Papelera San Andrés de Giles fue elegida "Pyme del año" por La Nación y HSBC

Todos los ganadores del premio Pyme del año de La Nación y HSBC
Todos los ganadores del premio Pyme del año de La Nación y HSBC
Olivia Goldschmidt
(0)
13 de marzo de 2018  • 20:47

Bajo la consigna "premiar a las chicas que piensan en grande", LA NACION y el banco HSBC premiaron hoy a las pymes del año, en un evento que se llevó a cabo en la Redacción y al que asistieron 150 personas entre los finalistas, representantes del banco y referentes de la redacción del diario.

Se analizaron 200 casos que fueron preseleccionados por el equipo periodístico del diario, que tuvieron en consideración varias categorías para elegir a las pequeñas y medianas compañías más relevantes del año. El jurado estuvo compuesto por el reconocido publicista Carlos Pérez, el número uno de la agencia BBDO; Patricia Bindi, directora de la Banca de Empresas de HSBC; Silvia Torres Carbonell, directora ejecutiva del centro de entrepreneurship del IAE; y José Del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION.

Bajo la conducción de Del Río y la periodista Carla Quiroga, a las 17.30 horas comenzó el evento. En el escenario se presentó a los 18 finalistas de seis categorías y se entrevistó a los ganadores.

Antes de dar comienzo a los premios, el CEO de HSBC, Gabriel Martino, dio su visión acerca de la importancia de las pymes para el país: "Lo que tenemos que lograr es que haya una cantidad de pymes que generen empleo, se inserten al mundo y miren al globo como un todo. Por mi trabajo, viajo por el interior a ver las distintas compañías y hay muchas que no son conocidas, que compiten con los grandes, exportan y cuya tecnología está a la altura de cualquiera del exterior".

Además explicó que el rol de los bancos globales es "ayudar a que salgan al mundo y poder darles herramientas para crecer, como incluirlas en el mercado de capitales".

Todas las categorías

La primera categoría fue la de innovación y los finalistas fueron Vaca valiente, Guapaletas y Papelera San Andrés de Giles, que resultó la ganadora. Se trata de una empresa familiar y nacional con treinta años de trayectoria en el país, se especializan en la producción y transformación de papel para uso doméstico. Vende sus productos a firmas de consumo masivo reconocidas, como P&G y Kimberley-Clark, pero también cuenta con marcas propias como Felpita, Sweety y Carta Bella. Hace dos años fue ganadora en Bruselas del premio internacional de papel y celulosa (PPI Awards) por su innovación tecnológica.

José Del Rio (LA NACION), Gabriel Martino (HSBC), Máximo Gagliardi (Papelera San Andrés de Giles), Patricia Bindi (HSBC) y Andrés Gagliardi (Papelera San Andrés de Giles)
José Del Rio (LA NACION), Gabriel Martino (HSBC), Máximo Gagliardi (Papelera San Andrés de Giles), Patricia Bindi (HSBC) y Andrés Gagliardi (Papelera San Andrés de Giles) Crédito: Fabián Malavolta

Ignacio Federico, editor de economía de LA NACION, realizó una entrevista con Máximo Gagliardi, dueño de la firma. "Innovar es ofrecerle al público alternativas distintas y no machacar sobre lo conocido. Nuestra empresa siempre se planteó como una pyme, nunca vamos a ser líderes, porque competimos contra empresas internacionales enormes. Y el intento de mejorar siempre nos lleva por el único camino que queda: la innovación", definió emocionados el emprendedor.

Además, recordó que el sector del tissue es de capital intensivo. "sin el foco puesto a la inversión no hay manera de sobrevivir. Somos benchmark en el sector, nos ven un poco como el modelo aunque seamos chicos", explicó.

Además, Papelera San Andrés de Giles fue la ganadora del oro final por ser un ejemplo de las empresas chicas que piensan en grande y con su empuje desarrollan el futuro del país.

Máximo Gagliardi levanta el premio que Papelera San Andrés de Giles ganó en la categoría "Innovación"
Máximo Gagliardi levanta el premio que Papelera San Andrés de Giles ganó en la categoría "Innovación" Crédito: Fabián Malavolta

La segunda categoría fue la de tecnología, donde los finalistas fueron IguanaFix, Belatrix y VeriTran. El ganador de esta terna fue VeriTran, y Guillermo Tomoyose, referente de tecnología del diario, entrevistó al vencedor.

Con respecto a qué fue lo que distinguió a su empresa desde un primer momento, Marcelo González, CEO de la firma, dijo: "Fuimos de los primeros en pensar que las transacciones tenían que pasar por aplicaciones y no por SMS. A través de Red Link llegamos a veinte bancos a nivel local y luego nos expandimos regionalmente, desembarcando en México como primer destino".

Hoy la firma tiene el 40% del mercado mexicano. "Una de las ventajas es que somos hijos de la crisis de 2002 y sabemos que hay que pensar productos económicos, para que el usuario final consuma pocos datos, ya que el costo de las comunicaciones era muy alta", contó. Gracias a eso, lograron crear modelos que se adaptaron rápido a todo América Latina.

En la categoría "Tecnología" el vencedor fue VeriTran y su CEO, Marcelo González, recibió el galardón
En la categoría "Tecnología" el vencedor fue VeriTran y su CEO, Marcelo González, recibió el galardón Crédito: Fabián Malavolta

Triple impacto

La tercera categoría fue la de sustentabilidad, que buscó premiar a aquellos que ponen el medio ambiente en el foco de su negocio y logran dejar una huella positiva en su entorno. Los finalistas fueron Diaser, Iatasa y Xinca. La ganadora fue Diaser, una organización de origen puntano que nació en 1968, fundada por Efraín Szuchet, un inmigrante polaco. Se dedica al trabajo de los recursos naturales con negocios diversificados desde la agroindustria, los biocombustibles y los paneles solares. Comenzó como una tradicional empresa de campo, con cultivos, hacienda y leche, luego procesaron sus recursos para hacer barritas de cereales, y hoy hacen biocombustibles y están construyendo un parque de energía solar fotovoltaica.

"La cuestión es ver que es lo que realmente necesita el país. En este momento son renovables, hay que buscar cuestiones aptas a dar trabajo y sustentabilidad a todo los que nos rodean. Reinvertir todo lo que se puede para seguir adelante", dijo Szuchet en diálogo con Quiroga.

Gervasio Marques Peña, gerente Comercial de LA NACION (derecha), entregó el premio a Efraín Szuchet, de Diaser, vencedor en la categoría "Sustentabilidad"
Gervasio Marques Peña, gerente Comercial de LA NACION (derecha), entregó el premio a Efraín Szuchet, de Diaser, vencedor en la categoría "Sustentabilidad" Crédito: Fabián Malavolta

Continuó la categoría de "empresa familiar con proyección" con la intención de resaltar a quienes logran sostener los lazos familiares dentro del ambiente profesional. Los finalistas fueron Patagonia Berries, Frigorífico Gorina y el grupo Saporiti. Alfredo Sainz, editor del suplemento Comunidad de Negocios, entrevistó al ganador, Carlos Riusech, de Frigorífico Gorina. Es el mayor exportador de carne vacuna del país, pertenece a la familia argentina Riusech y emplea a 800 personas. El principal destino de exportación es China, ya que concentra el 45% de los envíos de la carne local.

El abuelo del propietario actual era carnicero y su hijo continuó el oficio, expandiéndose hasta alcanzar una cadena de carnicerías. El gran despegue se dio cuando, en 1999, sus dos nietos compraron una planta industrial. Hoy cuentan con una fábrica de 8 hectáreas y están basados en la ciudad de La Pata. Gorina tiene una capacidad de faena de 28.000 cabezas mensuales, es decir, siete millones de kilos de media res. El último año exportó cerca de 29.000 toneladas, una participación que representa alrededor del 14% del total del país.

"Nuestro foco ahora está en empujar por la apertura de nuevos mercados como el americano, el convenio entre la Unión Europea y el Mercosur y los nuevos protocolos con China. Hoy tenemos solo un protocolo con China que nos permite congelada y estamos ampliando a carne con hueso y carne enfriada", dijo Riusech.

Gabriel Martino, CEO de HSBC (izquierda), hizo entrega del premio a Carlos Riusech, de Frigorífico Gorina, ganador de la categoría "Empresa familiar con proyección"
Gabriel Martino, CEO de HSBC (izquierda), hizo entrega del premio a Carlos Riusech, de Frigorífico Gorina, ganador de la categoría "Empresa familiar con proyección" Crédito: Fabián Malavolta

Mundo conectado

En la categoría "Conectividad" se buscó premiar a quienes trabajan por un mundo mas unido, con lazos mas fuertes y buscan romper las barreras que separan a las personas. Los finalistas fueron Satellogic, Silkey y Domaine Bousquet. Sofía Terrile, periodista del diario, entrevistó al ganador, Gerardo Richarte, cofundador de Satellogic.

Satellogic es una empresa que desde Argentina llegó a Silicon Valley y ahora quiere conquistar el espacio para optimizar los recursos a escala global. Se propone entender qué está sucediendo en el mundo a través de información en tiempo real, que obtiene mediante los nanosatélites que produce y lanza al espacio. Creada y conducida en el 2010, la empresa captura datos geográficos con pequeños satélites de alta resolución y bajo costo, que cuentan con nombres que apelan a la argentinidad como "Fresco y Batata" o "Milanesat".

No es la única, fue la primera, pero ya tiene competencia en el sector. "Hay muchas que se quieren acercar, todavía tenemos una barrera muy difícil de romper que es el bajo costo de nuestros satélites. Son muy baratos para la industria y desde el principio fue nuestro diferenciador. No lo logramos buscando precio, si no pensado en resolver los problemas de manera distinta", dijo Richarte.

El futuro de la conectividad para el emprendedor es "un solo mundo y conectado", y agregó: "Nuestra posición natural es ser una empresa global porque damos vuelta al planeta, vemos imágenes de todas partes del mundo y nos hace tener empatía y cercanía con otra gente. Nos damos cuenta lo hermoso que es".

Ernesto Martelli, gerente de Contenidos Digitales de LA NACION (derecha) entregó el premio a Gerardo Richarte, cofundador de Satellogic, empresa que ganó en la categoría "Conectividad"
Ernesto Martelli, gerente de Contenidos Digitales de LA NACION (derecha) entregó el premio a Gerardo Richarte, cofundador de Satellogic, empresa que ganó en la categoría "Conectividad" Crédito: Fabián Malavolta

La última categoría fue "Trayectoria", para distinguir a quienes logran atravesar los malos momentos y sortear los problemas de la macro para permanecer en la competencia. Los finalistas fueron la pinturería Sinteplast, los juguetes Rasti y la de Cerámica Ctibor. El jurado eligió como ganadora a Sinteplast, que produce pinturas decorativas, industriales y automotrices desde 1950 y actualmente representa el 25% del mercado nacional del material.

El fundador, Raúl Rodríguez, es un especialista en chapa y pintura, quien, junto a dos de sus compañeros de taller, creó Sinteplast. Actualmente la firma está dirigida por sus cuatro hijos y algunos de sus 16 nietos.

Del Rio entrevistó a su gerente general, Darío Aparicio, acerca de los protocolos que mantienen para profesionalizar su negocio. "Es muy exigente, es la tercera generación que participa en la organización y, como dijo Marisol Rodríguez en la presentación, el abuelo tuvo la visión de empezar una gran empresa desde el fondo de una casa. Transmitió una calidad humana y empresarial que los permitió crecer. Para que alguien de la familia trabaje en la empresa requiere un título universitario, un máster, hablar inglés y contar con cinco años de experiencia por fuera de la organización", comentó Aparicio.

Así y todo, los lazos de sangre se notan en la empresa, contó el gerente general. "Los miembros de la familia tienen la puerta abierta de la oficina y almuerzan juntos todos los días con los empleados, desde que la empresa se creó que los vecinos del barrio trabajan en ella y se nota en como cuidan a los empleados. Por eso fuimos reconocidos por Great Place To Work cinco años consecutivos", definió el ejecutivo.

Gail Scriven, prosecretaria general de Redacción de LA NACION (derecha), entregó el premio en la categoría "Trayectoria", que recibió Darío Aparicio, gerente general de Sinteplast
Gail Scriven, prosecretaria general de Redacción de LA NACION (derecha), entregó el premio en la categoría "Trayectoria", que recibió Darío Aparicio, gerente general de Sinteplast Crédito: Fabián Malavolta

Menciones especiales

Por último hubo una mención especial a tres organizaciones que se destacaban por fuera de las categorías preestablecidas.

Por la resiliencia familiar, al Grupo Saporiti, que se ocupa de que los alimentos industriales se parezcan lo máximo posible a los cocinados en casa. Provee colorantes, saborizantes y conservantes a sus clientes que van desde pequeñas empresas hasta multinacionales. Fundada en 1927, por el padre de Adrián Saporiti, su actual director, la firma que nació como una importadora de alimentos hoy tiene tres plantas de producción en Rosario, Tucumán y Ciudad de Buenos Aires, y exporta el 30% de su negocio a países latinoamericanos.

Adrián se formó y trabajó durante 20 años en el campo de la medicina. En 2005 su hermano menor, por entonces a cargo de la empresa familiar, se enfermó. Adrián dejó su cargo como jefe de terapia intensiva en el hospital de Clínicas para tomar la dirección del negocio familiar.

Por la inclusión fue premiada Xinca, la firma que quiere dejar una huella positiva con zapatillas sustentables. Están hechas a base de residuos, con neumáticos reciclados que se transforman en calzado como zapatos urbanos o de trabajo. Creadas en 2012 por un grupo de tres amigos mendocinos, el emprendimiento tiene un compromiso tanto ambiental como social: generan puestos de trabajo para aquellos con mayores dificultades, como quienes están privados de su libertad (entre ellos 32 internos del penal San Felipe en Mendoza), o en talleres sociales. La firma trabaja con cinco ONG distintas para incluir a personas fuera del sistema en cada parte del proceso productivo.

Por "talento creativo al mundo" fue distinguida VacaValiente, una firma que diseña y crea elementos creativos y funcionales con cuero reciclado. Transforma descartes de cuero en objetos de escritorio con colores llamativos como cestos de basura, anotadores y porta botellas de vino. Nació en 2006 con la idea de modernizar el cuero y darle una visión contemporánea al material, para reciclarlo se recupera todos los retazos inutilizados en la cadena de valor.

Fue un éxito temprano: la primera línea de accesorios de escritorio, una colección de 12 animalitos distintos, entre ellas un canguro, fue seleccionado para una muestra en el MoMA en Nueva York y posteriormente se vendía en la tienda del museo. En ese momento, VacaValiente estaba formada por un equipo de seis personas que trabajaban desde el living de una casa, y llegaron a estar presentes en una vidriera donde solo se expone y vende el diseño de vanguardia a nivel mundial.

Les abrió las puertas y alcanzaron a exportar a 45 países, las ventas al exterior representaban el 85% de su negocio.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.