Para los empresarios hubo un reproche, pero la tensión se calmó

La lista de planteos no varió, pero admiten que "son los problemas que genera la transición"
Francisco Jueguen
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13 de marzo de 2018  

La situación de las economías regionales, las crecientes importaciones en algunos sectores, el costo argentino y la competitividad, y la escasez de financiamiento. Esos fueron los reclamos que la Unión Industrial Argentina (UIA) planteó el 29 de agosto pasado. Con algunas latas de tomates o prendas de ropa importada más, la enumeración es la misma que la que impulsó la entidad fabril días atrás, en el comunicado de la primera reunión de junta directiva del año, y que encendió una mecha impensada. Es claro: no cambiaron los pedidos empresariales, sino la forma del Gobierno de procesarlos y absorberlos frente a la opinión pública.

La bisagra -contaron fuentes de los ministerios de Hacienda y de Producción- fue el "retiro espiritual" que el Presidente ofició en Chapadmalal. Allí, Mauricio Macri pidió a primeras y segundas líneas de su equipo defender el modelo económico.

"Hay que dejar de llorar", avivó el fuego y la furia el ministro de Producción, Francisco Cabrera, luego de la primera reunión de la UIA del año. A pesar de la aparente bronca oficial, días después Macri llamaba a Donald Trump para intentar una exención al aumento de los aranceles del acero y el aluminio que ingresan en Estados Unidos, medida que afecta a empresas como Techint y Aluar, firmas que son el corazón de la entidad fabril. Techint es además asesora del Gobierno en el Consejo de la Producción. Son síntomas de que existe una molestia por servicios oficiales prestados y no reconocidos (sobre todo si observan los canales abiertos por la cantidad de exdirectivos de la UIA en el Ministerio de Producción), pero que esa molestia es solo superficial y hasta fue políticamente exacerbada.

"Si fue un tema político, quizá se les fue un poco la mano", analizaba ayer un importante industrial. Incluso el mismo Miguel Acevedo entendía ayer -luego del encuentro en la Casa Rosada- que uno de los problemas entre las partes había tenido que ver con la interpelación pública de los industriales a lo que el propio Macri calificó como "el crecimiento invisible".

"El Gobierno siente que no apoyamos como tendríamos que apoyar", dijo el presidente de la UIA y directivo de Aceitera General Deheza (AGD) a LA NACION. La idea de que los empresarios se quejan, por ejemplo, del alto costo logístico frente al Gobierno, pero que no apoyaron al Ejecutivo en su pulseada con el camionero Hugo Moyano en la movilización de fines de febrero era una figura que ayer resonaba fuerte.

"Notamos que no tenemos la sintonía que tendríamos que tener", escucharon los industriales de sus anfitriones, el jefe de Gabinete, Marcos Peña; Cabrera; el secretario de Asuntos Institucionales de la Secretaría de Asuntos Estratégicos, Matías García Oliver, y el subsecretario de Industria y execonomista de Adimra, Fernando Grasso.

Otra revelación de que el problema fueron los "trapitos al sol" se puede ver en la salida que la UIA y el Gobierno encontraron ayer al conflicto: profundizar las mesas sectoriales. Más reuniones privadas para debatir los problemas de la economía y menos críticas en los medios.

"¿Es para nosotros?", bromeó uno de los tres industriales que ayer estuvieron en la Casa Rosada más de una hora cuando vieron la explanada llena de granaderos. Se trataba de un homenaje a la presidenta de la República de Croacia, Kolinda Grabar-Kitarovic, que ayer fue recibida por Macri. Fue por eso que el Presidente no visitó a Acevedo, Luis Betnaza (Techint) y Daniel Funes de Rioja (Copal) en el despacho de la Jefatura de Gabinete donde se hizo la reunión.

"¿Trajiste las carilinas?", le enrostraron medio en broma, medio en serio, al presidente de la UIA, según bromeó el mismo Acevedo luego de la reunión con Cabrera y Peña, cuando el clima ya se había descomprimido. Si bien hubo algunos temas puntuales, como el tomate (importaciones), el azúcar (contribuciones patronales) y los movimientos del impuesto a los ingresos brutos tras la reforma impositiva, el foco estuvo puesto en ajustar el diálogo. "Son los problemas que genera la transición", minimizó un industrial, que finalmente describió la reunión como "positiva".

Niegan que los empresarios no quieran exportar

El empresario Horacio Losovitz, expresidente de la Asociación de Fábricas de Automóviles, advirtió que, según el Indec, en 2017 se importaron en el rubro vehículos por US$ 13.195 millones, casi el 20% de todas las importaciones del país, lo que representó un crecimiento del 36% respecto del año anterior y del 58% frente a 2015. En igual capítulo las exportaciones durante 2017 fueron de US$5772 millones, poco más del 43% de lo importado. "Esta cifra fue cercana al 50% de lo que se exportó en 2015", dijo, al rebatir al presidente de Fiat, Cristiano Rattazzi, quien había señalado que "muchos empresarios no quieren prepararse para exportar".

"Me pareció oportuno decirlo, en momentos en que muchos empresarios enfrentan con dificultad la ola de importaciones y trabas para exportar y el Gobierno se empeña en ayudar a resolverlas con los limitados elementos de que dispone", dijo.

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