Una estructura de los Báez para mover millones sin dejar rastro

Paz Rodríguez Niell
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12 de marzo de 2018  • 15:58

La Justicia sospecha que las oficinas de Puerto Madero de SGI, la financiera conocida como "La Rosadita", eran la base de operaciones de una estructura pensada para lavar dinero vinculado a Lázaro Báez y para mover cientos de miles de euros y de dólares sin dejar rastros.

Las revelaciones que acaban de llegar de Suiza confirman lo que los investigadores creían desde hacía tiempo: Báez estaba al principio y al final de la cadena. Sus cuatro hijos son los únicos beneficiarios de cinco cuentas pertenecientes a tres sociedades constituidas en Panamá -que también los tienen a ellos cuatro como beneficiarios finales- por donde pasó dinero que los investigadores consideran probado que venía de la corrupción. Así surge de la información a la que accedió la nacion de fuentes oficiales.

¿Qué tienen que ver con todo esto Carlos Tevez , Gabriel Heinze y Valneg SRL (sociedad que habría cobrado por partidos benéficos de Lionel Messi )? No está claro.

Lo que se sabe -y solo pudo conocerse después de que la Corte suiza fallara por liberar la información- es que a una de esas cuentas que hoy se sabe que eran de los Báez, entró dinero desde cuentas a nombre de los futbolistas. En un resumen de cuenta entregado por el banco Lombard Odier, entre 67 movimientos, hay uno con los 550.000 dólares transferidos desde la cuenta de Carlos Alberto Tevez, otro con los 180.000 desde la de Gabriel Iván Heinze y dos desde una cuenta de Mandatos Valneg SRL.

También se sabe que no era la primera vez que el mundo de fútbol movía dinero dentro de estructuras ligadas a los Báez. A una cuenta a nombre de SGI Argentina SA ya le habían transferido dinero el club español Almería y dos futbolistas argentinos que jugaban en esa institución. Esos fueron todos movimientos chicos; cinco de ellos, de 2500 euros.

Según Leonardo Fariña, que declaró como arrepentido en este caso, SGI ofrecía una alternativa a circular con bolsos llenos de dinero. Sacaba fondos a través de las llamadas cuentas "puente", de los créditos "back to back" y de "acercar puntas" -es decir, interesados en traer o sacar dinero negro-, mediante casas de cambio, sociedades de bolsa y cuevas de la City porteña.

En una declaración judicial en la que dio detalles de cómo -según él- trabajaban, Fariña citó un ejemplo: "Hay un grupo de chinos a quienes conoce Goff Dávila, que transfirieron US$ 500.000 compensando cables. La transacción se hizo en Marlin Group, que está en la calle Florida. Ese día estábamos Maximiliano Goff, yo y el suegro de Maxi. Nosotros les dimos US$ 500.000 en la mano y los chinos transfirieron ahí mismo desde la computadora la plata en una cuenta radicada en España, en el banco Sabadell".

Fariña dijo además que la compra de SGI tenía entre sus objetivos "hacer contado con liquidación y transferir fondos al exterior por medio de compra de títulos". También, hacer descuento por cheque propio, técnicamente a costo cero. Fariña dijo que Austral Construcciones, la principal empresa de Báez, emitía para esto un cheque, lo tomaba luego SGI, esta lo descontaba y le entregaba "circulante líquido" a Austral con un cheque respaldado por su propia empresa. "En realidad es lo mismo, es un círculo", dijo entonces Fariña.

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