Del "ATR" al "yaqui": 20 términos para entender el lenguaje de la generación Z

Los que vinieron después de los millennials se las traen con palabras viejas con significados nuevos y siglas que parecen códigos secretos
Los que vinieron después de los millennials se las traen con palabras viejas con significados nuevos y siglas que parecen códigos secretos Crédito: Shutterstock
Cecilia Acuña
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13 de marzo de 2018  • 18:53

Los escuchamos hablar y parecieran de un país lejano, uno que utiliza un idioma diferente casi de signos, un dialecto incomprensible para los mayores, al menos, de veinticinco años. Yo tengo cuarenta así que directamente no entiendo nada de lo que hablan. Random, me la doy en la pera, gede, ATR, UPD y otros términos acuñados por los adolescentes de la generación Z, los que al fin vienen a amenazar al imperio millennial. En ellos, en los Z, tenemos puestas todas nuestras esperanzas.

No se trata de un fenómeno nuevo ni exclusivo de estas últimas generaciones -lo único que falta es que los millennials se lo atribuyan como propio, como algo que apareció con ellos- sino que todas fuimos creando nuevos términos y distintas acepciones para palabras viejas. En los noventa, por ejemplo, "qué torre" fue un hit, referido a que algo es aburrido y te torra, es decir, te duerme. El sustantivo torre viene, a su vez, del verbo torrar que significa dormir y que se atribuyó cuando los errantes de la Buenos Aires del siglo XIX se iban a dormir a unos caños de marca A.Torrant, un cuento hoy descartado ( no existió ese empresario, y el término, al parecer, es napolitano) . Mis padres y su generación de boomers solían decir me voy a torrar o mejor aún "este muchacho es un atorrante". Ni hablar de los X de los ochenta cuando en cambio de pedir la hora decían "tirame las agujas". O de las transformaciones de besar en chapar, apretar y transar -"una palabra que suena bastante turbia" de acuerdo con mi sobrino de veinte años-.

Una cuestión de pertenencia

Los términos adolescentes de hoy también tienen su etimología. "Si bien hay un depósito más o menos intocable del idioma, existe un gran dinamismo para crear palabras y expresiones encadenadas, para cambiar el significado de otras o traer viejas en desuso para combinarlas con prefijos y sufijos. Los grupos juveniles tienen una gran vitalidad para la creación de su propio lecto", asegura Marita Grillo, doctora en comunicación y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral.

En esta aparición de nuevos términos y usos influyen distintos factores. De acuerdo con el doctor Javier González, decano de la Facultad de Filosofía y Letras (UCA) e investigador del CONICET en el área de Filología Hispánica, se trata de un fenómeno cronolectal, es decir, propio de una franja etaria, y también sociolectal, que se refiere más a una clase sociocultural. "La suma y la combinación de la pertenencia y la exclusión -agrega González- determinan la identidad mediante la que cada grupo desea definirse y ser identificado."

Al ser un dialecto tan exclusivo es difícil penetrar en él y entenderlo salvo que una se atreva a preguntar. De lo contrario, tal como señala la doctora Grillo "cuando los padres usamos mal esas palabras, los chicos se ríen de nosotros. Un día mi hija de quince años me dijo que yo la estaba descansando. Por el contexto entendí que me estaba diciendo que la molestaba, que me estaba burlando. Al día siguiente, les pregunté a mis alumnos universitarios si esa era la acepción de descansar entre ellos y me lo confirmaron. No es una palabra nueva, pero los chicos le estaban dando un nuevo alcance, impensado para mí".

Un dialecto temporario

Uno de los interrogantes en torno a este tema es cómo se generan o quiénes las generan; por ejemplo, estoy convencida de que mis hermanas y yo inventamos y popularizamos "torre", aunque sé que se trata de un análisis sesgado. En general, los orígenes resultan difusos. La especialista de la Austral explica que hoy pueden venir de youtubers, de canciones, de memes, de redes sociales o del uso de la tecnología -clavar el visto es un clásico popularizado-, aunque pueden identificarse diversos mecanismos: crean expresiones -ah re-; cambian acepciones -como en descansar-; usan prefijos -re que no ha perdido la vitalidad a lo largo del tiempo-; sufijos o truncamientos -yaqui por ya quisieras-; derivaciones -ranciovich por rancio; colocaciones -va como piña-; y abreviaciones como las siglas UPD -último primer día- o ATR -a todo ritmo en reemplazo de hoy salimos y la rompemos-."

Algunas de estas nuevas palabras tienden a desaparecer mientras que otras resisten el tiempo y se convierten en parte del idioma. Es el caso, para poner un ejemplo de, "a todo trapo" que viene del mundo de los veleros y que es como decir a toda vela: "la música está a todo trapo", que puede sonar anticuado pero que se entiende perfectamente. Otro término que sí ha quedado en el olvido es "un toco" que significa un montón pero que hoy no se entendería demasiado: "tenés un toco de plata". Ah, y un clásico que entendemos todos: "ponete las pilas".

"Lo propio de las variantes cronolectales es que, en caso de perdurar, vayan mutando su identificación con edades cada vez más avanzadas. Una palabra que nació como marca etaria juvenil, a medida que pasa el tiempo, puede sufrir dos suertes: 1) que pase de moda y desaparezca, cuando los jóvenes que la gestaron se hacen adultos y la abandonan; 2) que perdure en el uso por parte de esos mismos jóvenes devenidos adultos", concluye González.

Glosario generación Z

  • "Al borde del ACV pero siempre ATR". Cansado pero con todas las pilas para salir.
  • "Aqueni". Ah qué nivel para contar algo bizarro. "Llegué a Retiro y me compré un pancho. ahqueni el hambre."
  • "ATR". Significa A todo ritmo. Reemplaza "hoy se sale fuerte" de hace un par de años o también "hoy rompemos la noche".
  • "Chapar". Besar. Esta es una palabra que regresó hace unos años del ostracismo. "¿Y qué pasó?. Me lo chapé."
  • "Dato". Respuesta para cuando alguien dice algo que no tiene interés. "Primero me levanté y me puse a hacer la cama viste que a ..". "Dato".
  • "Del anillo". Cuando estás de novio/a. "Julieta está re cortada. Qué le pasa. Está del anillo."
  • "Descansar". Tomar el pelo, burlarse, tomar al otro por ingenuo. Se suele utilizar con los padres. "Mamá me estás re descansando."
  • "Frienzone". Zona de la amistad. Quedar en la friendzone si la chica o el chico tenía otras intenciones amerita un tiempo de tristeza. Nadie quiere quedar en la friendzone cuando el/la te gusta. "Me quiero matar. Me dijo que me consideraba su amigo, que conmigo estaba tranquila. Quedé atrapado en la friendzone para siempre."
  • "Gede". Viene de hediondo, pero se usa como insoportable, denso. Se aplica a las personas, sobre todo a los padres. "¿Adónde vas? ¿Con quién? ¿A qué hora volvés?" "Qué gede, papá."
  • "Hoy me la doy en la pera". Salir dispuesto a volcar, a terminar la noche en el piso. "No me importa nada, hoy me la doy en la pera."
  • "Lit". Literal. "Lo que te conté fue así tal cual. Lit."
  • "Manzana". De otros tiempos regresa manzana como sinónimo de obvio o de "chocolate por la noticia". "Es mi cumpleaños, ¿salimos?". "No, manzana."
  • "Previa". Convertida en sustantivo, la palabra ya es famosa por el nuevo sentido adquirido durante los últimos años. "Hacemos la previa en lo de Juan y después salimos ATR."
  • "Random". Adjetivo que se aplica a algo aleatorio que no tiene mucha importancia. "Estoy saliendo con un pibe pero es una relación random."
  • "Tincho y Milipili". Designa a chicos y chicas snobs, con la última tecnología y ropa de marca que, en general, viven en Recoleta o Zona Norte. Juegan al rugby y al hockey.
  • "Turbio". Algo sospechoso, oscuro. "¿Qué te pareció el novio de XXX?". "Me cayó mal, muy turbio."
  • "Tirar por la ventana". Parecía irrescatable pero volvió. Se refiere a lo mismo a proponerse divertirse mucho. "Esta noche en mi cumpleaños tiramos la casa por la ventana."
  • "UPD". Siglas para denominar al último primer día de clases de los chicos de quinto año que hacen la previa sin dormir y llegan así al colegio. "Esta noche nos la damos en la pera y así llegamos al UPD."
  • "Va como piña". Queda perfecto. Es otra rescatada del pasado. "Este fiesta va como piña."
  • "Yaqui". Ya quisieras en el sentido de negar, evitar o ignorar el deseo o pedido ajeno. "¿Me podrás hacer ese favor?" "Yaqui".

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