Gran Premio Latinoamericano: Maroñas trae gratos recuerdos e invita a soñar

Areco for Sale es una de las tres cartas argentinas en la carrera que se correrá a las 19.20, sobre 2000 metros
Areco for Sale es una de las tres cartas argentinas en la carrera que se correrá a las 19.20, sobre 2000 metros Crédito: Gentileza Maroñas
Carlos Delfino
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11 de marzo de 2018  

MONTEVIDEO.- El muro de los lamentos quedó atrás. Las grandes ausencias son parte de la anécdota que vestirá la historia del XXXIV Gran Premio Latinoamericano (G 1-2000m), que vuelve a Maroñas tras once años y tiene doce pretendientes de cuatro países. Carrera anual con sede itinerante, se corre por tercera vez en el principal hipódromo uruguayo y eso les genera buenos recuerdos a los argentinos, pues allí se logró el primer éxito como visitante, en 2006, con Latency. El sueño de replicarlo lo alimentan ahora tres caballos: Areco for Sale, Calcolatore y Roman Rosso. Hay otro criado en tierra bonaerense (Dixie Wave), pero corrió siempre en Perú y a esa hípica representa en la cita en la que el probable puntero (Fitzgerald) es un brasileño que se siente más charrúa que el mate.

Aquel trío conforma el lote que voló desde Buenos Aires el martes pasado y ha tenido una aclimatación sin quejas. "Roman Rosso estuvo tranquilo, vareando bien, sin problemas. No hay excusas", dijo Jorge Mayansky Neer, entrenador del potrillo que ganó el Nacional y no volvió a competir "porque pusimos la mira aquí desde aquel día". Tanto que a Wilson Moreyra, su jockey, no le importó perderse de montar en decenas de cotejos esta semana. "Carreras en la Argentina tengo siempre. Con el Latino no sabés cuándo volvés a tener una oportunidad. Era aprendiz y escuchaba las experiencias de quienes iban a correrlo, o veía todos los preparativos cuando se hicieron en Palermo o San Isidro. Es una gran vidriera y por eso vine con el caballo y estoy concentrado sólo en esta carrera", asegura el jinete, de 27 años, debutante en la Copa Libertadores del turf.

A Moreyra no lo seducen ni los otros cinco clásicos incluidos en el programa, entre ellos el que marcará la inauguración de la pista de césped en Maroñas (costó 3,5 millones de dólares), ni le ha interesado subirse a cualquier ejemplar para aprontarlo y descubrir secretos que pueda esconder una cancha en la que no ha corrido. Sólo se subió al suyo, cada mañana. "Tiende y parece que hubiera salido a caminar", sentencia, como para fortalecer la esperanza y quitarle fuerza a esos cuatro meses sin competencia que arrastra el alazán del stud La Primavera. Rodrigo Blanco, que se apilará en Calcolatore y ha corrido muy poco en los últimos meses, tuvo otro libreto y sí se subió a otros, para notar que la cancha "es pesada para nosotros". Gustavo Calvente llegará por la mañana tras haber delegado las tareas de mantenimiento de Areco for Sale en Franco, su hermano menor, que está entusiasmado como si fuera a ser él su jockey esta tarde, a las 19.20.

Por lo pronto, Franquito convive en el día a día con colegas ilustres. Jacinto Herrera y Edwin Talaverano, que se apilarán en El Entrerriano y Kodiak Boy, llegaron desde Perú y están entusiasmados con el Latino. Tanto como con dejar Lima a corto plazo y regresar a la Argentina. Y hoy volverá a su tierra Pablo Falero, contratado para apilarse en Dixie Wave, con el que se familiarizó el jueves en un viaje relámpago desde Buenos Aires. El Latino se corre por la gloria y medio millón de dólares, y ninguno se lo quiere perder.

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