Natalia Lafourcade: "A los músicos de hoy nos toca volver a unir generaciones"

Lafourcade cantó el tema de Coco en los Oscar; su figura se agiganta como referente de la canción latina
Lafourcade cantó el tema de Coco en los Oscar; su figura se agiganta como referente de la canción latina Crédito: Iván Manjarrez
La cantante mexicana retoma el sendero de Violeta Parra, Chabuca Granda y Mercedes Sosa; en abril se presentará en el Teatro Gran Rex
Gabriel Plaza
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12 de marzo de 2018  

Los proyectos discográficos Mujer divina (Homenaje a Agustín Lara) y Hasta la raíz (que obtuvo un Grammy al mejor álbum de rock latino y cinco Grammy latinos) convirtieron a la artista pop Natalia Lafourcade en una referente contemporánea de la cultura mexicana. Sus últimos dos volúmenes de Musas: Un homenaje al folclore latinoamericano, junto a Los Macorinos (dúo de guitarras), no hicieron más que proyectarla como un nuevo ícono latino. No es casual que la joven artista, inspirada en la sabiduría de Chavela Vargas y Violeta Parra, recibió la invitación de los estudios Pixar para cantar en la ceremonia de los Oscar el tema "Remember Me" de Coco, ganadora del Oscar como mejor canción.

"Jamás me lo imaginé", contó la artista mexicana sorprendida por el impacto global que empieza a tener su música y que se refleja en la viralización que logra en plataformas como Spotify: "Tú sí sabes quererme", uno de los cortes del primero volumen de Musas, tuvo 22 millones de reproducciones. "Nunca imaginé que esta inquietud personal de buscar en mis raíces fuese universal. Pienso que así como yo estoy pasando por este proceso de reflexión y orgullo de mi identidad, somos muchos los que estamos en esa búsqueda".

En nuestro país, la ola del efecto Natalia Lafourcade y su aparición en los últimos Oscar se nota en el salto de escala. Durante su visita del año pasado, la artista mexicana realizó un concierto gratuito en el CCK y un show en La Trastienda. Ahora regresa a Buenos Aires más consolidada en nuestro medio, sumando dos recitales en el Teatro Gran Rex, el 26 y 27 de abril. La artista mexicana logró una empatía emocional con el público local, a partir de un lirismo pop y la mística de un repertorio que conecta con figuras totémicas como Mercedes Sosa, Violeta Parra, Atahualpa Yupanqui y Chavela Vargas.

"El acercamiento a este concepto vino de una inquietud personal que tenía que ver con crear a una artista de la cual me sintiera orgullosa. Una artista que fuera honesta y coherente con lo que piensa, siente y le gusta, para poder pararse y dar la cara en un escenario. Me di cuenta de que si iba a hacer esto tenía que ser con algo que me hiciera sentir real".

Natalia suena como una artista sabia y humilde cuando canta y habla. Tras el éxito de Hasta la raíz no perdió el eje y siguió profundizando su búsqueda. Para grabar el proyecto Musas se alejó del ruido de la industria pop y convocó a Los Macorinos (guitarristas de Chavela Vargas) en una casa donde grabaron los treinta temas de los dos volúmenes en directo, al calor del hogar. En esa atmósfera acústica creada por los legendarios guitarristas de Chavela Vargas, la cantante deja ver sus propias cicatrices de la vida y se funde en el sentimiento de esos boleros, rancheras, sones jarochos y otras piezas de antaño. El tránsito por esas canciones la transforman en una artista más cerca del olimpo de artistas como Chabuca Granda, Mercedes Sosa o Violeta Parra.

"Si pudiera en un segundo ver mi vida en veinte años hacia adelante me gustaría voltear y saber que pude hacer un camino a mi manera. Dentro de mi propia búsqueda y mi propio viaje en esto. Pero conectado con aspectos que todas estas artistas tuvieron en su momento. Son artistas que trascendieron y que marcaron algo importante. No solo a nivel musical, sino social, histórico y cultural también. No son artistas que solamente cantaban. Eso es lo que yo quiero hacer. Esa es mi búsqueda".

En ese ambiente acústico y atemporal, Natalia cruza versiones difícil de igualar como "La llorona", "Duerme negrito", "Alma mía", "Que he sacado con quererte" o "Tonada de la luna llena", con canciones propias como "Derecho de nacimiento" y "Danza de gardenias", que no desentonan y se ganan un lugar dentro de ese repertorio. "Quería romper la barrera entre los clásicos y la canción nueva. No sabía si lo iba a lograr. Pero quería intentar hacer un bolero, una ranchera, un tema que podía ser como un son cubano o hacer una cosa que coqueteé con el son jarocho, aunque sea una artista de pop. A veces uno por respeto piensa que no lo debería hacer, pero al final eso permite que seguidores míos conozcan artistas como Yupanqui, Violeta Parra o Margarita Lecouna. Entonces siento que vale la pena".

Los Macorinos fueron los cómplices perfectos desde el inicio del viaje y terminaron por legitimar el proyecto. "Cuando me empecé a interiorizar en estos autores que admiro busqué a Los Macorinos. De alguna manera estaban olvidados y quería hacer algo con ellos, traerlos de vuelta, porque era como traer de vuelta todo ese espíritu que tienen al haber vivido muchas cosas en el mundo de la música y tocando con artistas maravillosos".

-¿Cuándo dejaste de ser una artista pop para empezar a arrimarte a ese olimpo de mujeres como Chavela Vargas, Violeta Parra o Chabuca Granda sin dejar de ser contemporánea?

-Creo que una de las cosas que me regaló este proyecto fue el camino que me llevó y me conectó conmigo misma. Todo ese recorrido que me hizo decir: "Esta es la forma en que yo lo diría". Sin pretender nada y conectando con la emoción y el sentimiento de la canción. Creo que para mí fue realmente muy especial descubrir esos tesoros musicales y grabar esas canciones en vivo con Los Macorinos. La música tiene un espíritu propio. Y cuando uno se pone al servicio de la música y estás dispuesto a colaborar con eso es como que se va simplificando todo y se potencia también. Conectas con ese espíritu y esa fuerza. Hay vida dentro de esa música.

-¿Por qué necesitabas hacer un álbum que te ligue con esas raíces folclóricas?

-Siento que a los artistas de hoy en día nos toca volver a unir generaciones, porque solo de esa manera podríamos seguir rindiéndole tributo y memoria a todos esos grandes artistas que, conforme el tiempo pasa, se van quedando olvidados. Hoy en día todo va tan rápido y la tecnología nos está empujando a otro mundo. Un mundo que nos aleja de la mística, la magia y el espacio de la observación. Todos estos artistas registraron un aspecto de la humanidad muy importante. Con un sustento que no era vacío, que tenía un alma y un espíritu muy fuerte. Y eso es lo que pasaba con artistas como Mercedes Sosa, Violeta Parra, Víctor Jara. Realmente ellos tomaban la historia y la transformaban en música. Por eso conmovían a masas.

-¿Qué aprendiste de estos artistas?

-Aprendí que hoy en día tenemos muchas cosas a las que cantarle, porque están pasando muchas cosas en el mundo. La música tiene un poder brutal. Nos puede hacer bailar, reír, emocionar, pero la música es la posibilidad de llegar con un mensaje. Por ejemplo, conocer la obra de Simón Díaz cambió totalmente mi forma de escribir canciones, y al cantar Violeta Parra aprendí la humildad de conectar con lo simple y la fuerza de las palabras. Es una de mis musas que más amo. Cuando estoy en el escenario y vuelvo a cantar sus canciones es como si ella estuviera presente frente a mí con esa fuerza que tenía, mirándome y cuestionándome si estoy siendo honesta conmigo misma, si estoy siendo honesta con mis pasos y si estoy siendo una artista real.

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