Gestionan el traslado al país del cordobés condenado a muerte en los EE.UU.

Víctor Saldaño
Víctor Saldaño Fuente: Archivo
La madre y el abogado de Víctor Saldaño se reunieron con la Cancillería para que lleve adelante la solicitud; requerirán su internación en un hospital neuropsiquiátrico estatal
Gabriela Origlia
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12 de marzo de 2018  

CÓRDOBA.- La Cancillería analiza pedir al gobierno de los Estados Unidos y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que el cordobés Víctor Saldaño, que lleva 21 años en el "corredor de la muerte" en Texas, sea trasladado a un neuropsiquiátrico argentino. La madre del condenado, Lidia Guerrero, y su abogado, Juan Carlos Vega, cursaron la solicitud al ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Faurie.

"Es la manera en que Saldaño puede cumplir con la decisión de fondo de la Comisión hasta tanto Estados Unidos decida ponerlo en libertad y reparar los daños causados, cumpliendo lo ordenado por ese organismo", explicó Vega a LA NACION. En el planteo -que, si prosperara, sentaría un precedente internacional- colaboraron juristas de varios países.

Para el abogado, el caso "pone en juego el respeto al orden jurídico internacional" por parte de los Estados Unidos, como también "la discriminación por raza, nacionalidad y religión que impregna su sistema judicial, que es el más garantista del mundo, pero que no es igual para todos".

El 25 de noviembre de 1995, Saldaño y su amigo mexicano Jorge Chávez, borrachos, entraron en un negocio en las afueras de Dallas y encañonaron al vendedor Paul King; luego lo llevaron a un bosque, donde fue encontrado el cuerpo.

En 1996 el cordobés fue condenado a pena de muerte y Chávez, a perpetua; la sentencia fue revocada por la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos en 2000 por "vicios racistas". Luego, Texas sancionó la llamada "ley Saldaño", que prohíbe invocar cuestiones de raza en los procesos penales. Pero en 2005 otro tribunal lo sentenció por segunda vez a la pena capital.

Saldaño, que está en la Unidad Allan Polunsky, de Texas, insiste en que si no puede salir del "corredor de la muerte", prefiere que lo maten. Así se lo dijo en noviembre pasado a su madre.

El abogado Vega plantea que de los 2500 condenados a muerte que hay en Estados Unidos, Saldaño es el único que tiene una "sentencia de jurisdicción supranacional americana, la CIDH", que condena al país. "Declara que los juicios y las sentencias son nulos por discriminación de raza y nacionalidad".

La madre de Saldaño denunció a Estados Unidos en agosto de 1998 por "violación" de la Declaración Americana de los Derechos Humanos bajo el argumento de que el juicio y la sentencia de muerte estaban "impregnados de racismo".

"Sitio de tortura"

Hace dos años, la CIDH emitió un "informe de fondo" en el que declaró la "responsabilidad" de Estados Unidos en "plurales violaciones de las garantías judiciales de defensa" de Saldaño en los dos juicios. Definió el "corredor de la muerte" como un "sitio técnico de tortura" y ordenó sacar de allí al cordobés de inmediato. Ante la inacción frente a sus sentencias, la Corte Interamericana generó dos reportes más en los mismos términos.

"Nunca se cumplieron estas decisiones -señala Vega a LA NACION-. Saldaño continúa en el ?corredor de la muerte'. Decimos que eso es un equivalente a Guantánamo en el sistema judicial americano".

En ese contexto, en una reunión con Faurie y el equipo de Derechos Humanos de la Cancillería, el mes pasado, se planteó que la Argentina pida formalmente el traslado de Saldaño a un hospital neuropsiquiátrico del Estado.

"Llevamos 20 años de lucha en absoluta soledad -coinciden la madre de Saldaño y su abogado-. Ni el gobierno kirchnerista ni el macrista ni el de Córdoba nos acompañaron. Solo la Cancillería, con un aporte humanitario. El papa Francisco nos recibió dos veces en audiencias privadas y su apoyo fue expreso, a tal punto que le planteó el caso a [Barak] Obama".

Saldaño está medicado. Su madre, que lo ve una vez al año, contó a LA NACION que "muchas veces se ?desconecta' de las conversaciones" y que lo ve "muy deteriorado" porque en ocasiones rechaza bañarse y cortarse el pelo. En función de las opiniones médicas, la "degradación mental" que sufre es irreversible. Ya varias veces pidió que no se intentara frenar más su ejecución.

La CIDH cuestionó que en el segundo juicio, en 2008, se mencionara la pérdida de salud mental a la hora de determinar la futura peligrosidad de Saldaño. "Fue el resultado de los más de ocho años que ya llevaba alojado en el pabellón de condenados a muerte, en condiciones crueles e infames", concluyó.

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