Aniquilación llega a Netflix y consolida la nueva era dorada de la ciencia ficción

El film de Alex Garland, protagonizado por Natalie Portman, está basado en la novela homónima del escritor Jeff VanderMeer y a partir de hoy está disponible en la plataforma de streaming
El film de Alex Garland, protagonizado por Natalie Portman, está basado en la novela homónima del escritor Jeff VanderMeer y a partir de hoy está disponible en la plataforma de streaming Fuente: Archivo
Hernán Ferreirós
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12 de marzo de 2018  • 00:43

En los últimos años, la televisión protagonizó un extendido renacimiento del género fantástico. Hay una causa evidente y es que dos de los programas más populares de la actualidad, Game of Thrones y The Walking Dead, pertenecen al rubro y empujan a los canales a buscar otras ficciones similares que capturen a su misma audiencia y alcancen una repercusión similar. Esto explica en parte la llegada de shows como Stranger Things, The Handmaid's Tale, Westworld, The Expanse, El hombre en el castillo o los más recientes, Carbono Alterado y Philip K Dick's Electric Dreams.

9 de las 10 películas más vistas de la historia en todo el mundo son geek fiction

Otra parte importante de la explicación es que el rubro en sentido amplio (fantástico, ciencia ficción, superhéroes, es decir, la llamada "geek fiction") tiene seguidores mucho más dedicados que cualquier otro, dispuestos a investigar cada nueva oferta, hecho que deja un registro elocuente en el software que los servicios de streaming utilizan para espiar los hábitos de sus suscriptores. También es innegable que toda la ficción televisiva está resurgiendo: el año pasado, en los Estados Unidos se estrenaron más de 500 programas guionados en todos los canales disponibles (aire, cable y streaming pago, con más de 100 estrenos en esta última vía, inexistente hace apenas ocho años), un récord histórico que seguramente será superado este año. Con semejante volumen de producción, está claro que hay más de todo, más comedia, más drama, más policiales, pero el crecimiento del fantástico sobresale respecto del resto. Este es un fenómeno que se verifica también en el cine con el eterno retorno de sagas como Star Wars o Star Trek y el surgimiento de otras como Los juegos del hambre o la avalancha de películas de superhéroes. En la actualidad, con la excepción del drama romántico Titanic, 9 de las 10 películas más vistas de la historia en todo el mundo (Avatar, Star Wars, Los Vengadores, Harry Potter, etc) son geek fiction.

Amy Adams en La llegada de Denis Villeneuve
Amy Adams en La llegada de Denis Villeneuve Fuente: Archivo

En el cine, la repercusión del genero fantástico encierra una contradicción, en su mismo éxito está la semilla de su fracaso: la realización de cada nueva película es tan cara que los riesgos creativos que se admiten son mínimos (por eso la mayoría vienen en "sagas" sin un fin a la vista), es decir que (con algunas notables excepciones como las recientes La llegada, Ex Machina o Bajo la piel) justo el género que debe apelar a nuestra "sensación de perplejidad" y exponernos a lo radicalmente nuevo e impensado queda condenado a repetirse, a mostrar más de lo mismo una y otra vez, con la única novedad centrada en el desarrollo de mejores efectos visuales.

Scarlett Johansson en Bajo la piel de Jonathan Glazer
Scarlett Johansson en Bajo la piel de Jonathan Glazer Fuente: Archivo

En la televisión, el panorama es distinto. Considerando los prepuestos abultados que suele requerir este género, los únicos con recursos para producirlo reiteradamente son los canales pagos que, por otra parte, no tienen atados sus beneficios al éxito o fracaso de un producto particular. Es muy improbable que los suscriptores de Netflix se retiren masivamente del servicio porque detestaron su más reciente oferta. Más que éxitos, su modelo de negocios requiere un flujo permanente de novedades que mantengan activo el interés o la curiosidad de sus clientes. En consecuencia, puede ofrecer a los realizadores un nivel de libertad que no está disponible para los responsables de una película que debe recaudar 300 millones de dólares para recuperar la inversión. Lejos de ofrecer sólo aciertos y hasta se podría pensar que en gran parte como consecuencia del volumen de su oferta, los canales pagos están produciendo algunos de los ejemplos más osados y originales del fantástico y la ciencia ficción. Tal es el caso de Aniquilación, protagonizado por Natalie Portman , que Netflix estrena este lunes.

El fin de lo humano

Tessa Thompson en el film de Alex Garland
Tessa Thompson en el film de Alex Garland Fuente: Archivo

Este nuevo film, escrito y dirigido por Alex Garland (Ex Machina), está basado en el primer tomo de una trilogía de novelas (Annihilation, Authority y Acceptance, aun sin traducción al castellano) escritas por el norteamericano Jeff Vandermeer, novelista vinculado al "new weird", género fascinado con el horror biológico y la mutación. Tanto la novela como la película tienen un conjunto de referencias evidente y de alto pedigrí, a saber: el film Stalker de Andrej Tarkovsky y la serie de novelas apocalípticas ( El mundo sumergido, La sequía, El mundo de cristal) de JG Ballard.

Trailer de Ex Machina

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La influencia de la película de Tarkovsky es evidente porque ambas cuentan la misma historia: un evento cósmico no del todo aclarado, tal vez la caída de un meteorito, genera la creación de una zona de exclusión ("la zona" en Stalker, "Área X" aquí) en la que la leyes que regulan nuestra naturaleza ya no son aplicables. Al comienzo de la acción, un grupo de exploradores emprende un viaje a través de este lugar misterioso, acaso incomprensible, a fin de desentrañar el secreto que se encuentra en su centro. El texto que sirve de modelo a ambos es El corazón de las tinieblas, la fundacional novela de Joseph Conrad.

Escena de Aniquilación

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Producida en la Unión Sovietica a fines de los años setenta, la muy poética película de Tarkovsky fue leída en clave política y la "zona" prohibida fue vista como una representación metafórica ya sea del gulag al que eran enviados los presos políticos, de un espacio de resistencia opositora al régimen socialista o del mundo occidental que los soviéticos tenían vedado. El punto que separa la película de la proclama política es que ninguna de estas interpretaciones es definitiva y el significado de la zona no puede ser estabilizado. Es más, el film nunca confirma que, en efecto, suceda algo anómalo en ese lugar, cosa que, hasta el plano final, lo ubica en un terreno indeterminado, dentro y fuera del fantástico.

La principal diferencia con la película de Garland es que, aquí, no hay tal inestabilidad: está claro que estamos en el terreno de la ciencia ficción porque algo está produciendo alteraciones, mutaciones y recombinaciones inesperadas en la reserva genética de los vegetales, animales y humanos que se encuentran en el Área X. Del mismo modo, esta "zona" no presenta una indeterminación en su sentido: es una zona infectada, invadida, un terreno que a cada paso se vuelve más ajeno a lo humano. Las lecturas en otras claves (es Estados Unidos deshaciéndose por culpa de Donald Trump) parecen forzadas. Estas certezas y su sentido encapsulado no hacen que el viaje a través del lugar sea menos fascinante, o menos monstruoso.

Gina Rodriguez en Aniquilación
Gina Rodriguez en Aniquilación Fuente: Archivo

Aunque la influencia de Ballard está presente en el tema general de la novela y en algunos de sus escenarios, Garland hace de su película un homenaje explícito no solo porque buena parte transcurre en paisajes apocalípticos típicamente ballardianos como un gigantesco pantano o una playa cristalizada, sino porque las protagonistas (sin nombre en la novela: "la bióloga", "la antropóloga", "la psicóloga") en el film se llaman Ventress ( Jennifer Jason Leigh), Sheppard (Tuva Novotny) y Thorensen ( Gina Rodriguez), todos nombres de personajes del escritor.

Pero la cita excede el guiño snob porque, en efecto, este film se ubica en el mismo terreno que la obra de Ballard: su tema es la disolución de lo humano. En Ballard, suele suceder a través de un proceso de involución que devuelve a los protagonistas de sus textos a un estado primitivo, sin mediación de la cultura, dominado por el deseo o el inconsciente: el paisaje apocalíptico es una manifestación exterior de lo que sucede en el interior de los personajes. Aquí, somos testigos de un proceso de corrupción y mutación biológica que lleva a fracturar la barrera entre lo humano y lo no humano, es decir, entre lo humano y lo vegetal, lo animal o lo alienígena.

Trailer de la película Annihilation, protagonizada por Natalie Portman

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Preguntarse por el fin de la humanidad, por la anulación de los límites que definen a nuestra especie, es también preguntarse qué nos hace humanos. En un momento en que la inteligencia artificial o la clonación son una ocurrencia cotidiana es natural que la producción artística refleje estas preguntas. Cuando se libera de las ataduras de tener que complacer a un público imaginado con la mentalidad de un chico de seis años, la ciencia ficción suele ser el género que mejor refleja las ansiedades de su época. Hoy, la televisión es el medio que nos ofrece la producción más diversa del rubro. La nueva era dorada de la TV también está generando una nueva era dorada de la ciencia ficción.

Aniquilación ya se encuentra disponible en Netflix.

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