La previa del Boca-River: Ubaldo Fillol y Navarro Montoya recuerdan sus experiencias en el superclásico

Los ex arqueros se juntaron ayer en el Café Tortoni
Los ex arqueros se juntaron ayer en el Café Tortoni
Olivia Díaz Ugalde
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13 de marzo de 2018  • 07:59

A días de la segunda final histórica de la Supercopa Argentina , que tiene como único campeón a Boca en 1976, Ubaldo Fillol y Carlos Fernando Navarro Montoya hablaron de sus experiencias debajo de los tres palos de los clubes más grandes del país: Boca y River . Sin sacarle importancia al partido de este miércoles, ambos arqueros bajaron los decibles de la previa, rememoraron sus épocas como jugadores y describieron cómo fue su larga experiencia en este tipo de encuentros. La escala de prioridades, la relativización de los hechos, los valores que se intentan transmitir a través del juego, fueron algunos de los temas que recorrieron en un mano a mano con LA NACION, en un encuentro en el Café Tortoni organizado por el Banco Ciudad.

Por un lado, el protagonista de la única final jugada por esta copa. El arquero de River que sufrió aquél gol de Suñé "El gol fantasma"como se llegó a conocer, que fue ejecutado desde un tiro libre, sin la presencia de la barrera. Por el otro, el jugador de Boca que debutó en un clásico el 18 de septiembre de 1988, en el Monumental. Quien además fue la figura en la eliminación del conjunto millonario en la Supercopa de 1994 al atajarle el recordado penal a Sergio Berti. Desde las dos veredas, con años de experiencia en clásicos, Fillol y Navarro Montoya, invitan al disfrute y la reflexión.

Ubaldo Fillol y Carlos Navarro Montoya nos cuentan cuál es el partido que más recuerdan

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-¿Qué recuerdo quedan de la única final de la Supercopa del 76?

- Fillol: Cuando uno toma una decisión en la vida te puede ir bien o mal, pero lo importante es que uno pueda dormir tranquilo. Y esa final no pasa de un partido de fútbol. Que lo perdimos, y no vamos a buscar culpables. En esa final di todo, la dignidad, la entereza y si alcanzó, alcanzó y si no, no. No matamos a nadie, no se arruinó mi carrera. Lo defendimos con mucha dignidad. Eso fue todo, no hay lugar para el odio ni para el arrepentimiento deportivo. En cualquier gol, en cualquier pelota, yo me quería matar cuando me hacían el gol. ¡Me quería suicidar! Y cuando vi la pelota entrar del tiro libre de Suñé, me quería matar como en cualquier gol que me hacían.

-¿Y en la Supercopa del 94? Qué recuerdos quedan de esa eliminación a River?

- Navarro Montoya: Me tocó la fortuna de tapar el último penal y fue una alegría enorme difícil de describir. Pero creo que los jugadores soñamos con ser la figura del partido porque atrás de eso está todo el sacrificio, el esfuerzo hecho en los entrenamientos, en la carrera. Por eso el placer es inconmensurable, es una alegría enorme y es inolvidable. Son pocos este tipo de partidos y yo me siento afortunado, un agradecido por haber formado parte de este grupo selecto de jugadores que pudo disputar un clásico y en mi caso haber jugado tantos.

Los ex arqueros se juntaron ayer en el Café Tortoni
Los ex arqueros se juntaron ayer en el Café Tortoni

-¿Cómo vivían la previa a un clásico?

-Fillol: Con mucha intensidad y adrenalina, pero no pasaba de ahí. Siempre soñábamos con hacer un partido brillante, que la gente tenga su beneficio, que no deje de ser una fiesta y ese es el aporte que teníamos nosotros, el mensaje que dábamos. Y no había nada raro, era la rivalidad que había entre Boca y River, y no pasaba de ahí. Yo viví en otra época. Ahora hay mucha incidencia en ese tipo de mensajes, en aquella época era sumamente importante el grupo, el jugador estaba mucho más tiempo en el club entonces crecía el líder en el grupo, iba madurando. Ahora no pasa eso, pasa que crecen afuera, tienen poco tiempo de convivencia entonces el mensaje previo, el camino, lo tiene que dar otro. Por eso hay asistentes sociales, departamento de psicología en los clubes para dar ese apoyo, que antes era genuino.

-Navarro Montoya: En mi caso lo vivía con mucha naturalidad. Las previas son mucho más naturales de lo que se cree. Esperaba con mucha ansiedad ese momento, porque uno se entrenó toda la semana para ese momento culmine. Porque es un partido icónico, referencial, y el futbolista se debe sentir un privilegiado. Pero no hay que dejar de tomarlo como un partido de fútbol, y no es más que eso. Siempre con la importancia con la que se debe asumir, pero sin dejar de tomarlo como tal.

-¿Cómo se sentían las presiones en su época durante la previa de los clásicos?

-Fillol: Antes todo estaba encuadrado en el partido de fútbol y la sociedad no estaba tan contaminada. Después, con el tiempo, si se fue poniendo todo mas difícil. Nadie pensaba que se iba a llegar a este punto donde solo está la hinchada local en un partido. Eso en mi época era impensado. En Mendoza van a estar las dos hinchadas pero la AFA no se anima a dejarlo para que sea también durante el torneo, y seguro no pase a mayores. Sería un triunfo para la sociedad que vuelvan ambos hinchadas y sin inconvenientes.

-¿Este mundo que se crea alrededor de los jugadores, es una presión extra para el jugador?

-Navarro Montoya: No creo en la presión sino en las obligaciones y las responsabilidades. Un jugador no nace con este partido sino que es todo un proceso que viene haciendo, esfuerzos para ocupar un lugar de privilegio. Creo que antes lo esencial era el partido y ahora lo periférico, el contexto es más importante. Y esta es una deformación que le hace mal al juego y a los protagonistas. Tenemos que volver a entender y comprender que lo importante es el espectáculo con sus protagonistas, junto con las hinchadas que también forman parte. Si volvemos a entender eso, vamos a apreciar el futbol desde el hecho cultural que es este.

-¿Cómo llegan los equipos? Qué tienen por perder y por ganar cada uno?

-Navarro Montoya: Lo que tienen por perder es la final de la Supercopa. Nada más. Creo que cuando uno pierde este tipo de partidos hay heridas, consecuencias, pero que tienen que ver con el partido y no van más allá. Vamos a vivir un espectáculo que en 90 minutos nadie sabe lo que puede pasar, y eso es lo lindo del futbol.

-Fillol: Hoy el jugador analiza y piensa todo mucho, porque sabe las consecuencias son duras y lo pueden perturbar todo una vida. Yo jugué el clásico en el 76 y perdimos y pasaron 40 años, y no pasó nada. Por eso que no les agarre esa ansiedad, esa prisa, que trate de revertir ese momento histórico (Boca le ganó1-0), sin ningún tipo de agresividad.

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