Quioscos saludables en las escuelas

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14 de marzo de 2018  

El sobrepeso y la obesidad en los años del desarrollo y crecimiento se convierten en perjuicios para la salud que pueden evitarse. De allí que merezca apoyo y promoción la iniciativa para la puesta en marcha de los llamados quioscos saludables, que responde a la ley porteña consagrada a los alimentos de esa condición, sancionada en 2010 y cuyo objetivo fue promover los hábitos de alimentación sana en la conducta de la población escolar.

Se estima que un 40% de la población escolar del país padece sobrepeso y obesidad. A fin de encarar este problema se impulsan opciones de ingestiones por debajo de las 220 calorías, a base de frutas secas, barras de cereales, jugos de frutas y agua mineral. Asimismo se han considerado las posibles demandas alimentarias de chicos celíacos.

Según datos de la Dirección General del Servicio a las Escuelas, funcionan hoy 127 de esos quioscos en un total de 734 establecimientos escolares de la ciudad de Buenos Aires, lo cual representa todavía menos del 20% del total. Hay que destacar, además, que los quioscos saludables ofrecen los alimentos aproximadamente a un precio que es la mitad de lo que se cobra fuera de las escuelas.

En la actualidad, uno de cada cuatro alumnos tiene sobrepeso, lo que entraña el riesgo de que se convierta, con los años, en un adulto obeso, según advierte la licenciada en Nutrición Antonela Carnevale. En el exceso de peso tienen lógica responsabilidad los padres en los años de crecimiento de los hijos, ya que suele ocurrir que no concedan la importancia que tiene el peso excesivo de los menores de edad, por lo cual no realizan la correspondiente consulta médica.

Los quioscos saludables responden a tres categorías. La inicial es la que se denomina "básica" y solo puede expender alimentos y bebidas en el envase original, que no requieran ni frío ni calor, ni ser fraccionados. La segunda es llamada "quiosco bufet", que expende alimentos perecederos -requieren refrigeración-, aunque no elaboran comidas ni las fraccionan. Por último están los "quioscos cantina", que son autorizados para vender comidas preparadas y fraccionadas en el mismo local.

Las escuelas privadas de esta ciudad deberán responder también a las normas de alimentación saludable y para ello tendrán que adecuarse a necesidades nutricionales y sanitarias en la elaboración del menú diario. Además, cada establecimiento escolar tendrá que homologar las listas de comidas adoptadas ante el Ministerio de Educación.

Corresponde destacar el aporte de las escuelas cordobesas a la cuestión alimentaria, ya que desde el comienzo de las clases los establecimientos educativos de la capital provincial se comprometieron a contar con "cantinas saludables" en las que se asegure la calidad del agua que se consume -que debe ser gratuita, como la alimentación con verduras, legumbres, frutas y un plato para celíacos, según una ordenanza de 2013, que solo ahora se ha reglamentado.

Para promover la sana alimentación de los escolares, crecerá el control de la salud de los alumnos en las escuelas, en distintos plazos, a fin de poder estimar los resultados de esta política.

Merece una valoración favorable el esfuerzo que se está desarrollando en las escuelas con miras a crear hábitos de alimentación en los alumnos que favorezcan la salud y el desarrollo. Es de esperar que estas iniciativas se expandan y se generalicen en el país para beneficio de las jóvenes generaciones.

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