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Un nuevo caso consolida a las redes sociales como el arma contra la violencia de género

El intercambio en Facebook que detonó las denuncias
El intercambio en Facebook que detonó las denuncias
Evangelina Himitian
Soledad Vallejos
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15 de marzo de 2018  • 17:24

Empezó como algo pequeño, como un comentario sobre el 8M, en una publicación en un muro de Facebook. Pero, en cuestión de horas las réplicas se expandieron a todas las redes e hicieron que estallara un escándalo de denuncias por acoso sexual y maltrato laboral, que involucró a Marcelo Altuna, uno de los socios y director de Personally, una de las agencias de relaciones públicas más importantes del país, al frente de cuentas como Nike, Starbucks, Arcor, Volkswagen, Newsan, entre otros. Consultado por LA NACIÓN, Altuna negó de manera rotunda que haya existido "a la largo de estos 20 años dedicado a la dirección de Personally, cualquier situación inapropiada de índole sexual".

La metodología de la denuncia se está convirtiendo en un clásico. Las redes sociales funcionan como caja de resonancia para denunciar situaciones de abuso y ya son un símbolo de época, en la que el reclamo por la igualdad de género y la "sororidad" corrieron la barrera de lo socialmente aceptable. Las redes sociales le aportan a las denuncias individuales una resonancia colectiva, de una fuerza imposible de detener. La condena social llega inevitablemente después del escrache cibernético. Tal como ocurrió con el músico Gustavo Cordera, tras sus polémicas declaraciones o en Hollywood, con el productor Harvey Weinstein.

"El 70% de las víctimas de abuso y violación, más allá de la causa judicial, lleva adelante un escrache vía redes sociales -explicó el abogado Andrés Bonicalzi, representante legal de la red Víctimas de Violencia cuando se dieron a conocer a través de Facebook los testimonios de víctimas de abuso de los músicos José Miguel del Pópolo y Cristian Aldana-. Los delitos sexuales tienden a no denunciarse. Por eso, cualquier vía que encuentre la víctima para hacerlo es bienvenida. Y dado el rol protagónico que Facebook o YouTube ocupan en la vida de los niños y adolescentes, es razonable que utilicen las redes para esto también."

En el caso de Altuna, unas 50 mujeres se sumaron para contar su mala experiencia y denunciaron haber sido acosadas al trabajar en la consultora. Al igual que ocurrió en Estados Unidos con el #MeToo y en el país con las denuncias contra el actor Juan Darthes o el conductor Ari Paluch, un mensaje en las redes desató una escalada de denuncias que terminó con la decisión de la agencia de apartar temporariamente a Altuna del cargo y de abrir una investigación interna.

Además, algunas de las firmas multinacionales que formaban parte de su cartera de clientes, tomaron la decisión de desvincularse. Es el caso de Dow Chemical, líder de productos químicos. El Consejo Profesional de Relaciones Públicas de la República Argentina emitió un comunicado en el que repudió "cualquier práctica que dentro del ámbito laboral tenga vinculación con la discriminación, el acoso, el maltrato o el abuso de poder", aunque no se refirió específicamente al caso.

Un mensaje que desató la polémica

Todo comenzó cuando la mujer de Altuna y directora general de Activaciones, en Personally, Andrea Canónica, publicó en su muro de Facebook un mensaje por el Día Internacional de la Mujer, con el hashtag #8M: "No me banco el machismo, pero tampoco el feminismo de moda". Guadalupe Alvarez, una ex empleada de la agencia le contestó: "El feminismo no es una moda, Andrea, es un movimiento que lucha por tus derechos y para proteger a mujeres de tipos como tu marido, basta de careteadas".

Ese mismo día, Alvarez publicó en su propio muro su experiencia: "Me tocó a los 20 años trabajar en una consultora de prensa y enterarme que uno de sus dueños, alguien con mucho poder dentro del rubro y con mucha llegada a periodistas, se dedicaba a maltratar a las ejecutivas de cuenta que respondían a él, subestimar su laburo, acosarlas, querer apretarse asistentes en los pasillos, revolcarse con cuanta pudiera abusando de su poder (.). Ojala logremos que les de vergüenza hablar a todos esos soretes, incluso a sus esposas que deciden mirar al costado y hablar de feminismo de moda".

Ese fue el desencadenante de una catarata de cientos de mensajes, muchos de ellos de personas de renombre en el rubro de las relaciones públicas, que relataban haber sufrido malos tratos, gritos, denigración, humillaciones y situaciones de acoso sexual, como arrinconamientos en los pasillos. Más de 260 personas comentaron la publicación, entre ellas, más de 50 mujeres que denunciaron haber sido acosadas.

LA NACION se comunicó con Marcelo Altuna, que también eligió las redes sociales como vía para hacer su descargo. En un extenso texto publicado en su perfil privado de Facebook, Altuna respondió: "Niego terminante la existencia a la largo de estos 20 años dedicado a la dirección de Personally de cualquier situación inapropiada de índole sexual, sobre la que no existe ningún tipo de denuncia. Por lo que los actuales dichos o insinuaciones al respecto configuran una calumnia o una injuria que requerirá su debida reparación. En relación con los aspectos citados respecto a mi trato, con el equipo de trabajo he sido autocritico desde el primer instante de estos cuestionamientos y he pedido sinceras y formales disculpas. Respecto a la cuestión de genero con la que se me intenta vincular es absolutamente falso. En todos estos años la agencia ha estado conformada por un porcentaje mayoritario de mujeres, característica propia de la industria, mis socias son mujeres, la mayoría de las directoras de la agencia han sido y son mujeres. Es en la misma agencia y ámbito laboral donde hace 12 años me enamore de quien es hoy mi esposa, compañera y madre de nuestra hija."

Mujeres que lo padecieron

"Empecé a trabajar en Personally con 20 años y lamentablemente tuve que ser testigo desde muy temprana edad del maltrato, la violencia y el acoso de Marcelo hacia muchas de nosotras. Porque deseo que esto no siga ocurriendo, dejo este mensaje y espero que muchas más colegas se sumen en esta denuncia", publicó Vicky Campetella, la gerenta regional de comunicaciones de Google.

"Creo que el 8M fue muy fuerte y cambió la forma en que se escuchan estas denuncias. Cuando conté lo que me había pasado, en 2015 y nadie me dio bolilla. Ahora, cuando publicás algo así en una red social, abrís la chance de que otras mujeres a las que les pasó lo mismo puedan contarlo. Y ese grito se vuelve imparable. El 8M nos dio otra resonancia", apunta Adelina Masó, otra de las RR.PP., que denunciaron a Altuna.

"Estuve nueve meses, entre junio de 2014 y febrero de 2015. En mi primera entrevista con Marcelo Altuna, me preguntó tres veces si estaba de novia. No lo estaba, pero ya me habían hecho algunas advertencias por lo que le contesté las tres veces que sí. Me habían dicho, que Altuna o te quiere levantar o te maltrata. A mí me maltrataba. Un día tuvimos una reunión que terminó a los gritos. Me fui a mi escritorio y a los 15 minutos me llamó por otra reunión con otro cliente. También terminó a los gritos. Me rompió una presentación y la revoleó por los aires. Me fui como pude, directo al consultorio de mi psicóloga que me dijo 'Vos ahí no volvés'". Y no volví más", detalla Masó. Son sólo dos de los 50 testimonios que se publicaron en los últimos días.

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