Manchester City: cómo funciona la primera multinacional del fútbol

Cómo funciona la primera multinacional del fútbol
Cómo funciona la primera multinacional del fútbol Crédito: Manchester City oficial
Rodolfo Chisleanschi
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12 de marzo de 2018  

En el año 2005, Ferran Soriano viajó a Estados Unidos con un objetivo: montar una filial del Barcelona que jugase la liga norteamericana ("nos daban la franquicia gratis y la camiseta iba a ser blaugrana"), pero las internas políticas del club hicieron naufragar la operación. Sin embargo, la idea siguió dando vueltas en la cabeza y acabó fraguando en el City Football Club, una multinacional integrada por el Manchester City inglés, el New York City estadounidense, el Melbourne City australiano, el Yokohama Marinos de Japón, el Girona de España y el Torque de Uruguay, que además tiene acuerdos de colaboración con el NAC Breda holandés y el Atlético Venezuela de Caracas, y varias academias distribuidas por el mundo.

-A partir de lo que está haciendo el City, ¿puede pensarse que el futuro del fútbol pasa por las grandes corporaciones?

-No lo creo -responde Soriano-. Puede ser que otros hagan algo parecido pero la dimensión siempre será pequeña. Hay 200 ligas de fútbol en el mundo y nosotros estamos en seis. Es poco. Sí me imagino un futuro donde haya relaciones y alianzas entre clubes, sobre todo si se encuentran en lugares distantes. Hay una norma que impide que equipos del mismo dueño participen en una misma competición, es una limitación razonable para que no pueda haber grupos con 50 clubes de fútbol.

Cómo funciona la primera multinacional del fútbol
Cómo funciona la primera multinacional del fútbol Crédito: Manchester City oficial

-Otro efecto es el aumento de las diferencias entre un puñado de clubes cada vez más grandes y el resto. Parece un concepto elitista que de alguna manera desprecia a los equipos medios y pequeños.

-Estoy de acuerdo, pero veámoslo desde el otro lado. Que haya tanto dinero en el fútbol también se debe a los equipos grandes, porque son el motor que arrastra a los de atrás. El fútbol necesita de todos, pero hay que ir con cuidado. Es tan malo que los de adelante corran mucho y dejen afuera a los demás, como que ocurra al revés. En países donde las normas favorecen de manera exagerada el balance competitivo y no se permite que el equipo con más seguidores gaste más dinero, se limita el crecimiento. En Alemania alguno se quejará de que gane siempre el Bayern Munich, pero la mayoría dirá que el Bayern hizo crecer las audiencias de televisión de la Bundesliga en el mundo y eso ha sido muy positivo para todos.

-¿Qué pasará cuando el fútbol, integrado de lleno en la industria del entretenimiento, aumente más su poder y su capacidad económica? ¿Hasta dónde los clubes seguirán aceptando las normas de la FIFA?

-Esto es un balance, y el que existe actualmente entre los clubes y las federaciones es correcto. Las raíces del fútbol están en la gente que lo juega en sus equipos de barrio, de pueblos y ciudades, y si volcáramos todo al comercio correríamos el riesgo de perder ese contacto. Tendríamos un producto mejor comercializado pero desconectado de la calle, y es ese fútbol, el de las ligas locales, el que ha llevado al negocio al lugar donde está.

-¿Es lo que ustedes llaman "glocalización"?

-Algo así. Lo que intentamos es ser globales y locales. El Manchester City, los grandes equipos españoles o el Bayern Munich son marcas globales, sus partidos se ven en el mundo entero. Nosotros estamos intentando ofrecer las dos cosas. Hace un par de veranos llevamos al Manchester City a Australia, jugamos un par de partidos, salimos en la televisión local, vendimos camisetas..., estuvimos una semana, nos fuimos y no sabemos cuándo vamos a volver. Pero tenemos ahí el Melbourne City, que juega la liga todas las semanas. A nuestros aficionados le damos la posibilidad de seguir por la tele a uno de los mejores equipos del mundo y directamente en la cancha a otro local, más cercano y que representa a su ciudad.

Agüero y Otamendi, sangre argentina en un club multinacional
Agüero y Otamendi, sangre argentina en un club multinacional Crédito: Manchester City oficial

-Melbourne, Torque, New York City son clubes de reciente fundación, y el Girona es centenario pero pequeño. ¿Por qué no hay entidades de tamaño medio o grande en la lista?

-Hasta ahora no se nos ha ocurrido ir a buscar un club con 50 o 100 años de historia porque pensamos que es difícil aceptar que llegue alguien de afuera a invertir. Pero esto puede cambiar en el futuro y quizás algún día convenzamos a un club con mucha historia de que tener un socio global que le aporta conocimientos y recursos le resulta beneficioso.

-¿Qué les llamó la atención en el Torque?

-En Uruguay, más que el negocio, que es pequeño, nos atrae la cuestión futbolística. En Europa todos miramos a Sudamérica porque es donde hay más talento, pero no es fácil llevarse a jugadores jóvenes. Lo que queremos hacer con el Torque es traer nuestro método de entrenamiento a Uruguay en lugar de trasladar los chicos allá. Queremos ver si somos capaces de generar talento directamente aquí.

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