Dos instituciones al servicio del país

Juan Alfredo Rempel
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12 de marzo de 2018  

La tragedia del submarino ARA San Juan, que tiene en vilo a todos los argentinos, colocó nuevamente en debate el rol que cabe reconocer a las Fuerzas Armadas. Así se sostiene, con escasa responsabilidad, que en nuestro país coexisten "dos Armadas" (la Armada propiamente dicha y la Prefectura Naval), lo que conllevaría superposición de funciones, dispendio de recursos y tantas otras imaginadas consecuencias. A ambas instituciones las convoca un espacio común donde cumplen sus funciones: el agua.

No se ignora que la defensa nacional, en el marco de la ley 23.554, define las misiones propias de las FF.AA., así como la ley 24.059 de seguridad interior lo hace en este otro sentido. Contundente diferenciación, patrimonio de no muchos ordenamientos jurídicos en otros Estados, lo que ubica al país en un lugar de avanzada organización legislativa.

Alcanza a la defensa nacional enfrentar eventuales agresiones de origen externo a través del uso de la fuerza en resguardo de la soberanía cuando se encuentren comprometidas la integridad territorial o la independencia política del país. De su lado, la seguridad interior es tarea a cargo de las fuerzas de seguridad y policiales de la Nación para resguardar la libertad, la vida, el patrimonio, el ejercicio de los derechos y garantías de sus habitantes y la plena vigencia de las instituciones de la República.

So pretexto de economizar, racionalizar recursos y adecuar funciones de ambas instituciones, resuenan de tanto en tanto cantos de sirenas dirigidos a depositar en oídos de las autoridades nacionales cuán beneficioso resultaría fusionarlas. La participación de las Fuerzas Armadas en acciones de seguridad interior está rigurosamente vedada a través de aquellas normas, con puntuales excepciones mediante las cuales el presidente de la Nación, en su condición de comandante en jefe, puede disponer su intervención; por ejemplo, en desastres naturales que requieran apoyo logístico con infraestructura, instalaciones o equipos, cuando así fuere necesario.

También se habla del "abandono" de los espacios soberanos en el extenso Mar Argentino, cercano a los tres millones de kilómetros cuadrados, librados a infractores extranjeros que depredan los recursos ictícolas. Desde hace largo tiempo, la Prefectura Naval Argentina aplica un permanente control y supervisión, donde claramente exhibe resultados satisfactorios, en contraposición con cualquier otro organismo.

Valga atender la particular naturaleza policial que alcanza al control y la preservación de la pesca en el Mar Argentino frente a incursiones de buques extranjeros infractores. La prudencia, la mesura, la gradualidad, la adecuación de medios y la preparación propios del funcionario policial auxiliar de la Justicia destacan sustanciales diferencias con la doctrina, el equipamiento, la preparación y la composición en la utilización de un buque de guerra con una tripulación habilitada para ejercer tareas claramente diferentes.

Bajo tales circunstancias, sucesos tan lamentables y angustiantes como el que ahora toca experimentar al país imponen, con legítima razón, reflexionar profundamente sobre el rol y el lugar que toca asignar a instituciones del Estado como las Fuerzas Armadas. Debate que no habilita su aprovechamiento, cual mero argumento de tribuna política, que aliente reformas como las aquí comentadas, incurriendo en desaciertos donde el remedio resulte peor que la enfermedad.

Prefecto general, abogado, exvicerrector del Instituto Universitario de Seguridad Marítima de la Prefectura Naval Argentina

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