Argentina recupera su lugar en la Conmebol: por qué Tapia será su vicepresidente en 2019

Domínguez, presidente de Conmebol, con Gianni Infantino, titular de la FIFA, y Claudio Tapia, en Buenos Aires, a fines del año pasado
Domínguez, presidente de Conmebol, con Gianni Infantino, titular de la FIFA, y Claudio Tapia, en Buenos Aires, a fines del año pasado Fuente: LA NACION - Crédito: Aníbal Greco
Alejandro Casar González
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14 de marzo de 2018  • 00:05

El acuerdo se sellará en un mes, durante el Congreso de la Confederación Sudamericana de Fútbol en Buenos Aires. Nada mejor que un hotel del centro porteño para anunciar que Claudio Tapia , presidente de la AFA desde fines de marzo del año pasado, celebrará su primer aniversario en el poder con un cargo en el fútbol sudamericano. Será vicepresidente segundo en la lista que postulará al paraguayo Alejandro Domínguez a su reelección. Además, el venezolano Laureano González será vicepresidente primero, mientras que el chileno Arturo Salah será vicepresidente tercero. El colombiano Ramón Jesurún perderá su lugar en el organigrama de la Conmebol, pero mantendrá su silla en el Consejo de la FIFA.

Esta es una historia de negociaciones y reuniones que llevan casi un año. Todo nace con un ofrecimiento: Jesurún siempre estuvo dispuesto a dejar su cargo en Conmebol si la circunstancia lo requería. Además, en Asunción (sede de la Conmebol) siempre tuvieron claro que cuando la AFA se fortaleciera sería imposible ponerle un freno. El primer embate de los argentinos llegó en el Congreso de Santiago de Chile, en abril del año pasado. Allí todos avizoraban la "normalización de la AFA" a corto plazo. Con las cuentas en orden, las reformas en marcha y las internas políticas solucionadas no había impedimento para que la AFA volviera a insertarse en el concierto internacional.

En los meses siguientes hubo idas y venidas. Hasta que hace un mes viajaron a Asunción Daniel Ferreiro y Pablo Toviggino. Los cancilleres de Tapia fueron y volvieron en el día. Se entrevistaron con el argentino que talla más alto en la Conmebol: Gonzalo Belloso, quien es el director de Desarrollo. Y le expusieron su idea: la AFA estaba normalizada, por lo cual no había más excusas. La voz argentina debía ser escuchada en los órganos de gobierno del fútbol sudamericano. Ahí apareció la posibilidad de reemplazar a Jesurún por Tapia. Pero, sobre todo, se vislumbraron otras posiciones: las gerencias de Legales y de Finanzas fueron las apuntadas. Todo apunta a que en los próximos meses Tapia nominará a alguien de su confianza para que viaje a Paraguay y se interiorice sobre el funcionamiento de esas áreas. Además, Conmebol aprobó por unanimidad la creación de la Comisión de Seguridad, una idea del propio Tapia. Nacida luego de que Independiente sufriera la pésima organización del partido de vuelta de la Copa Sudamericana, con heridos incluidos. Tapia compartió ese partido en un palco del Maracaná con el presidente Domínguez. Y al paraguayo le quedó claro que la situación previa (que implicó la apertura de un expediente disciplinario contra Flamengo y una posterior sanción económica y disciplinaria) no podía volver a repetirse. Cuando la comisión se cree, su primer presidente será Tapia.

¿Y Brasil?

El reparto del poder en la Conmebol es un complejo tablero de ajedrez. Antes de sentarse a la mesa con Argentina, en Asunción procuraron mantener conforme a Brasil. El otro gigante del fútbol continental tiene a un representante en FIFA (Fernando Sarney), al director de árbitros (el ex internacional Wilson Seneme), al director comercial (el ejecutivo Marcos Senna), y al flamante director de Competiciones, Frederico Nantes. El puesto de Sarney en Zürich no corre peligro: pese a que en las elecciones de la CBF se impuso Rogerio Caboclo -la Conmebol veía con más simpatía a Reinaldo Bastos, su contrincante-, el hijo del ex presidente brasileño José Sarney seguirá viajando con asiduidad a Suiza. Y la decisión, que se formalizará en el Congreso Extraordinario del 11 de mayo, cuando Domínguez quede formalmente ungido para otro período de tres años (2019-2022), es independiente de la suerte que corra Marco Polo Del Nero, el hombre fuerte del fútbol brasileño al que la FIFA suspendió por sus implicancias en el FIFAgate.

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