¿Será Buenos Aires 2018 el primer escenario histórico para los eSports?

Marcelo Gantman
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12 de marzo de 2018  • 23:59

La organización de Buenos Aires 2018 tiene un espacio reservado en el Parque Tecnópolis por si el Comité Olímpico Internacional llega a tomar la decisión política de darle la bienvenida a los eSports. El encuadre que se les daría a las competencias de videojuegos sería el rico programa cultural que acompaña a los Juegos Olímpicos de la Juventud y que en este caso recibirá el nombre de Buenos Aires Celebra. El coqueteo del movimiento olímpico con los eSports podría tener su primer beso en Villa Martelli. Pero por el momento, hay que ser contundentes en algo: los eSports están fuera de Buenos Aires 2018.

No es novedad que el COI intenta conectar con las nuevas generaciones yendo hacia donde las nuevas generaciones están. La inclusión de deportes urbanos y de acción en el programa olímpico responde a esa premisa: la tradición de los deportes centenarios hoy pesa lo mismo que las disciplinas que aseguran adrenalina instantánea. La salida de Olympic Channel, plataforma lanzada en la clausura de Rio 2016, fue el mensaje mediático del COI para situarse en la nueva escena: contenidos divertidos, creados y reenviados por youtubers, ya sin la rigidez guardiana de los propietarios de derechos de TV, que todavía desconfían de la flexibilidad de las redes sociales. Atender el fenómeno de los eSports, con una audiencia cautiva de millones de jugadores y espectadores globales, era el paso siguiente. Pero no todo es tan lineal: los Juegos Olímpicos parecen precisar más a los eSports que los "gamers" a los señores de los anillos.

Los analistas de tendencias coinciden en señalar que para 2021, los eSports generarán más de 1.600 millones de dólares en ganancias globales, contra los 130 millones de dólares que producían en 2012. Las marcas les dedican cada año más presupuesto, ocupan un espacio creciente en las señales deportivas, las competencias se multiplican en las plataformas de streaming y ningún actor del "viejo mundo físico" parece ser necesario para validar el fenómeno.

Pero el COI sabe que su audiencia del futuro habita en ese entramado de pantallas, consolas y controles inalámbricos. La última comprobación de eso fue la final mundial del League of Legends (LOL) disputada en noviembre pasado en el Nido de Pájaro, en Pekín, el mismo lugar en el que en 2008 Usain Bolt comenzó a recolectar medallas olímpicas. Coca Cola es una de las marcas que creó una división exclusiva dedicada a las competencias de los videojuegos y es patrocinador histórico de los Juegos Olímpicos. Intel, otro de los "partners" del COI, se encargó de montar una competencia de eSports en modo exhibición en la previa de los Juegos de Invierno de Pyeongchang 2018. Solo se trata de unir A con B.

Es por eso que los miembros del COI, cada vez que aparecen en público, reciben la consulta sobre qué piensan hacer con los eSports. Es una pregunta que adoran escuchar, más allá de que no hay una postura única en el movimiento olímpico acerca de qué hacer con los campeonatos de videojuegos. Quieren a su público, pero no quieren sus contenidos violentos. Sí al FIFA 18 y un no rotundo al Counter Strike.

"¿La arquería no es violenta? ¿Las pruebas de tiro no lo son también? ¿Y qué hay del boxeo? No seamos hipócritas..", plantea desafiante el británico Paul Chaloner, considerado el comentarista más afamado de la industria de los eSports, en declaraciones al Daily Mail. Chaloner es la voz creíble del mundo gamer que no ve a los Juegos Olímpicos como una pantalla superior para acceder.

La presencia consolidada de los eSports en la escena olímpica depende de una decisión política del COI. Presentarlos en los Juegos Olímpicos de la Juventud luciría más natural. Encapsularlos en las actividades culturales tiene su lógica. A la duda de si los eSports son realmente un deporte, si la respuesta fuera positiva, le seguirían otras preguntas: ¿Cuál es la entidad que lo gobierna? ¿Cuáles son sus reglas? ¿Con quién se acordaría el protocolo que marca la Agencia Mundial Antidopaje? El COI se relaciona con los Comités Olímpicos Nacionales y con las Federaciones Internacionales. Esos son sus lazos. El mundo de los eSports tiene múltiples actores, los campeonatos florecen en todas partes, es tanto virtual como real. Nadie manda del todo. Esa también es la razón de un éxito que todavía es invisible para el planeta de los adultos. Por eso el COI no encuentra todavía el artefacto adecuado para conectar con esa constelación.

Otra de las posibilidades es que los eSports lleguen a Buenos Aires de la mano del acuerdo de cooperación que el COI firmó en febrero con la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), para promover el manejo seguro en las carreteras. Thomas Bach le ofreció a Jean Todt el apoyo del olimpismo a esa campaña, con la participación de atletas como Yohan Blake y Rafa Nadal, además de la difusión de ese mensaje en todos los soportes comunicacionales del COI. En ese marco, la FIA podría bajar a Buenos Aires 2018 con videojuegos de carreras de autos.

Tecnópolis será sede del futsal, del tenis de mesa y del bádminton. Enorme como es, dejó espacio disponible por si los eSports se suman a la familia olímpica. Tal vez la visita técnica de enviados del COI de esta semana observe, incluso, la altura del techo de Tecnópolis. Porque otra posibilidad es resolver todo con otras carreras. Algunos de los 1.200 drones que se usaron en Pyeongchang 2018 podrían levantar vuelo en Villa Martelli. En ese caso, las reglas sí están escritas: las carreras de drones deben ser bajo techo.

Tecnópolis sería sede de los eSports en Buenos Aires 2018

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