Jubilaciones: ¿deben seguir los salarios o la inflación?

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11 de marzo de 2018  

-¿Por qué considera que en la nueva fórmula de movilidad se privilegió la inflación por sobre los salarios?

-Hay muchos modos para actualizar las jubilaciones: puede ser la relación con los salarios, con la inflación, con los recursos o ingresos del sistema, o con el crecimiento del país, o incluso pueden ser mixtos. Todas las formas responden a concepciones políticas o tienen efectos políticos. La nueva fórmula está compuesta por un 30% de los incrementos salariales y un 70% de la medida de la inflación. Esto significa que el poder adquisitivo se prefiere a las variaciones de los salarios. Es decir, garantiza la capacidad de consumo frente a la posible disminución de las remuneraciones (y le niega el progreso en la distribución). ¿Qué se pensó? ¿Tal vez que en el futuro los salarios serían volátiles y flexibles? Entonces, si es eso, se admitiría la sociedad de dos velocidades donde los pasivos tendrían una situación de relativa seguridad en el consumo mientras que los activos padecerían la incertidumbre de un mundo inestable. La protección de los pasivos se justifica en que la salida del mercado de trabajo los excluye de toda intención y esfuerzo de mejora o compensación por pérdidas mientras que los trabajadores conservan sus capacidades para competir en la persecución de su bienestar.

-¿Y cuál es la diferencia con la fórmula anterior?

-La anterior tenía dos partes: en la primera, un 50% por las variaciones salariales y un 50% por los recursos impositivos, y en la segunda, el total de los ingresos. Se aplicaba siempre el resultado menor. Había mayor proporción de los salarios que en la nueva fórmula, pero los reguladores eran los recursos, ya que el Estado ponía las cantidades y las clases o tipos de impuestos que quisiera. Así, la movilidad terminaba indefinida. Ahora el Estado no tiene esta disponibilidad. Los índices son más objetivos y escapan a su voluntad. Además, entre prestaciones y recursos en la nueva tienen más peso las prestaciones que los recursos. O sea, la anterior decía aumento hasta "x" (ingresos) mientras que la actual manda que se debe ingresar "z" para pagar "x".

-¿Usted cuál prefiere?

-Soy partidario de la que sigue los salarios. Si el haber inicial es un porcentaje de los salarios, la conservación se consigue incrementándolo de igual forma. El porcentaje solo podrá ser general y aplicado sobre la masa total de remuneraciones. No puede haber proporcionalidad directa porque en el futuro los puestos de trabajo son inciertos, inestables, flexibles y escasos. Hay que reconocer que para los jubilados el progreso desapareció de su porvenir y solo indirectamente pueden recibirlo. Por eso la movilidad les es esencial. El salario es ese medio indirecto, más si su participación en la distribución crece. Claro que se estructurará de otra manera dadas las transformaciones en el mercado de trabajo, pero lo importante es que la aventura del futuro la vivan trabajadores y jubilados en común.

Mario Paganini, abogado. Fue profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Litoral

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