Pomigliano D´Arco: voto protesta y desolación en el epicentro de la rebelión política italiana

Uno de los populosos barrios de la ciudad cercana al Vesubio
Uno de los populosos barrios de la ciudad cercana al Vesubio Fuente: LA NACION - Crédito: Elisabetta Piqué
Es la ciudad donde nació Luigi Di Maio, el joven candidato del Movimiento Cinco Estrellas que puede convertirse en el próximo primer ministro italiano; allí el M5E obtuvo el 65% de los votos. Retrato de una zona conocida por su belleza, pero signada por el desempleo y el abandono
Elisabetta Piqué
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12 de marzo de 2018  

POMIGLIANO D'ARCO. Las raíces de la apabullante victoria del populista Movimiento Cinco Estrellas (M5E) en las elecciones del 4 de marzo, o lo que muchos ya bautizaron "la gran rebelión del sur", pueden encontrarse en esta ciudad de casi 40.000 almas. Se levanta a los pies del monte Somma, pegado al volcán Vesubio, en la gris periferia de Nápoles, y fue antaño bastión de la izquierda.

También fue parte del más importante polo industrial del denominado Mezzogiorno de Italia. El M5E obtuvo en esta localidad, durante los recientes comicios, el 65% de los votos. Hasta ahora, los partidos de centroizquierda y centroderecha siempre se habían alternado en el poder en Pomigliano d'Arco.

Fuente: LA NACION

Ese triunfo se repitió en todo el sur de Italia, como un tsunami que arrasó con los partidos tradicionales, hasta alcanzar en algunas localidades picos del 75%. Una tierra conocida por su belleza, sol, mar, cultura y hospitalidad, que hoy está signada por el abandono, la desocupación, el trabajo en negro, la mafia, la corrupción y el clientelismo.

"La gente se hartó de la centroderecha y la centroizquierda, que al final roban entre ellos y no hacen nada. La gente no llega a fin de mes y nos matan con los impuestos", dice Nicola, que trabaja de guardian en Avio Aereo, una fábrica que produce turbinas para aviones que, como muchas otras de esta zona, se vio afectada por los cambios económicos de la globalización. El descontento de los obreros por su peor situación laboral explica en parte el éxito del M5E en esta parte de Italia, que históricamente se siente postergada en comparación al Norte.

"Esta fábrica era parte de Finmeccanica [coloso industrial estatal italiano] y hace cinco años fue adquirida por General Electric", afirma a LA NACION Nicola, de 52 años y padre de dos hijas.

"Acá trabajan 1100 personas y puedo asegurarle que el 90% votó por el M5E por desesperación, soñando un cambio", agrega, hablando desde su garita en la entrada del complejo.

Pomigliano d'Arco dista de Nápoles solo 12 kilómetros, en dirección al este. Para llegar hasta ella se necesitan 20 minutos en tren, a bordo de la línea Circumvesuviana, que rodea el volcán Vesubio con vagones destartalados, llenos de grafitis.

La estación de la línea Circumvesuviana
La estación de la línea Circumvesuviana Crédito: Elisabetta Piqué

El paisaje es una mezcla de fábricas, campitos cultivados, humildes casas y monoblocks en cuyas ventanas se cuelga la ropa a secar. Las escaleras mecánicas y los carteles electrónicos de las estaciones, rotos desde hace tiempo, hablan de desidia, decadencia y abandono.

El mismo abandono que parece sentir la gente de este rincón de Italia, que decidió votar en masa por su hoy ciudadano ilustre: "Giggino" o "el hijo de Paola y Antonio"; es decir, Luigi Di Maio, el líder del M5E que sueña con convertirse en el primer ministro más joven de Europa.

"Giggino", que nació aquí hace 31 años, sacó apenas 57 votos en las elecciones municipales de 2010. En una virtual revancha, Di Maio conquistó el 4 de marzo pasado casi 11 millones de votos en toda Italia. El M5E obtuvo el 32% de los consensos y se convirtió en el partido más votado de la península, triplicando el número de parlamentarios del movimiento antisistema creado por el cómico Beppe Grillo, que supo captar como nadie el malestar social, la rabia, la bronca contra la "casta política", corrupta y alejada de los problemas de la gente.

En Pomigliano d'Arco, ciudad que a la hora de la siesta suele quedar vacía, aún saltan a la vista los afiches electorales y algún que otro globo amarillo -el color que identifica al M5E que quedó de los festejos que hubo después del triunfo de los "grillini".

En Pomigliano d´Arco abundan las viviendas humildes y algunos monoblocks
En Pomigliano d´Arco abundan las viviendas humildes y algunos monoblocks Fuente: LA NACION - Crédito: Elisabetta Piqué

"El M5E es el único movimiento que de verdad podría hacer cosas en mi favor", sostiene Felicia Frattino, 19 años, un arito en la nariz, que está buscando trabajo. Su amiga Aurora Di Vivo, que también busca empleo, se abstuvo (como el 27% del electorado) porque ninguna propuesta le pareció buena. "Pero mi mamá votó por el M5E", apunta.

Giacomo Gentile, licenciado en Ciencias del Ambiente de 37 años, que trabaja de bombero en la cercana localidad de Afragola, casado y padre de dos hijos chiquitos, de tres años y de 3 meses, apostó por Di Maio como última opción. "Centroderecha y centroizquierda ya tuvieron su oportunidad y nunca hicieron nada. Había que darle una oportunidad al M5E", dice. "Di Maio nos inspira confianza", agrega Rita, su mujer.

El 4 de marzo el mapa de Italia donde nadie ganó con los números necesarios como para formar gobierno quedó partido en dos. El norte rico, en manos de una centroderecha xenófoba y antieuropeísta, que prometió un un impuesto único que reemplazaría el sistema progresivo actual. Y el crónicamente retrasado sur, que votó en masa por Di Maio, enfant prodige de Pomigliano d'Arco, que en su campaña prometió asistencialismo, con el llamado reddito di cittadinanza, una renta básica de ciudadanía de unos 780 euros por mes.

"Acá una empleada con buen inglés y computación gana entre 300 y 400 euros por mes, por supuesto en negro. La gente ya no saldría a trabajar si llegara el reddito di cittadinanza", comenta Salvatore Anatrella, jubilado de 74 años que votó a la centroderecha de un viejo conocido, Silvio Berlusconi, "porque tiene más experiencia de gobierno y es más confiable". Con el 37% de los votos, la centroderecha fue la coalición más votada de Italia, en elecciones marcadas por el boom de la xenófoba Liga Norte, que superó a Forza Italia.

"Votar al M5E es un salto al vacío, por eso no lo voté. Di Maio es demasiado joven, ni siquiera terminó una carrera, y lo de la renta básica de ciudadanía es una promesa totalmente irrealizable en Italia, uno de los países más endeudados del mundo. Acá todos votaron al M5E para protestar, como si se tratara de un bote salvavidas, pero si se los deja gobernar cuatro meses se destruyen solos", pronostica Salvatore, exempleado comunal que cuenta que su hija Luisa, de 50 años, abandonó Pomigliano d'Arco y se mudó a vivir a Vicenza, en el norte del país. "Ella votó a la Liga Norte", apunta.

La iglesia principal de la modesta localidad que queda a solo 12 kilómetros de Nápoles
La iglesia principal de la modesta localidad que queda a solo 12 kilómetros de Nápoles Crédito: Elisabetta Piqué

Su amigo Luigi Purcaro, exempleado de tranvía, también jubilado, de 66 años, sale también a retrucar que la " lat tax prometida por la centroderecha es irrealizable. Y revela que él también integra esa aplastante mayoría que decidió votar por primera vez por el M5E, por simple exasperación.

"Tengo un hijo de 26, Ivan, que desde hace dos años trabaja en una empresa textil con contratos precarios. No tiene ninguna seguridad. ¿Cómo hacen estos ragazzi para casarse y para procrear? ¡Resulta claro que no habrá más nacimientos en Italia si uno no puede darles de comer a sus hijos!", comenta Luigi, instalado en una de las placitas de esta ciudad que posee un centro histórico interesante, con casas bajas, algunas de estilo racionalista, mussoliniano, y altarcitos dedicados al padre Pío.

"Tengo dos hijos Ciro, de 30, y Giovanna, de 33, que no trabajan y viven en casa conmigo. Mi hija está casada y su marido tampoco trabaja, y sobreviven gracias a mí porque soy generoso", se suma a la conversación Vincenzo Selvaggio, otro jubilado que confiesa que votó "por fidelidad" al Partido Democrático (PD), de centroizquierda, que sufrió una derrota histórica. "Pero el PD nos dejó solos", admite, moviendo la cabeza de un lado a otro, sin pausa.

"Di Maio fue como un ancla para nosotros. Necesitamos un cambio. Tienen que ayudar al ciudadano, que es la materia prima, a que tenga estabilidad económica, oportunidades de no ser solo asesinado con impuestos, sino de poder también gastar su dinero", dice por su parte Nunzia Panico, dueña de un negocio de lencería, de 39 años, que también fue parte de la gran rebelión del sur.

"Vendemos solo marcas italianas, nada chino, y tenemos que hacer muchísimos sacrificios", agrega esta mujer, madre de tres hijas de 10, 9 y 4 años, que, dice, espera que no tengan que irse de Pomigliano d'Arco cuando crezcan para realizarse en otra latitud. Es el fantasma del dramático éxodo de jóvenes sin oportunidades que sufre toda esta parte de Italia de manera recurrente.

"Creo en Di Maio, pero hay que darle tiempo. Algo seguramente hará por nosotros; él es joven. ¿Por qué no debería hacer algo por su país?", se pregunta Nunzia, con gesto de preocupación. "Si yo fuera él, gobernaría mi país para salvarlo".

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