Péter Eötvös: "Tres hermanas tiene un solo tema principal: la despedida"

Eötvös parte de la pieza teatral del Chéjov para crear un drama de alta eficacia
Eötvös parte de la pieza teatral del Chéjov para crear un drama de alta eficacia Crédito: Máximo Parpagnoli
El Teatro Colón abre su temporada lírica con la ópera del compositor húngaro, figura clave de la música contemporánea
Pablo Gianera
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12 de marzo de 2018  

La llamada "música contemporánea" no se define a golpe de obras maestras, sencillamente porque esa misma idea (la de obra maestra) contradice un principio de no repetición y de originalidad a ultranza. Sin embargo, existe un canon y piezas muy emblemáticas. Entre ellas hay que contar sin duda Tres hermanas, la ópera que el compositor y director húngaro Péter Eötvös estrenó en 1998, cuando tenía 53 años y estaba en plena madurez y posesión de su poderío artístico. En realidad, es doblemente representativa: lo es de su lenguaje y de su acercamiento a las posibilidades escénicas de la música. Desde muy temprano, hacia fines de la década de 1960, cuando estaba en el Stockhausen-Ensemble y luego en el Estudio Electrónicos de la Westdeutscher Rundfunk, Eötvös logró ablandar la rigurosidad de cuño matemática que todavía procedía de las últimas estribaciones del serialismo integral con una evidente sensibilidad escénica y una voluntad teatral.

El Teatro Colón abrirá mañana su temporada lírica con el título de Eötvös, en una función que es posible bajo el signo del programa Colón Contemporáneo y para la que el compositor vino especialmente a Buenos Aires, del mismo modo que en ese ciclo, durante el comprimido lapso de cinco años, estuvieron también Helmut Lachenmann, Salvatore Sciarrino, Steve Reich y Georg Friedrich Haas, todos nombres cruciales del panorama musical del último cuarto del siglo XX y de lo que va del XXI.

"El Teatro Colón programó Tres hermanas para el día exacto en que, hace 20 años, se estrenó en Lyon -explica Eötvös-. Pero hay más: también esta de Buenos Aires será la representación 120 de la ópera. De las trece diferentes producciones que se hicieron hasta ahora, falté solamente a dos. Le doy mucha importancia a ver todas las producciones".

-En Tres hermanas , usted recurre a formas muy distintas del canto. ¿En qué términos concibe la puesta en música de la palabra?

-Las partes vocales de mis óperas están escritas siguiendo técnicas de canto tradicionales. En el caso de Tres hermanas, hubo algunas producciones que fueron cantadas solamente por voces masculinas, con cuatro contratenores para los papeles femeninos. En la versión que se verá en el Colón, solamente el papel de Natacha estará a cargo de un contratenor. Lo que sí puedo decir además es que para mis diez óperas elegí idiomas distintos: ruso, francés, inglés, alemán, italiano? Mi primera ópera de cámara está en japonés. La diferencia evidente de las distintas lenguas le da a cada una de mis óperas un carácter único y propio. El idioma determina el tempo, el ritmo, el tipo de compás, el timbre, los acentos, y ofrecen una atmósfera cultural. Es muy importante para mí que el texto sea siempre perfectamente comprensible, igual que en el teatro. La ópera es para mí teatro.

-¿Por qué decidió romper y alterar la estructura temporal del drama de Chéjov?

-Cuando uno elige una pieza de teatro extensa como base para una ópera, se ve obligado a abreviar fuertemente el texto. Si se lo piensa en términos de duración neta, se puede usar para el libreto solamente un tercio del texto teatral. Yo conocía y admiraba el original de Chéjov, pero no quería para nada una historia familiar achatada. Era decisivo para mí mostrar de manera muy concreta el destino de cada personaje. Las tres secuencias (Irina, Andrei, Mascha) muestran respectivamente una forma triangular: el conflicto de elegir entre dos posibilidades. Para Irina, por ejemplo, ¿casarse con Tusenbach o Solioni? Por eso opté por mostrar las dos declaraciones de amor de los hombres una detrás de la otra, mientras que en la pieza de teatro de Chéjov están bastante separadas. Yo creo que mi ópera Tres hermanas tiene un solo tema principal: la despedida.

Crédito: Gentileza Teatro Colón

-Usted no dejó de componer ni siquiera en los períodos en los que se dedicó más fuertemente a la dirección orquestal. ¿En qué consiste la doble exigencia de ser compositor y director?

-Entiendo ambas funciones como las dos caras de una misma cosa. Un pintor, un escultor, no necesitan intérpretes: sus productos quedan a la vista sin mediaciones. Los dramaturgos y compositores deben poner primero por escrito sus ideas para que sean legibles y audibles. El compositor oye interiormente el sonido, y el director interpreta el sonido, realiza el sonido que el compositor concibió. El compositor debe tener el don del sonido y de la forma, mientras que la tarea del director demanda una aptitud para la comunicación.

-Las épocas de las grandes escuelas de composición parecen haberse terminado, y con ellas las de las técnicas dominantes, pero, ¿sigue usted alguna?

-Del mismo modo que un escultor, si trabaja con metal o con madera. Cada material demanda herramientas distintas, técnicas distintas, y persiguen efectos distintos.

-Permítame recordarle una frase que usted dijo alguna vez, hace bastante: "Mi música es una lenguaje plástico". ¿A qué se refería? ¿A un teatro de sonidos? ¿A una pintura sonora?

-Lo que me toca hacer, mi vocación, es transformar, diría incluso traducir, en sonido musical aquello que veo, que pienso, que siento, que oigo, ya sea una lengua o un ruido. No escribo música para mí, sino para los demás. Es una comunicación diferente, cierto, pero tan importante como la del lenguaje que hablamos todos los días. No concibo mis obras como objetos, sino como seres vivos que necesitan comunicación, diálogo.

-El compositor Gerardo Gandini solía decir que mejor que hablar de "música contemporánea" era hablar de "música nueva". ¿Tiene para usted sentido la denominación "contemporánea"?

-¡Por supuesto! En cada época la música fue contemporánea de algo y de alguien. La música señala siempre el momento, la época de su creación, y por eso nos alcanzan un par de compases para situar una pieza en la historia. Le confieso lo que pienso. Dentro de doscientos o trescientos años, se va a decir de la música que se escribe en nuestro días: "¡Ah, qué hermosa era la música de los siglos XX y XXI!".

Para agendar

Tres hermanas, ópera de Péter Eötvös

Dirección musical: Christian Schumann

Dirección de escena: Rubén Szuchmacher

Intérpretes: Jovita Vaskeviciute, Anna Lapkovskaja, Elvira Hasanagic, Luciano Garay, Marisú Pavón. Mañana, a las 20; viernes y martes 20, a las 20; domingo, a las 17. En el Teatro Colón, Libertad 621.

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