser bueno en un contexto escolar. Pero nosotros buscamos trabajar con conceptos previamente, para que luego se abran emociones que son propias del lenguaje cinematográfico". La entrada cuesta 180 pesos y la membresía anual 1200, con promociones para hermanos.

Por: Juan Garff

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