San Lorenzo y Boca: mandar un defensor como N° 9, un recurso tan viejo como efectivo

Christian Leblebidjian
Matias Caruzzo encabeza el festejo del 1-1 de San Lorenzo a Huracán; el central terminó como un delantero más para buscar el empate
Matias Caruzzo encabeza el festejo del 1-1 de San Lorenzo a Huracán; el central terminó como un delantero más para buscar el empate Fuente: Archivo - Crédito: Daniel Jayo
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12 de marzo de 2018  

San Lorenzo no la pasaba bien ante Huracán. Jugaba mal, tenía empuje para revertir la derrota, pero sin ideas se le hacía complicado generar un peligro claro sobre el arco de Manuel García. Perdido por perdido, Claudio Biaggio (que ya había intentado torcer el rumbo con el ingreso de Romagnoli) mandó sobre el final a Matías Caruzzo como un centrodelantero más, como un tercer 9 junto con Blandi y Reniero, por más que alguno de ellos siempre buscaba tirarse atrás o ir por afuera. Y el gol del empate, a tres minutos del epílogo, llegó con un centro de Blandi -pasado- desde la izquierda y un cabezazo de Reniero entrando por el segundo palo (le ganó en el salto a Araujo). ¿Dónde estaba Caruzzo? Entre el primer palo y el punto penal, preocupando a Nervo, ya que Chimino y Matheu habían ido a la banda para intentar frenar a Blandi.

El recurso de mandar a un defensor como N° 9 es tan viejo como el fútbol, pero sigue siendo efectivo porque ese "hombre de más" termina sorprendiendo, arrastrando marcas o convirtiendo él mismo. Algo parecido sucedió con Leonardo Jara en su gol a Tigre. Guillermo Barros Schelotto reaccionó rápido ante el empate de Pérez Acuña y sumó como 9 bis a su lateral derecho, al polifuncional exEstudiantes que tiene condiciones para jugar en los cuatro puestos de la defensa, en cualquier lugar de la línea de volantes (menos de enganche, claro) y. ahora como 9. En el 2-1 de Boca se ve la lucidez de Barrios para buscar con un cambio de frente a Wanchope Ábila y es "el 9 que todos esperaban que le diera la victoria a Boca" quien en realidad terminó asistiendo al "9 ocasional" como Jara en el minuto 94.

No serán los primeros ni los últimos partidos que se resuelvan así. En 2014, Marcelo Gallardo mandó a la cancha a Germán Pezzella (por Carlos Sánchez) directamente para jugar de 9 y así le empató un clásico a Boca bajo un diluvio en el Monumental (1-1). Ese tanto llegó con un centro de Funes Mori desde la izquierda, otro central, ante un equipo xeneize que estaba con un jugador menos por la expulsión de Fernando Gago en el primer tiempo, pero ganaba 1-0 por el gol de Lisandro Magallán, de pelota parada.

Hasta Guardiola apeló a ese recurso mientras dirigía a Barcelona, con Piqué. Fue en la final del Mundial de Clubes de 2009. Desde las características individuales y el poderío colectivo que supo edificar Pep, también recurrió a mandar a un central de 9 ante la desesperación por igualar un partido. Fue en la final ganada al Estudiantes de Alejandro Sabella. Piqué le ganó en el salto a Cellay y Pedro anotó el 1-1 que llevó el encuentro al alargue.

El gol de Reniero a Huracán

El gol de Leonardo Jara a Tigre

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